A través de un video publicado en redes sociales, el presidente Andrés Manuel López Obrador informó que el avión presidencial se vendió.

El comprador es el gobierno de Tayikistán, quien a través de su comité estatal de inversiones y administración de propiedades; de conformidad con el avalúo oficial, depositó la cantidad de mil 658 millones 684 mil 400 pesos a la cuenta del Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado (Indep).

El Boeing 787, llamado en México José María Morelos y Pavón tiene máximo 10 días para partir de este país y llegar a su nuevo dueño.

“La transacción está cerrada, ya recibimos los recursos en su totalidad. Se encuentran en la cuenta del Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado. Esto ya es un hecho. Esta venta va a generar, además de los recursos que recibimos, va a generar ahorros, primero un ahorro de 232 millones de pesos de intereses que le tenía que pagar el gobierno federal a Banobras. Con este monto ya se liquida el arrendamiento y Banobras en su lugar, la totalidad de la recepción de estos recursos se los va a regresar a la Tesorería de la Federación para que se puedan aplicar en proyectos en el sector salud”, puntualizó.

El presidente hizo hincapié en que la venta del avión presidencial es un compromiso cumplido y que se logró gracias a la acción coordinada del Indep, Banobras, la Secretaría de la Defensa Nacional y la Presidencia de la República.

El dinero de la venta del avión se invertirá en la construcción de dos hospitales del IMSS Bienestar con 80 camas cada uno, que serán inaugurados antes de terminar el gobierno de López Obrador.

Los hospitales estarán ubicados en Tlapa, Guerrero y Tuxtepec, Oaxaca; y serán ingenieros militares de la Secretaría de la Defensa Nacional quienes lleven a cabo la construcción..

“La semana próxima vamos en la mañanera a informar más sobre el avión; vamos a invitar a Ernesto, al general Sandoval, a Jorge para que se detalle más, se dé a conocer toda la información”, concluyó el presidente.

Señaló que la compra de la aeronave en tiempos de Felipe Calderón para Enrique Peña Nieto contradice la austeridad y es ejemplo de ostentación y derroche.

“Ya nos quitamos este pendiente porque vaya que nos costó encontrar un cliente, pero bueno, lo hubo. (…) Es importante que se conozca cómo se pensaba antes, cómo actuaban las autoridades, como pequeños faraones y eso ya no se debe de permitir. No repetir esto nunca más, es ofensivo”, remarcó.