#AgendaXtinción

Jorge Tadeo Vargas
Judith, es activista en muchos ámbitos, es una mujer que desde sus propias trincheras lucha por hacer de este un mundo mejor. Es consecuente con lo que piensa y hace. Profesora de biología en educación secundaria, tuvo que vivir en carne propia como el sistema educativo entraba en un colapso que pocos vieron hacia donde nos llevaba.
Su claridad entre lo que piensa y dice, su coherencia a la hora de criticar a los gobiernos nos llevo a invitarlo a participar en esta #AgendaXtinción.
En este momento de impasse se prepara para comenzar una maestría en biología, mientras se mantiene en la resistencia.
Buenas tardes, Judith. Estas son una serie de charlas que estamos armando con algunas personas que pensamos que tienen algo que aportar al tema más que la pandemia, a la cuarentena/encierro que vivimos actualmente.
¿Quién es Judith?
Difícil de definir, al menos para mí. Desde mi perspectiva, Judith es una mujer que vive día a día sorteando los estragos de la ansiedad y depresión; solitaria que no es lo mismo que sola, poco sociable; una mujer que gusta de escribir mientras llora. Una profesionista dentro del ámbito educativo, más no sé si profesional. Para las personas cercanas soy una mujer valiente que hace lo que tenga que hacer para lograr estar donde quiere estar.
¿Eres la misma antes y ahora en cuarentena? ¿Como la vives?
Supongo que no soy la misma. Si bien el estar en casa o en un espacio que considere seguro para mí es algo de lo que disfruto en demasía, la cuestión de la cuarentena pasó de la incertidumbre y ansiedad por toda la información vertida en todos los medios y redes a que me desconectará de todos eso por mero autocuidado, esto sin dejar de estar pendiente de las personas cercanas importantes para mí.
Pero no sólo la vivido desde esa posición de desestabilidad emocional, también ha representado la oportunidad de estar en el hogar con las personas que amo, ya sea aquí en mi casa o en Durango. Ahora, después de tantos días, la vivo como venga y con un poco de paranoia porque no decirlo, pues al final de cuentas era cuestión de tiempo para que tuviera muy de cerca el “bicho” ese como le dicen algunas personas.
Tener a una persona cerca, querida, con contagio ¿Cambia tu perspectiva? Es decir. ¿Es más serio ahora que hace unos meses?
Definitivamente sí. Cuando comenzó todo tomé las medidas precautorias debidas, pero sinceramente nunca lo hice con total responsabilidad por mí y por las personas cercanas a mí. El saber que dos personas muy queridas e importantes en mi vida han recibido el resultado positivo a Covid, ha cambiado la perspectiva. Realmente me da temor salir pensando que yo pudiera estar contagiada y pues, el miedo de contagio a mis amores de vida con quienes comparto día a día.
Entiendo. Cambia, todo. ¿Hay culpa?
Sí la hay. Pero va más allá de la culpa, es un sentimiento que no logro ni siquiera identificar ni definir. Enojo, culpa, tristeza, incertidumbre, impotencia… ¿Habrá algún nombre para todas estas emociones juntas?
No lo sé. Es un buen momento para “inventarlo”. Volvamos al tema profesional. Se habla del colapso del sistema de salud, del sistema educativo. Como profesora de nivel secundario ¿Fue difícil estos meses del ciclo escolar? ¿Estaba preparado el sistema para algo de este tamaño?
Fue un proceso complicado. Yo no estaba preparada para la modalidad a distancia, hablando desde mi posición de profesora, sin embargo, conté con las herramientas y materiales necesarios para elabora mis planes de acuerdo con el programa de mi asignatura y llevar el registro de cada uno de mis alumnos: computadora, internet, listas de asistencia. Sin embargo, la mayoría de mis alumnos no estaban preparados para esta modalidad a distancia, no contaban con los insumos necesarios aunado a la falta de conocimiento en cuanto a las herramientas tecnológicas, fue todo un reto. Y bueno, que decir de la cantidad de mensajes durante todo el día, todos los días. Los alumnos demandaron más mi presencia virtual que cuando nos encontramos en clases presenciales. Esto sin duda, generó un desgaste enorme en todos los docentes, no sólo de la institución donde laboro, sino en general. El centro educativo en el que trabajaba alberga a adolescentes en condiciones vulnerables, tanto económicas como sociales.
