Éramos felices sin saberlo. La generación de los 90 tuvimos una infancia memorable, aun con sus altibajos. Volvíamos a casa con la ropa manchada de barro, un balonazo en la cara y alguna que otra herida sin importancia, pero siempre con una sonrisa. Ahora que comprendemos cómo funciona el mundo, echo la mirada atrás hacia esa infancia agridulce. Y no dejo de pensar: ¿qué pasó mientras iba de camino a la escuela, mientras aprendía a ir en bici, mientras dormía o jugaba a los Pokémon? Esa década de los 90, vista desde los ojos de mi yo en miniatura, fue como la de cualquier descendiente de la clase trabajadora en Occidente.
Y aunque mis padres supiesen lo que está pasando en el mundo, ¿cómo me va a interesar la destrucción de Yugoslavia, la caída del muro de Berlín, quién era Sadam Husein o qué demonios era el movimiento antiglobalización, si apenas sabía que el ser humano tiene que trabajar para poder comer? De hecho, mamá y papá estaban más preocupados en sacar a la familia adelante.
Así pues, escribo estas líneas para dar a conocer ese trocito de historia que pasó mientras crecía, pero de la que poco se habla. Una de las épocas en que, paralelamente, teníamos los mejores recuerdos de la infancia, pero a la vez, ocurrieron acontecimientos clave que determinaron el rumbo actual del mundo. Durante esta década, el neoliberalismo se consolidó como sistema dominante a nivel mundial, a la vez que EEUU se posicionaría como primera potencia mundial tras el fin de la Guerra Fría. Todo parecía apuntar a un futuro unipolar. Sin embargo, aquellos maravillosos 90 fue una época no exenta de conflictos de todo tipo y con gran impacto en la sociedad, de los cuales mencionaré algunos porque realmente esta década daría para una tesis doctoral.
Tras la caída del muro de Berlín, Alemania finalizó su proceso de reunificación en 1990. Al año siguiente, la Segunda Guerra del Golfo, con la invasión de Irak a Kuwait, llegó a su fin tras acatar las resoluciones de la ONU y terminó en una masacre a la retirada de las tropas iraquíes de Kuwait, en un crimen de guerra conocido como «la autopista de la muerte», un bombardeo indiscriminado por parte de EEUU hacia un convoy iraquí mayormente civil volviendo de Kuwait, dejando varios kilómetros de destrucción. Antes del final de ese año, culminó la disolución de la URSS.
En 1992 llegaron los Juegos Olímpicos de Barcelona, un evento que transformó la ciudad para ser precedente de la marca Barcelona que conocemos hoy en día. La cara oculta que siempre ha dejado la llegada de los JJOO ha sido la represión hacia los movimientos sociales de la época. En ese mismo año, se hizo la expo de Sevilla, un evento para conmemorar los 500 años del inicio de la colonización de América Latina. Alrededor de la mitad de pabellones construidos acabaron demolidos. Este evento, junto a los JJOO, daría pie a futuros pelotazos urbanísticos en España.
El 1 de enero de 1994, el EZLN (Ejército Zapatista de Liberación Nacional) se levantaba en armas contra del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, firmado entre EEUU, Canadá y México. La firma de este tratado era otra gran vuelta de tuerca a la pauperización de las condiciones de vida del campesinado maya-chiapaneco si entraba en vigor la aplicación de la NAFTA (North American Free Trade Agreement; Tratado de Libre Comercio de América del Norte). Y sobre la cual, esta rebelión reivindicaba justicia y la defensa de los derechos de los pueblos indígenas de México y de los pobres.
Venezuela estaba pasando por una profunda crisis económica y en 1992 el comandante Hugo Chávez lideró un golpe de Estado sin éxito. En 1998 gana las elecciones y comenzaba así la llamada Revolución Bolivariana, de signo populista y que, a partir de la reforma de la Constitución, comenzó a polarizar a la sociedad venezolana. Mientras tanto, en Colombia y en El Salvador, los conflictos internos entre guerrillas, narcotráfico y paramilitarismo estaban en curso, en unos años de inestabilidad política.
