“Nazi Trumps, Nazi Trumps, Fuck Off”

Jello Biafra and the Dead Cros

JORGE TADEO VARGAS

Con la segunda llegada de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos comenzó una nueva era de terror, no solo para el mundo, pues esta vez, el demonio anaranjado tomo un protagonismo como hacia mucho no se veía en los conflictos de otros países sumado a la política interior donde ha ido recrudeciendo sus ataques a los derechos civiles y el tema de la migración y la violencia y represión a manos de ICE se ha convertido en un serio problema, no solo para los migrantes, sino también para los mismos estadunidenses.

El caso del asesinato de Renee Nicole Good a manos de un oficial de esta dependencia y la nula responsabilidad por parte del gobierno, al contrario, se unieron a los ataques a la poeta muerta por parte de los simpatizantes de Trump, dan muestra de que estamos entrando en una era oscura, que tiene sus antecedentes en las décadas de los ochenta y parte de los noventa cuando los republicanos de la mano de Ronald Reagan y George Bush padre, mantuvieron una era de terror tanto en política interior, como exterior.

Si bien es cierto que los años actuales tienen algunas diferencias con respecto a las décadas en que gobernaron Reagan y la familia Bush, al final las estrategias son muy parecidas: el control total de los recursos tanto hacia afuera, como los propios. No es casualidad que los discursos se parezcan tanto y que Trump hable de la Doctrina Monroe, ni que las invasiones militares -aunque con distintas formas de actuar- comiencen a despuntar.

Tampoco es casualidad la represión, la constante violación a los derechos civiles y esta especie de retroceso que estamos viendo no solo en el discurso del gobierno, sino como este permea hacia la propia sociedad, incluso al punto que en Philadelphia, la comunidad afroamericana ha resucitado al Black Panther Party, como mecanismo de autodefensa.

Es más que claro que estamos viviendo el fin de una era global, al menos esta se viene dando desde hace ya varios años, donde el neofeudalismo tecnócrata -mismo que vaticino Jello Biafra en 1999, en el concierto que dio con el combo NO WTO- que esta poniendo en riesgo la perdida de todos los derechos civiles, humanos y DESCAs, ganados a bases de luchas y movilizaciones de la sociedad civil por décadas.

Para muchos, más allá de la desmemoria histórica -concepto que me dicen que no existe, pero no encuentro otra forma de definir lo que pasa actualmente- estamos ante un impasse que obliga a buscar nuevas formas de resistencia, dado que en teoría el capitalismo tardío a modificado a los antagonistas. Aquí es donde difiero un poco, si bien, las resistencias no pueden darse en el ámbito global, es decir el altermundismo ya no es posible, si lo son las resistencias locales, desde donde se pueden retomar acciones del pasado, para dar pelea ante los retrocesos que estamos viviendo.

Entonces vale la pena preguntarse. Si el Punk históricamente ha sido vinculado con una contracultura de resistencia, de confrontación, desde donde podemos tomar un par de ejemplos interesantes, principalmente en Estados Unidos, porque no retomarlo y darle ese giro que parece haberse perdido.

El primero ejemplo se dio en tiempos de la presidencia de Ronald Reagan cuando nació el movimiento Rock Against Reagan, el cual organizo una serie de conciertos y tres discos recopilatorios en los cuales participaron bandas como Dead Kennedys, Reagan Youth, MDC, The Minutemen, D.R.I., The Dick entre otras y que dieron la pauta para que por todo Estados Unidos la juventud saliera a las calles y protestara contra las políticas de esa presidencia. Si bien, no podemos asegurar que haya sido factor para echar abajo estas políticas, si sirvió para que se dieran muchas movilizaciones contra el sistema, con repercusión más allá de Estados Unidos.

Para el 2000, desde el sello discográfico Fat Wreck Chords vinculado a la banda No FX, se dio todo un movimiento similar llamado Rock Against Bush, con la participación de bandas como Bad Religion, Green Day, The Offspings, los propios NO FX y Rise Against entre otras bandas, los cuales sacaron un par de discos, así como festivales. La diferencia entre lo ocurrido en estos años con lo que se dio en los ochenta, fue que mientras que en los ochenta, fue un movimiento que apostaba más por la autonomía, en los dos mil sirvió de plataforma para la campaña de Rock Vote que apoyaba directamente la campaña de John Kerry a la presidencia.

Mas allá del objetivo de estos dos movimientos, con los cuales podemos estar de acuerdo o no, mostraron un rechazo al gobierno y sus acciones en contra de la sociedad. Así que la pregunta que vale la pena hacernos en este momento, donde el presente es inhabitable y el futuro no parece oscuro y feudal es ¿Y si hacemos una revuelta? ¿Y si retomamos esa parte del Punk, esas enseñanzas que nos dieron aquellas bandas que desde los ochenta confrontaron a los gobiernos con su música y volvemos a sonorizar el día a día de resistencia?

En estos años, cuando somos espectadores del apocalipsis -si la revolución no será televisada el fin parece darse vía internet- bien vale la pena desempolvar aquellas viejas canciones, no para recordar el pasado, sino para reconstruir el presente, o mejor construirlo desde cero, sin temor a los demonios anaranjados, ni al fin del mundo, total, ya lo dijo Frank Turner: “pero una vez éramos jóvenes y lo suficientemente groseros como para preocuparnos, pero supongo que se aprende de la vida. No volveremos a cometer ese error. Pero seguro que solo por un día podríamos luchar y ganar, y aunque solo fuera por un ratito, podríamos insistir en lo imposible.”

desde el autoexilio en los bosques de Klatch City

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Publicado originalmente en: https://primaindie.substack.com/