El sistema no estaba preparado para una situación de tal magnitud. Fue y ha sido una de prueba y error. Pero siguen haciéndolo sin tomar en cuentas las condiciones de las poblaciones donde los recursos son tan limitados que, si hay la posibilidad de no ir a la escuela y mejor salir a trabajar, aún en cuarentena, obviamente eligen el pan. Y bueno, otro de los aspectos que en lo personal fue lo que más me preocupó y me preocupa, fue la situación de violencia que muchos de mis alumnos y de los alumnos en general presentan es sus hogares y con motivo de la cuarentena se dejó de dar seguimiento. No sé si todo esto tenga que ver con las preguntas; pero ya para cerrar diré: Sí fue muy difícil y No, el sistema no estaba ni está y posiblemente jamás esté preparado para algo de este tamaño.
La entrada de plataformas como Google, zoom, team, entre otras parecen decirnos que el futuro de la educación no es solo a distancia, sino que será de manos de la iniciativa privada. ¿Cuál piensas que es el futuro que nos espera?
Tengo muchas ideas para responder esta pregunta, pero hablando desde mi experiencia y lo que siempre ha sido con relación a la educación, en un futuro serán mucho menos quienes tengan las posibilidades de estudiar. Habrá muchos cursos y talleres o como les llaman “Webinar” en los que se pretenda “enseñar” a los profesores sobre el uso de estas plataformas y cómo bien lo dicen, están al manejo de empresas privadas y personas que nada saben sobre procesos educativos, pero por ahora son quienes tienen el mando de lo que se debe hacer. Sin embargo, no hay, o por lo menos no me he enterado, de estrategias para lograr y asegurar que todos los alumnos tengan las herramientas de acceso para este tipo de educación. No veo un futuro alentador, definitivamente. Siempre queda la pregunta: Y los de bajo, ¿Qué?
¿En general como ves el futuro? Veníamos de una serie de revueltas esperanzadoras, ahora todo parece ser miedo y paranoia.
Yo siempre veo todo catastrófico. No sé si alcance a vislumbrar un futuro cercano sin ese miedo y paranoia. Creo que serán pocos los que salgan ilesos de esta situación, en cualquier sentido que le busquemos. A veces prefiero limitar a pensar mi futuro más como un “¿Qué haré de comer mañana?”, bastante individualista, lo sé, y algunos dirán que llena de privilegios, pero no quiero colapsar ante este colapso social, pero me funciona para estar en ese futuro me llena de incertidumbre, con la banda que extraño mucho
¿Hay esperanza de que esto nos lleve a otra forma más colectiva de organizarnos?
La hay, afuera hay mucha banda que día a día se sigue rifando desde la colectividad. Por lo menos ellos y ellas son la prueba de que es posible seguir organizados desde la colectividad. Quizá cambien las formas, quizá no, pero de que haya organización colectiva aún hay esperanza.
¿Es el fin del capitalismo?
No
Muchas gracias, Judith por tu tiempo para esta charla. ¿Algo más que quieras decir?
Gracias a ti por la consideración para esta charla en tiempos de pandemia.
Jorge Tadeo Vargas. Vive con sus dos amores en una relación poliamorosa, en una casa donde las perras y gatas superan en número a las humanas que viven bajo su dictadura. Es biólogo, anarquista, activista, ensayista, escritor y panadero casero. Ha escrito a la fecha cinco libros (novela, cuentos y ensayos) y colaborado en algunos colectivos. Desde hace ocho años escribe una columna regular en Libera Radio.
Es el coordinador no oficial de LIDECS, colectivo que busca mediante la investigación aportar a la búsqueda de la justicia socioambiental. No puede vivir sin música, la cual suena todo el día en casa.





