La gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos, declinó asistir a la reunión de trabajo convocada por comisiones del Senado de la República, donde se abordaría el caso relacionado con la presunta presencia de agentes de la CIA en territorio chihuahuense.

De acuerdo con el gobierno estatal, la decisión fue comunicada mediante oficio al Senado y respondió a la intención de no comprometer investigaciones en curso, así como resguardar información considerada confidencial o clasificada. La administración estatal señaló que, tras los hechos, se ordenó solicitar informes y crear una unidad especializada para indagar lo ocurrido entre el 16 y el 19 de abril en la comunidad de El Pinal, municipio de Morelos.

El caso cobró mayor relevancia luego de la renuncia de César Jáuregui como fiscal general del estado, anunciada la noche del lunes. La salida ocurrió después de que la fiscalía estatal señalara que la presencia de cuatro presuntos agentes estadounidenses habría sido responsabilidad del fallecido director de la Agencia Estatal de Investigación, Pedro Román Oseguera Cervantes.

Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo afirmó que el caso debe continuar investigándose y que “no para con una renuncia”. Señaló que la indagatoria está a cargo de la Fiscalía General de la República (FGR) y subrayó que lo central para su gobierno es el respeto a la soberanía nacional.

Durante su conferencia matutina, Sheinbaum recordó que cualquier coordinación entre autoridades locales y agencias estadounidenses debe contar con autorización del gobierno federal, y reiteró la importancia de defender la Constitución y la Ley de Seguridad Nacional.

El caso surgió tras reportarse la muerte de agentes estadounidenses en un accidente durante el desmantelamiento de un narcolaboratorio en Chihuahua. Según el Gabinete de Seguridad, los dos ciudadanos de Estados Unidos fallecidos no contaban con autorización para participar en operaciones en México.