Isabel Dorado Auz

isabel.dorado@unison.mx

En una reunión reciente con el director del INAH Sonora nos llevamos una desagradable sorpresa, El personaje en mención, cambió radicalmente su posición respecto a las obras en el boulevard Hidalgo.

Mientras en julio de 2025, Zenon Tiburcio decía, para justificar su intervención, que el boulevard Hidalgo, y sus andadores, formaban parte de un eje urbano religioso (desde la capilla del Carmen, pasando por Catedral, y terminando en la capilla de San Antonio), el cual se configuró desde la segunda mitad del siglo XIX, por lo cual debe entenderse que es un monumento histórico y, por lo mismo, “forma parte de una zona de relevancia histórico cultural y características patrimoniales para la sociedad Hermosillense y del estado de Sonora”. En tal sentido, le informaba al director del IMPLAN que el INAH “tiene la facultad para autorizar o negar la realización de obras o cualquier otra intervención que pueda afectar las características del mismo”.

En virtud de lo anterior, el director del INAH estableció 15 criterios de conservación y diseño que deberían ser atendidos, incluso, implementó un proceso administrativo que recayó en la suspensión parcial de la obra. Todo iba muy bien hasta que nos enteramos que hoy la posición del INAH es radicalmente distinta. Hoy nos dicen “que no hay colindancias de monumentos históricos comprometidas con el Camellón ya que están separadas por las vialidades del propio Blvd. Hidalgo”. No es broma, así está escrito. No solo eso, nos enteramos que el INAH había autorizado la reanudación de la obra desde principios de este año, a espaldas de quienes solicitamos su intervención.

El problema de fondo es que los 15 criterios establecidos en julio de 2025 estaban técnicamente bien sustentados y hoy no hay garantía de que van a ser atendidos debido a que el INAH declara no tener competencia jurídica para sancionar la obra. ¿qué cambió en estos meses posteriores a la suspensión parcial?, ¿fue presionado Zenón Tiburcio y por eso dobló las manos? Lo que haya sido, Nosotr@s como ciudadan@s tenemos la obligación de conservar nuestros monumentos históricos y debemos también fortalecer a las instituciones responsables, en este caso el INAH.

Los políticos tienen muchas formas de presionar, no sabemos si está en riesgo la continuidad de Zenón Tiburcio y, por ello, prefirió darnos la espalda y autorizar la continuación de la obra. El caso es que hay un grave riesgo con los megatransformadores instalados y puede ocasionarse una tragedia, superior a la de Waldo´s, si se presenta una falla durante las fiestas del Pitic. Existe el riesgo de que continúe el proceso de gentrificación en esa zona y que proliferen las cantinas disfrazadas de bares, con lo que la contaminación por ruido continuará, así como el problema de la basura y la falta de banquetas que garanticen el tráfico vehicular.

Seguiremos denunciando y enfrentando a la autoridad municipal por la realización de obras que atentan en contra del patrimonio histórico de la ciudad de Hermosillo.