
#AgendaXtinción
“Pero el futuro no tiene fórmula, no tiene guion”
Beast, X-Men, Endangered Species
Jorge Tadeo Vargas
Hace cinco años, los medios de comunicación y los gobiernos firmantes de la conferencia de las partes sobre cambio climático de la ONU, conocidas como COP celebraban con bombo y platillo el llamado Acuerdo París. Un documento que marcaba ciertos lineamientos para mitigar la crisis climática desde el propio sistema, obviamente. Este documento fue firmado por más de 200 países, un momento histórico que además nos decía que, con tantos gobiernos involucrados, el éxito estaba asegurado. Nada mas lejos de la realidad.
La resaca post Acuerdo de Paris fue rápida, en menos de un año, Donald Trump sacó a Estados Unidos de dicha firma, China no modificó en nada sus emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) y el informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) de ese año fue el más pesimista a la fecha. No había nada que hacer. Estábamos entrando a límites históricos que nos ponían en jaque como civilización. La razón principal es que el Acuerdo era un documento no vinculante, es decir, que no había una obligación por parte de los países firmante a cumplirlo. El compromiso era de palabra y México como ejemplo su política climática deja mucho que desear. No solo sigue apostando al uso de los combustibles fósiles, sino que mantienen un modelo de producción-consumo que emite grandes cantidades de Dióxido de Carbono, entre muchos otros contaminantes. Tanto para la administración federal anterior, como para la actual, el Acuerdo de París es letra muerta.
La situación en el mundo no dista de ser diferente. Ningún país ha cumplido con sus compromisos y ni siquiera el circo mediático montado con Greta Thunberg y su movimiento Fridays for Future han sido suficientes para presionar a los gobiernos en cumplir con lo acordado en la COP21 celebrada en París en el 2015, y es que el cabildeo de las corporaciones transnacionales, las instituciones financieras internacionales y muchos gobiernos tienen más peso que cualquier movilización de la sociedad civil; especialmente si esta es organizada y/o cooptada por aquellos que tienen intereses en que todo siga igual, solo dándole un maquillaje verde. No hay una crítica de fondo a la crisis socioambiental, mucho menos a la climática. Desde esta simulación organizada por ONGs y agencias de cooperación es difícil llegas a cambios de raíz antisistémico.
A causa del COVID-19 hubo una reducción no significativa de GEI arrojados hacia la atmósfera que crearon el espejismo de que estábamos logrando lo inesperado: una mitigación real a la crisis. Era eso solo un espejismo que duro los primeros meses. Con el paso del tiempo, el modelo se reinventó y logró no solo mantener, sino aumentar los niveles de consumo. Sin embargo, esta reducción sirvió para que tanto los eco fascistas con su discurso “somos el virus” y el propio sistema hablaran de que el problema era la sociedad, el colectivo humano y no el sistema de clase y su modelo de producción-consumo. Los informes del IPCC donde con datos científicos dan muestra de que las emisiones de GEI se mantienen en ascendencia y que el confinamiento no es un sustituto de las acciones climáticas que se deben de aplicar ante la crisis climática en lo global, pero sobre todo en lo local.

Las malas noticias del IPCC se mantienen. En su más reciente informe mencionan que la pandemia actual, no es significativa para la lucha contra el cambio climático, sino que vamos de forma sostenida hacia un colapso causado principalmente por el aumento de la temperatura arriba de los dos grados con respecto a los niveles preindustriales. Mantener esta tendencia actual sepulta por completo el Acuerdo de Paris, lleno de buenas intenciones, pero ninguna crítica real al sistema, mucho menos acciones vinculantes entre el modelo de producción-consumo y la crisis socioambiental pueda cumplirse.
En este momento se deben de buscar medidas de adaptación -que tengan como resultado secundario medidas de mitigación- mucho mas radicales, que profundicen en el problema raíz del cambio climático, que sean anti sistémicos, que tengan un enfoque ecosistémico, además de colectivo, comunal. De lo contrario son salidas de final de tubería que no resuelven nada, por el contrario, fortalecen más el colapso y el nuevo sistema de clases que los que tienen el poder económico y político quieren.
Septiembre desde hace seis años tiene una semana de acciones por el clima. El año pasado con la fuerza mediática que cobró Greta Thunberg y su movimiento Fridays for Future, estas acciones tuvieron mucho mayor eco. En los medios de comunicación se habló hasta el cansancio sobre el tema. De pronto todos eran expertos, sin saber de que estaban hablando, por la simple razón de que nunca se dio una crítica real. El cambio climática era el problema, la causa y no una consecuencia. Todos los reportes científicos eran/son ignorados para darle paso a lo que el sistema de clases quiere. Una crítica light, vacía. Nos encontramos en medio del negacionismo de Trump y la derecha global y el capitalismo verde promovida por las ONGs transnacionales.
La pandemia no es como la han vendido, una oportunidad para repensar nuestros niveles de consumo, al contrario, ha servido para modificar los patrones de una forma mucho más agresiva. ¿Saben ustedes la huella de carbono que significa comprar en línea? Estamos ante un momento clave para buscar que esta nueva normalidad, vaya en una dirección distinta a la que el sistema de clases prepara.
Jorge Tadeo Vargas. Vive con sus dos amores en una relación poliamorosa, en una casa donde las perras y gatas superan en número a las humanas que viven bajo su dictadura. Es biólogo, anarquista, activista, ensayista, escritor y panadero casero. Ha escrito a la fecha cinco libros (novela, cuentos y ensayos) y colaborado en algunos colectivos. Desde hace ocho años escribe una columna regular en Libera Radio.
Es el coordinador no oficial de LIDECS, colectivo que busca mediante la investigación aportar a la búsqueda de la justicia socioambiental. No puede vivir sin música, la cual suena todo el día en casa.





