Para la camarada Laura Itzel Castillo

Luis Enrique Ortiz

Una tradición profundamente machista de la Nación Seri está en proceso de sufrir modificaciones profundas y es precisamente el hecho de que sólo los hombres pueden ser presidentes de Bienes Comunales de la Isla del Tiburón. Es decir, reciben y reparten el 100% de los ingresos por cacería, que son alrededor de 35 millones de pesos al año.

Las mujeres seris ataviadas con vestidos ceremoniales y la cara pintada de guerra, están utilizando un pleito entre hombres para tratar de hacer visible las varias formas de violencia que viven a diario.

Diabetes, osteoporosis e incluso cáncer son algunas de las enfermedades más comunes entre las féminas de las localidades de Punta Chueca y Desemboque, donde se agrupa no sólo el mar y la tierra sino la desventura de ser pobre, mujer y niña indígena.

Un asunto que tiene que ver con un padrón de comuneros opaco y muy probablemente manipulado desde fuera de su territorio, tiene a los comcaac sin autoridades comunales que puedan cobrar por actividades cinegéticas, ni hacer contratos de futuros como se estila con los bienes de la isla más grande México.

Nada, no pueden hacer nada.

En este momento, “Tahejöc”, como llaman sus ancestrales dueños a la ínsula, está 100% en manos del gobierno federal, debido a que el Estado mexicano debe resguardar bienes que son de los hermanos seris, pero también de algo más grande llamado México.

El pasado 15 de julio el Gobierno de México suspendió, habiendo quorum, la asamblea electiva que determinaría el nombre del inexistente presidente de Bienes Comunales, ya que al anterior titular del cargo lo dejó por vencimiento el 28 de junio próximo pasado.

La atención se centra en el hecho de que un grupo de 16 comuneros afirman haber sido rasurados del padrón, quienes también acusan a las autoridades agrarias y a funcionarios del gobierno estatal, de favorecer a una parte de los comuneros de diferentes formas y que una de ellas fue ayudarles a incluir 27 copropietarios más de la isla, dando una ventaja al candidato oficial José Alejandro Barnett Romero.

Pero más allá de las broncas electorales con rasgos de manejo priista del padrón, subyace una profunda desigualdad económica, que se refleja por ejemplo en el reparto de los ingresos por cacería.

De acuerdo al presidente saliente, Jesús Félix Segovia, no existe un mecanismo que obligue a la directiva comunal a repartir el recurso de manera equitativa.

“Se hace por usos y costumbres y aquí se usa que no estás obligado a darle a los más de 370 comuneros, sino a los que votaron por ti”, detalló el también ex gobernador.

Es así, como por usos y costumbres más de 150 comuneros, poco menos de la mitad son mujeres, no recibieron en 2025 y 2026 un sólo peso de los más de 30 millones que ganó la isla por matar 15 borregos por diversión.

Entre estas se encuentran viudas, mujeres de la tercera edad, mujeres con hijos en la universidad, madres, artesanas, cantoras, hoy con pintura de guerra en la cara.

Esta aberrante forma de exclusión, que es incluso ilegal e inmoral, no puede llamarse uso y costumbre y en su nombre minar los derechos humanos y comunales de nadie, mucho menos de los más vulnerables.

Esto no puede estar sucediendo en un país gobernado por una mujer, cuyo gobierno afirma tener como prioridad a los hermanos de los pueblos originarios, donde el slogan “llegamos todas”, se siente lejano en las occidentales tierras del municipio de Hermosillo, Sonora.

Es así como un grupo de mujeres se organiza para levantar la voz en demanda de igualdad económica sobre los bienes comunales, que gane quien gane esta y las próximas elecciones para la directiva comunal, exista un mandamiento de asamblea para que los ingresos se repartan de manera menos desigual.

Las mujeres denuncian exclusión, discriminación y distintos tipos de violencia, que incluye fallas en el suministro de agua, pero todo mundo se centra en el pleito de los hombres y el dinero como si este les fuese ajeno. Las mujeres seris exigen igualdad, se están organizando y se van a salir de la cocina.

La pintura de guerra será como un tatuaje, hasta que no las tomen en cuenta, hasta que el segundo piso de la transformación les aparte un rinconcito en el cielo, como deseaba Pedro Infante.

Otras formas de violencia directa las sufren principalmente las mujeres de los opositores pues esposas, madres, hijas y demás, sufren acoso, discriminación o hasta agresiones físicas directas y a domicilio.

Jennifer Méndez Molina, es una alumna de excepción originaria de Punta Chueca.

Estudia la carrea de medicina en la Universidad de Sonora, al margen de que para ser aceptado en esa matricula se requiere ser un genio en la escuela, la guerrera tuvo el valor de brincar la valla metálica que la separaba de la presidente Claudia Sheinbaum, para entregarle un expediente de más de 300 hojas que -de acuerdo a su versión- documentan decenas de irregularidades atribuidas a Félix Segovia y a personas que le acompañan en el ejercicio del poder.

Pero al parecer la camarada Sheinbaum le aplicó al legajo el definitivo artículo sesto de la basura, pues ahí hay acusaciones graves, como un grito ahogado de auxilio que nadie escucha.

Esta situación nunca fue atendida por Citlalli Hernández Mora, ex secretaria de la Mujer, ojalá que la senadora Laura Itzel Castillo Juárez, visibilice y ayude a resolver verdaderas situaciones de acoso, violencia y discriminación incluso en más de una ocasión utilizando recursos, asesoría y acción directa de instituciones gubernamentales que incluyen demandas penales, citatorios, como le hacía el PRI a los opositores de antes ¿se acuerda camarada?, pues así mismo.

Una estudiante con un alto rendimiento académico, pese a las condiciones del entorno, trata de ser apagada por medio de la asfixia financiera, el acoso, amenazas y una demanda penal asistida desde palacio de gobierno.

Es una estudiante de 10, que afirma que su sueño es terminar la carrera de medicina y hacer una especialidad que le permita ayudar a combatir las enfermedades crónico degenerativas que asesinan en silencio a las artesas, las cantoras, las pescadoras de sueños, las madres y sus vientres sagrados.

El conflicto entre hermanos por el poder y el dinero, podría arreglarse con movimientos en el padrón de comuneros y que gane el que mejor se organice y tenga mejores alianzas.

Sin embargo, mientras no cese la discriminación de género, en tanto las madres no tengan poder económico, el linaje comcaac podría diluirse en el mestizaje y eventualmente desaparecer.

A las condiciones del entorno, se suman otras provocadas con el fin de hacer daño, minar, limitar, todo por el control del poder y el dinero.

Jennifer no sólo previó lo que está pasando, una enorme división en su Pueblo, sino que se organiza para que se incluya en las negociaciones de la coyuntura electoral, el retiro de las demandas penales que interpuso Jesús Félix en su contra y 29 personas más.

Así que no es solo el tema de si se reinstala a 16 sancionados y se revisa el ingreso de otros 27, sino la exigencia de inclusión económica y el cese al acoso y hostigamiento usando incluso a las autoridades de procuración de justicia.

Las mujeres seris traen la cara pintada de guerra, es lo que les dejó la cruda del Año Nuevo y no precisamente por el licor de pitaya.

Publicado originalmente en: https://www.facebook.com/luisenrique.ortiz1