#DíasdelFuturoPasado 99

Por: Jorge Tadeo Vargas

“Le llaman Paz al temor del ahorcado
A no buscarle los tres pies al gato
A conformarse con lo que ha tocado
A si te quejas de que no sea muy alto
A no pensar más de lo necesario
A llenar urnas, a llenar estadios
A repetir lo que dicen los medios
A ser sumisos, a ser vasallos”

Le Llaman Paz, Riot Propaganda

El pasado seis de noviembre inicio la Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático de la ONU en su numero veintisiete, que son los años que llevan reuniéndose los gobiernos firmantes de esta conferencia y los cabilderos de las corporaciones transnacionales, donde intentan llegar a acuerdos NO vinculantes sobre como desde los gobiernos se buscan implementar acciones para reducir las emisiones de Gases de Efecto Invernadero. Todas estas acciones han sido hasta el día de hoy un fracaso, por el simple hecho que todas ellas, desde los Mecanismos de Desarrollo Limpio hasta el Fondo Climático pasan por la lógica de la mercantilización de la crisis climática, por lo tanto, no hay tal compromiso, sino una intervención directa de los culpables directos de esta crisis.

Es muy claro que no se le da -desde los gobiernos- el mismo peso a las medidas de adaptación comunitarias, locales, que a las medidas de mitigación globales, donde las poblaciones vulneradas tienen nula injerencia en su implementación, quedando estas en manos de los gobiernos y las corporaciones transnacionales.

Este año la conferencia se lleva a cabo en Egipto, un país que basa su economía en la extracción de combustibles fósiles, petrolero totalmente, por lo que lo pone en el top de los países responsables, además de ser un país donde los derechos humanos se violan repetidamente, y muchas paginas web de organizaciones ambientalistas son censuradas, al igual que el trabajo local en temas socio-ecológicos, Egipto es un ejemplo de todo lo que contribuye a la falta de justicia socio-ambiental y a la crisis climática.

Pero más allá de las criticas que se le pueden hacer al país sede, así como a los demás países que esta vez más del ochenta por ciento de ellos decidieron volar en jet privados, sumando a todo una contradicción ante su supuesto compromiso y las emisiones que arrojan para llegar hasta Egipto, esta COP se presenta sin una dirección clara, sin guía, que ya la venían perdiendo desde el intento frustrado de Chile que termino en España y lo que paso en Escocia. La COP ahora más que nunca se presenta como el espacio donde las corporaciones van a presentar sus nuevas estrategias de mercantilizar la crisis climática y los países del norte a presentar sus planes en conjunto con ellos, dejando a los del Sur en una especia de nuevo colonialismo, además de intentar -que auguro que con éxito- cimentar las bases del fondo climático o el financiamiento para las acciones de los países, el cual se ha estado intentando poner en marcha desde el 2009, siendo Cancún, en el 2010, cuando este tuvo mayor eco. Este financiamiento se presenta como la estrategia para que los países del Sur pueden llevar a “buen término” sus estrategias nacionales contra el cambio climático, las cuales no son sino falsas soluciones para fortalecer los Green New Deal presentados por la Unión Europea y los Estados Unidos, así como al farsa de la geoingeniería, que poco a poco se va posicionando en los negociaciones.

Coca Cola, patrocinador de la COP27

Esta conferencia inicia con el tufo a fracaso de las veintisiete que la preceden y francamente no vale la pena escribir más sobre ella, tal vez esperar a ver como se desarrollan las negociaciones y en que terminan, así que mejor sigamos revisando las herramientas que tenemos para sobrevivir al colapso climático y el neofeudalismo que precede a esta capitalismo tardío.

Aquí cabe aclarar que estos tres textos que escribiré a propósito de la #FuckCOP27 no pretenden entrar en la dinámica de la dictadura de las alternativas tan de moda en estos días, en donde se nos pide a cualquiera que hagamos una critica al sistema y su modelo de producción-consumo, que hagamos una propuesta con alternativas que nos ayuden a salir de esta crisis. No creo que sea mi obligación hacerlo, además de que estas siempre deben de ser consensuadas, colectivas, horizontales y no solo el pensamiento de una persona, por lo que esto es sola una narrativa para la reflexión que pueda servir para una discusión, a la par de que vamos buscando como sobrevivir a este colapso, del cual en el Sur ya estamos preparados para esto desde hace años.

