POR JORGE TADEO VARGAS

Días de revuelta, días de combate

Hace unos días una buena amiga me hizo llegar un comentario que uno de sus contactos en Facebook le hacía, donde palabras más, palabras menos le aclaraba -desde sus ideas- que de no ser por las presas -en general- el mundo sería un caos, los ríos no tendría control, además que en específico en la cuenca del río sonora, las lluvias que han tendido estos años, es agua desperdiciada.

En su comentario esta persona planteaba la necesidad de presas, primero para evitar el caos en el mundo, aquí no aclaraba qué tipo de caos, pero sospecho que se refería a inundaciones y otro tipo de fenómenos naturales potencializados por las actividades humanas. Mi amiga me compartió el mensaje para que le diera algunas ideas de cómo responder.

Confieso que no le respondí -una deuda que tengo con ella que espero saldar con esta columna- no supe qué decirle, pues los comentarios de esta persona eran como mínimo ingenuos, de mucho desconocimiento de ecología y de cómo funciona una cuenca. Había demasiada ignorancia que pensé -en su momento- que no era responsabilidad ni mía, ni de mi amiga sacarlo de ella.

Días después, perdiendo el tiempo mientras esperaba para regresar a impartir mi clase, justamente en el muro del cara’e’libro de esta amiga, en un post donde ella dice que el agua de estas presas es para las mineras y las inmobiliarias, otro de sus contactos le decía -palabras más, palabras menos- que la minería era la que nos permite usar todos los aparatos que usamos, que sin ella estamos perdidos -no uso esas palabras pero era su objetivo-.

Aunque este comentario también es de mucho desconocimiento, debo de reconocer que se ha difundido tan poco el tema de un modelo de producción-consumo circular -que no es lo mismo que la economía con ese nombre- que pocas personas saben lo innecesario que es la minería en la actualidad, por lo que parten de esa idea de desarrollo que tienen desde los defensores del capitalismo hasta los defensores del marxismo – ¿recuerdan eso de tomar los medios de producción? –

El último comentario -de muchos- que me llevó a escribir esta carta abierta a manera de columna fue un post de alguien que aseguraba que de no ser por la construcción de estas presas no se podría garantizar agua para Hermosillo, por lo que en un plazo no mayor a cinco años, llegaría el tan temido día cero dejando a la capital sin agua, pintando un panorama apocalíptico que ni en Tank Girl, Jamie Heweltt fue capaz de imaginar.

Así que vamos por puntos. Esta es una carta abierta que va más allá o intenta ir más allá de aquello que está posicionado en la academia como la verdad absoluta, especialmente en las ciencias sociales. Lo hago partiendo de investigaciones, artículos científicos, textos de divulgación que reconocen que los ecosistemas sanos primero tienen que mantener un cierto nivel de prístinos, que sea mucho mayor a los mosaicos que se han ido construyendo para beneficio de los seres humanos. Es decir desde una idea de que la naturaleza no está para nuestro beneficio.

Primero: cuando se piensa que las presas nos salvan del caos absoluto, me imagino que esta persona se refiere a que las presas históricamente abastecen de agua, ayudan en controles de avenida y apoyan la agricultura de riego. Esto quiero suponer, pues de lo contrario no sé de qué habla y aquí habrá que decir que desde un punto de vista antropocéntrico, no está equivocado. Justo las presas han permitido que esto que llaman desarrollo haya permitido llegar hasta donde lo hemos hecho. Pero también son las culpables del dieciocho por ciento de los Gases de Efecto Invernadero, es decir son de las principales causas del cambio climático y su mayor consecuencia llamada calentamiento global. Esto según datos de la Comisión Nacional de Represas. Tienen un alto grado de responsabilidad en la sobreexplotación de las aguas subterráneas que ven su ciclo afectado al no correr el agua libremente en forma de caudal por las cuencas y por lo tanto están más cerca de provocar sequías en mediano y largo plazo que solucionarlas. Justamente el caos actual que muchxs investigadores llaman colapso socio-ecológicos tienen en las obras hidráulicas -como las presas- su principal responsable.

Segundo: el agua, NUNCA, PERO NUNCA y espero ser muy enfático, NUNCA SE DESPERDICIA. La principal función del agua es mantener los ríos -como ecosistemas- sanos y funcionando para proveer agua a toda la biodiversidad que vive en ellos y alrededor de ellos.

