A propósito de la fraterna crítica que hizo al tecleador una distinguida dama de Guaymas.

Luis Enrique Ortiz.

Muy estimada Norma Elvira Castro Salguero viví mis primeros 19 años en Ciudad Obregón, pero tengo más de 30 en Hermosillo y como diría un ex gobernador del PRI: “naranja es mi color”.

Vamos a ver, si el partido que te respalda le gana dos a uno al PRIAN, Javier Lamarque y 20 más se pueden dar ese lujo de hacer campaña con recursos públicos fuera de calendario electoral, no pasa nada.

Pero si además de meterle mano al presupuesto para actividades de auto promoción, como lo hace el alcalde capitalino Antonio Aztiazarán, tienes 400 colonias con colapso de drenaje, mierda corriendo por las calles de al menos media urbe… pues qué te puedo decir, pues no, la gente no diría nada si no hubiera baches, fugas de agua que equivalen al 50% del vital líquido potabilizado y la capital de Sonora entera con peste a retrete y polvo de cagadas de perro, con emisiones de efecto invernadero 5 veces más que Cajeme y en una cuarta parte del espacio.

Eso se pone más carbón, cuando tu paisano en lugar de darle mantenimiento a la infraestructura urbana, desvía el dinero para construir una oda al cambio climático, clasista y con tufo a corrupción por un sobre costo de al menos el 30%.

Allá que reclamen los de Cajeme, los de Guaymas, Puerto Libertad, los mineros o la gente que teme a los tandeos, en lo que al tecleador respecta el que festejaba en su Diamante Azul mientras medio Hermosillo pasó Navidad en un pantano de aguas negras y su escatológico coctel, era el Toño, era Él quien comía las ultimas uvas del 2025 y la gente que paga su salario oliendo desechos humanos en plena cena de Año Nuevo.

El paso deprimido del bulevar Colosio, es un plancha de concreto más al comal en que han convertido a Hermosillo los intereses político inmobiliarios, siempre de la mano.

No tengo problema en despellejar a Lamarque, lo conozco hace 7 lustros, su metamorfosis, evolución y vi cómo ayudó a construir el lado correcto de la historia, pero

cualquiera que ponga MORENA va a ganar, así que es insulso tomar bando al interior (lo bueno que no son morenista), hay que apoyar al que quede y luego ajustamos cuentas.

Primero hay que evitar que la derecha pro Trump de Sonora, gane terreno, luego hablamos con el que quede y le decimos que votamos por el programa, porque es el partido de la camarada Claudia Sheinbaum y porque adentro hay dos tres compas chilos, que qué bueno y no está alguien del PRIAN.

Al menos yo no voy a votar por ninguna de las máscaras políticas que persiguen la gubernatura desde MORENA, sino por el movimiento que fundó Andrés Manuel López Obrador, que no es lo mismo y tampoco igual.

Hay que apoyar al que gane de entre Heriberto, Javier, Lorenia y María Dolores. Cualquiera es mejor que el Toño y los partidos de derecha que lo apoyan. Pero pues las encuestas dicen que ni todos juntos.

La derecha se hace cada vez más pequeña, pero no menos peligrosa y siguen siendo los verdaderos adversarios del Pueblo, son admiradores de Trump, apoyan el intervencionismo yanki en México, fingen apoyar al medio ambiente pero contribuyen al calentamiento de las ciudades, no les importa el polvo en el viento por falta de pavimento y exceso de baches, solo el dinero.

Y en eso de que en política es de sabios elegir entre inconvenientes, pues sí es mejor votar por MORENA y no porque algunos de sus delfines no compartan rasgos toñianos, sino porque están más acotados y algunos han demostrado que tienen principios, aunque cabalguen muy quitados de la pena en Bácum, mientras un peligroso criminal armado los observa desde el público y nadie lo nota, hasta que llega la Marina.

Hay que avanzar, luego hacemos cuentas.

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