Para lograr el cambio rumbo a la supervivencia tenemos que hacer un ejercicio aún mayor del que yo propongo aquí, porque además de la horizontalidad en que se debe de trabajar, este también tiene que partir de principios como el apoyo mutuo, la colectividad y un enfoque ecosistémico en la que todas debemos de colaborar. Esta dictadura de alternativas que se presentan muchas veces desde las ONGs que reciben sus fondos del propio sistema al que dicen atacar o de investigadores que utilizan estos espacios para su beneficio, no son más que parte de las falsas soluciones.

Dicho esto, podemos seguir con este ejercicio narrativo. En mi columna anterior hacía una lista de las habilidades que nos puede servir desarrollar ante el colapso climático, sin embargo, leídas en el contexto actual, todas esas propuestas pueden ser habilidades que parten de la idea OENEGERA, del “ecofriendly”, de la filosofía light del “cambio esta en uno”, del “consume local”, por lo que me parece importante ponerlos en contexto para no caer en esta idea, que no permite criticar al sistema capitalista como el principal culpable de lo que ocurren en la actualidad y al modelo de producción-consumo como la causa/consecuencia primaria de este colapso.

Cualquier habilidad que podamos desarrollar para sobrevivir ante el neofeudalismo tecnócrata que tenemos encima debe tener una crítica directa al capitalismo, así como la confrontación directa al modelo, como fundamento para la defensa del territorio, por lo que estas deben darse desde un trabajo comunitario, cosa harto difícil si vemos la polarización actual y como el tejido social está rompiéndose a pasos acelerados, sin esto de nada sirven estas habilidades.

En Captain Fantastic (2016, Matt Ross), Vigo Mortensen va preparándose junto a su familia para el colapso sistémico, por lo que le enseña a sus hijos e hijas todo lo necesario para sobrevivir cuando la civilización colapse. Pero no solo les enseña habilidades físicas (cazar, sembrar, construir…) sino también intelectuales, para que sepan que el culpable tiene nombre y apellido, los hijos y las hijas del protagonismo identifican a los responsables. Son capaces de sobrevivir en cualquier ambiente hostil, sin embargo, no tienen ninguna habilidad que les permita reconocer a sus iguales dentro de una comunidad, no son capaces de colectivizar lo que saben y hacen, porque no se les ha enseñado como. Sus habilidades no les sirven de mucho porque son incapaces de trabajar en colectivo más allá de la familia.

Escena de Captain Fantastic.

Al contrario de Captain Fantastic, en Nomadland (2020, Zho) las habilidades van en función de las necesidades más próximas, al igual que el sentido de comunidad. No hay resistencia al sistema sino el sobrevivir a pesar de él; los protagonistas de Nomadland deciden vivir en la frontera del sistema, sin cuestionar al modelo, al contrario, son parte de él. Rompen hasta con la idea de comunidad -aunque está presente- viviendo en aislamiento.

Las dos son ficción, aunque Nomadland esta basada en un libro que habla de un fenómeno real que esta creciendo en Estados Unidos. Las presento como ejemplo, no porque no existan ejemplos reales desde donde partir, sino porque desde aquí es claro que el capitalismo tardío esta tomando las habilidades que nos servirían para hacerle frente al colapso. Las edulcoran para quitarle cualquier crítica, cualquier acción anti-sistémica, vendiéndonoslas como acciones que ayudan, pero no cuestionan.

Por lo que hay que tener claro que necesitamos trabajar más en comunidad, repito, no es fácil, todo lo contrario, tenemos todo en contra, incluso cuando el concepto propio de comunidad está tan manoseado, pero es necesario hacerlo, primero para ir desarrollando las habilidades físicas e intelectuales que nos permitan estar preparados para el neo-feudalismo, pero siempre desde una fuerte critica al sistema de clases, esto desde lo individual a lo colectivo y viceversa. Siempre desde un enfoque socio-político, histórico y ecosistémico.

El circo de la COP ya inicio y francamente he visto esta película desde hace trece años con los mismos resultados. Un fracaso que solo deja decepción, conformismo y acuerdos que solo mercantilizan la crisis. El mismo guión, con pequeños cambios adaptados al momento. En lo personal, prefiero ocupar mi tiempo en algo más.

Noviembre del 2022

Desde la frontera con Elisyum

Jorge Tadeo Vargas, escritor, ensayista, anarquista, a veces activista, pero sobre todo panadero casero y padre de Ximena. Está construyendo su caja de herramientas para la supervivencia