El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a lanzar críticas sobre la situación de seguridad en México al afirmar que los cárteles del narcotráfico ejercen el control del país y señalar que la presidenta Claudia Sheinbaum enfrenta con temor el poder de las organizaciones criminales.

Durante declaraciones recientes, Trump aseguró que las autoridades estadounidenses han logrado reducir en un 60 por ciento el tráfico de drogas por una de las rutas bajo vigilancia y adelantó que ahora concentrarán sus esfuerzos en las rutas terrestres que atraviesan territorio mexicano. En ese contexto, sostuvo que “México ha perdido el control de su país” y que “los cárteles dirigen México”.

El mandatario estadounidense también se refirió directamente a Sheinbaum, a quien calificó como “una mujer muy buena”, aunque agregó que es “una mujer muy asustada” frente a los grupos criminales. Trump insistió en que “los cárteles de la droga están totalmente al mando de México”, una narrativa que ha repetido en distintas ocasiones desde el inicio de su segundo mandato.

Las declaraciones se producen en medio de una relación bilateral marcada por diferencias en materia de seguridad. A lo largo de este año, Trump ha vinculado el tráfico de drogas hacia Estados Unidos con la situación de violencia en México y ha planteado en varias ocasiones la posibilidad de utilizar fuerzas estadounidenses para combatir a los cárteles, propuesta que ha sido rechazada por el gobierno mexicano.

Por su parte, la presidenta Sheinbaum ha sostenido que México mantiene una estrategia propia de combate al crimen organizado y ha reiterado que la cooperación con Estados Unidos no implica renunciar a la soberanía nacional. Además, ha insistido en que una intervención militar extranjera no es una opción para su administración y ha señalado que la responsabilidad en el combate al narcotráfico debe ser compartida entre ambas naciones.

El endurecimiento del discurso estadounidense también coincide con la designación de diversos cárteles mexicanos como organizaciones terroristas por parte de Washington y con las advertencias emitidas por autoridades estadounidenses sobre seguridad en algunas regiones del país. En paralelo, funcionarios del gobierno de Trump han equiparado a organizaciones criminales mexicanas con grupos considerados terroristas a nivel internacional, una postura que ha generado tensiones diplomáticas con México.