En portada: Parque Madero, Hermosillo, Sonora. Octubre de 2018
Detenerse unos minutos para contemplar un atardecer podría aportar beneficios a la salud mental y al funcionamiento del organismo. Diversas investigaciones citadas por la BBC señalan que observar la caída del sol favorece la sensación de calma, despierta emociones positivas y ayuda a regular el reloj biológico del cuerpo.
Los estudios explican que los amaneceres y atardeceres suelen provocar una sensación de asombro, una emoción que, según especialistas, permite tomar distancia de las preocupaciones cotidianas y mejorar la percepción del bienestar.
La psicóloga Michelle Shiota, investigadora de la Arizona State University, sostiene que el asombro ayuda a que las personas perciban sus problemas desde una perspectiva más amplia, lo que puede contribuir a reducir el malestar emocional.

Además del impacto psicológico, la luz natural desempeña un papel importante en la regulación del ritmo circadiano, el reloj interno que controla procesos como el sueño, la vigilia, los niveles de energía y otras funciones del organismo.
El oftalmólogo Jay Neitz, de la University of Washington, explica que el cerebro utiliza los tonos anaranjados y azules característicos del amanecer y el atardecer para identificar el momento del día y sincronizar ese reloj biológico.
Los investigadores destacan que estos beneficios no dependen de estar en paisajes espectaculares. Observar el cielo desde una ciudad, un parque o incluso desde casa también puede generar efectos positivos, al ofrecer una pausa que favorece la relajación y la conexión con el entorno.

Aunque contemplar un atardecer no sustituye hábitos como dormir bien, hacer ejercicio o mantener una alimentación saludable, los especialistas coinciden en que puede convertirse en una práctica sencilla y gratuita para favorecer el bienestar emocional.
Fuente: BBC.