Pensar en que se desperdicia por no captarla para el uso humano de cualquier tipo, es mantener esa visión antropocéntrica de que somos dueños y señores de la naturaleza y la podemos usar a nuestro antojo -de manera sustentable, no faltara el investigador que me revire- y por lo tanto que los ríos corran libremente hacia su delta es agua desperdiciada. Precisamente esa visión que se sostiene como base de este modelo es lo que nos ha llevado al caos o el colapso socio-ecológico.

Tercero: hablar de la minería es complicado. De nuevo la historia nos dice que las riquezas de los países del Norte se han establecido gracias a la extracción minera que se da tanto en el Sur global, como en el Sur de los países del Norte. El desarrollo tanto tecnológico como humano está ligado a esta práctica. Este es un hecho que nadie puede negar y que tampoco se trata de negarlo, sino aceptarlo y reconocer los errores.

La historia debe servir para avanzar en el futuro sin cometer los mismos errores, además de ir avanzando, dejando de actuar como si todo el planeta nos perteneciera. Desde aquí tenemos que reconocer que el modelo de producción-consumo lineal y extractivo tiene a la minería como una de las principales actividades industriales – junto a la agroindustria- que nos han llevado al colapso. Por lo tanto es una actividad que se debe detener.

No podemos seguir extrayendo de la naturaleza los materiales que necesitamos para sostener este modelo, especialmente porque hay estudios que nos dicen que todo lo que necesitamos incluso para mantener el modelo actual funcionando -es decir el motor del capitalismo, conocido como consume hasta morir- se encuentra en vertederos, confinamientos de residuos tóxicos, rellenos sanitarios y muchos otros lugares donde -este si- se desaprovecha para darle una segunda, tercera, cuarta vida.

La minería como actividad productiva ya no es funcional. Y aquí no faltara quien me diga ¿Y los trabajos que se perderían, qué pasaría con poblaciones enteras que viven de esta actividad? Se llama transición justa, desde donde las comunidades deben de ir buscando como pasar a otras actividades menos dañinas y que ofrezcan mayor oportunidad a toda la comunidad. De transición justa estamos hablando desde la década de los ochenta y al parecer aún no hace el suficiente eco. En el colapso actual debe ser prioridad. Transición justa laboral, ambiental, ecológica y de modelo de producción-consumo.

Debemos de apostar por un modelo de producción-consumo circular donde materiales perfectamente servibles no terminen en la basura mientras seguimos devastando la naturaleza y contaminando los ecosistemas y de paso nuestra salud. La minería no es, ni puede ser circular.

Cuarto: la falta de disposición de agua en la ciudad de Hermosillo, no se debe a que no se esté almacenando lo suficiente, al contrario, las presas son una de las principales razones para esta crisis hídrica en la capital del estado. Lo que se necesita es una verdadera gestión comunitaria, desde los organismos operadores en toda la cuenca -recordando que todos vivimos río abajo- hasta una verdadera gestión de cuencas basada en enfoques ecosistémicos. Ninguna presa por más tecnificada que sea puede garantizar agua para ciudades donde la gestión no es la adecuada.

Se tiene que revisar la historia, entender como las políticas hidráulicas -como las presas y otra infraestructura- han contribuido a la crisis hídrica, para buscar verdaderas alternativas.

Dicho esto, es importante dejar claro que el verdadero negocio para los gobiernos y las empresas aliadas, no está en el fin último de determinado proyecto, sino en la construcción de este, socializado los costos con la naturaleza y las comunidades humanas que lo habitan. Por lo tanto, al gobierno y sus cómplices no les interesa el agua -ni para las minas, ni para la agroindustria, menos para las comunidades y el ecosistema ni pinta en su imaginario- le interesa la construcción de los proyectos – ¿Alguien recuerda el acueducto del río mayo hacia Hermosillo, construido en tiempos de Guillermo Padres? – y esto es lo que se busca aquí. Construir tres presas que terminarán de darle el tiro de gracia a una cuenca afectada en todas sus dinámicas y ellos ganar dinero con ello. De lo contrario no se entiende la cerrazón ante las evidencias reales de la poca o nula factibilidad de este proyecto.

Octubre 2025

Sobreviviente de Ankh-Morpork

Profesor, escritor, anarquista, ex-activista y panadero casero.

Imagen: fotograma video del Adolfo Salazar, secretario de gobierno.