En 1993 se firmaron los Acuerdos de Oslo entre el Gobierno de Israel y la OLP (Organización para la Liberación de Palestina), intentando una vez más una solución de paz para Palestina, donde se otorgó cierta autonomía a la Autoridad Palestina, pero sin llegar a reconocer la construcción de un Estado palestino.
Nelson Mandela, tras salir de prisión, saldría elegido presidente de Sudáfrica en 1994, el cual inició la transición del régimen de apartheid a una nación democrática y multicultural.
La caída de Constantinopla se supera, pero es difícil superar la descomposición de Yugoslavia. Año 1995, en plena Guerra de los Balcanes, se produjo un genocidio con el beneplácito de la ONU perpetrado por los serbobosnios hacia la población musulmana bosnia. Durante el asedio de Sarajevo, además, hubo un safari humano donde los ricos de origen italiano pagaban para disparar a la población civil, sin importar si eran niños o no. En la actualidad, Bosnia y Herzegovina aún tiene minas sin detonar, heridas de un genocidio y niños que fueron baleados por ricos sin escrúpulos.
Conforme avanzaba la globalización, comenzó a surgir el movimiento antiglobalización, de carácter popular y organizado de manera descentralizada en varios países. El primer encuentro internacional contra el neoliberalismo tuvo lugar en Chiapas, organizado a iniciativa del EZLN. Uno de los acontecimientos más importantes fue la Batalla de Seattle, en 1999, donde las manifestaciones consiguieron abortar la cumbre de la Organización Mundial del Comercio.
Finalizo aquí la lista de acontecimientos mencionando uno de los pasos más importantes para un movimiento revolucionario en Oriente Medio. Se trata del cambio de paradigma del PKK (Partido de los Trabajadores de Kurdistán), de origen marxista-leninista, que en 1999 pasó a diseñar, y de ahí en adelante a implementar, el nuevo proyecto político para la autodeterminación del pueblo kurdo conocido como «confederalismo democrático». Esta nueva política, inspirada en las comunidades zapatistas y en las tesis de Murray Bookchin, ponía en el centro la democracia directa, la autodeterminación de los pueblos, la liberación de la mujer y la ecología social.
Al ir escribiendo estas líneas, no pude evitar pensar, con un nudo en la garganta, en aquellos momentos de la infancia donde, mientras pateaba el balón en el parque, había otros niños y niñas esquivando balas en Sarajevo. Y este solo es un caso entre muchos. Infancias destruidas o directamente asesinadas en los países en conflicto, mientras una minoría de niños y niñas nacida entre algodones disfruta del privilegio al criarse en familias ricas.
Los tiempos pasados no siempre fueron mejores. Hubo triunfos que celebrar y grandes tragedias que debemos recordar. El mundo siempre estuvo en conflicto, maquillados de una manera o de otra, o directamente silenciados. Y de aquellos barros, estos lodos. Este texto es un llamamiento a las nuevas generaciones a que, cuando empiecen a comprender cómo funciona el mundo, sepan de su historia reciente, muchas veces omitida en la cultura general. Para las generaciones nacidas a partir del 2000, cabe nombrar algunos acontecimientos importantes como el atentado del 11M en 2004 en Atocha, Madrid, las manifestaciones contra la invasión de Irak, la caída de Lehman Brothers que dio lugar a la crisis económica mundial del 2008, la primavera árabe, la guerra de Siria, la Revolución social de Rojava… y otros tantos sucesos que dejaré en el tintero.
La burbuja en que crecimos cuando éramos peques nos estalló en la cara cuando nos hicimos mayores, al ver cómo ese futuro próspero que nos prometieron se ve ahora cada vez más incierto. Fueron hostias de realidad al cumplir los 18. Ahora que entendemos muchas cosas, nos preguntamos cuál es el papel que tenemos como personas y como clase trabajadora en una coyuntura cada vez más hostil y amenazada por los caprichos de la clase dominante. Soñar con utopías mientras el mundo está colapsando es un acto de resistencia y el motivo por el cual luchamos por una vida que merezca la pena ser vivida.

Lusberth
Publicado originalmente en Regeneracion Libertaria






