Cultura light 2020

Manuel Alberto Santillana

1. “El país está dividido”, y esto ha sido una de las consecuencias del discurso de AMLO de las conferencias mañaneras, en voz de sus opositores: la prensa Fifí y la derecha recalcitrante. Traigo este punto a cuenta porque ahora con la competida votación entre Donald Trump y Joe Biden se ha señalado que, también los EEUU se encuentran divididos. Y los argumentos de los opositores a Trump, como de muchos analistas son similares a los de la prensa Fifí nacional: “es el discurso del presidente lo que divide al país”.

2. Pero eso es una mentira gigantesca. El país ya estaba dividido desde hace por lo menos cuarenta años. Me refiero a México. Y en el caso de los EEUU esta polarización, que siempre ha existido, solo se ha hecho evidente a través de la votación. En nuestro caso la división es muy clara, entre una minúscula pero poderosa clase política/empresarial que se fue quedando con las riquezas de nuestro país, tanto financiera como materialmente y una gran población situada en la clase media y una amplia comunidad pobre que abarcaba casi al 70 % de todos los mexicanos.

3. Esta división, esta polarización no se había visto por varios motivos. Enumero tres de inicio: el primero porque mientras los segregados eran “los pobres, los incultos, los nacos”, pues no habría problema: “Así es la vida. Dios quiere que unos sean ricos y otros pobres, y si son pobres es porque son flojos”. O sea, el típico razonamiento clasemediero mexicano. El segundo punto, porque para la televisión mexicana y mucho de la prensa radiofónica o escrita los pobres son para servir de criados a los ricos. Ése es su papel en las telenovelas, radionovelas o cualquier escrito que defina el lugar social en México: “los blanquitos son los dueños, los ricos, y los que mandan, mientras que los pobres son morenos, sin educación y nacos”. De hecho, eso es el tema fundamental de la película “Roma” de Carlos Cuarón; la legitimación y normalización de la discriminación racial/económica. Finalmente el tercer punto es que, como dice el buen AMLO, y lo dictaba la política mexicana, “Quien no tranza no avanza, y un político pobre es un pobre político”. Así que los blanquitos, inteligentes tienen derecho a la riqueza sea por la buenas o por las tranzas y no había porqué cambiar eso…

4. Y ahora ya sin chayote para la prensa, y con el cambio en la política de protección a los privilegios de la clase política/empresarial mexicana ha aparecido de repente, “mágicamente” la polarización del país. Mentira vil, ya estábamos opuestos, divididos, segregados pero como en tiempos de Juárez o de Zapata, ahora que los indios están en el poder, ahora sí, el país está dividido.

5. En el caso de los EEUU la oposición, en este caso la Demócrata de Biden, así como muchos analistas, periodistas descubren que la mitad del país es conservadora, protestante, racista y discriminadora. Descubrimiento tardío, porque ya en la elección anterior de Trump también el país estaba completamente dividido. Pero ahora los demócratas piensan que son una unidad que ganó, pero esa también es otra mentira. Tal como dice una periodista y académica mexiconorteamericana “el voto latino es un mito”, es decir hay treinta versiones de voto latino. Y de igual forma el voto anti Trump es un voto muy segregado. Este abanico abarca desde inmigrantes mexicanos jornaleros agrícolas con mínima escolaridad y que envían remesas al sur, hasta sofisticados profesores/investigadores universitarios con postdoctorados, todos ellos muy liberales. Pero abarca también a la descendencia “gusana” de Miami emigrada de Cuba en la década de los sesentas y sus descendientes, hasta millonarios actores o políticos mexicanos o venezolanos quienes no quieren vivir en el “socialismo” de sus países. Así, de la misma forma el voto demócrata incluyó, en esta ocasión del 2020, desde tradicionales conservadores quienes se vieron mal atendidos por el carísimo sistema de salud en esta epidemia de COVID, hasta viejos sindicalistas proclives al socialismo como los seguidores de Bernie Sanders quienes tuvieron que irse con Biden.

6. Como quiera que sea me parece que esta vez la población norteamericana no va a quedar tan contenta. Desde luego serán menos los desastres sociales esperados postelecciones. El caos nunca llegó. Pero me parece que ya serán irreconciliables las posiciones entre los conservadores republicanos y los liberales demócratas. Ahora además han llegado, por primera vez representantes demócratas Gay, lesbianas, trasvestis, latinos, afrolatinos, o de pueblos indígenas abiertamente defensores de sus causas. Al igual que han llegado también representantes republicanos al congreso abiertamente pronazis, antiinmigrantes, defensores de la raza aria, o creyentes en la Biblia antes que en la ciencia o, incluso, propaladores de la No vacunación. Ahora sí fuera caretas.

7. En México, pese a la inquieta oposición que se muere porque las cosas le salgan mal a la 4aT y a AMLO; y con ello promueven una franca campaña de violencia, división nacional y aparente desastre, en realidad –les aviso-, vamos hacia una concordia nacional.