Imagen: Cuartoscuro
Tras el derrame de hidrocarburos detectado el pasado 2 de marzo en el Golfo de México, la Secretaría de Marina (Semar) ha presentado un informe preliminar que apunta a tres posibles fuentes del incidente, deslindando al Estado de una responsabilidad directa inmediata mientras concluyen las investigaciones.
El titular de la Semar, el almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles, detalló que el análisis de imágenes satelitales y fotografías aéreas ha permitido establecer tres hipótesis principales sobre el origen del crudo:
- Actividad de embarcaciones: Un buque que estuvo fondeado cerca de Coatzacoalcos. Se tienen bajo la lupa a 13 embarcaciones sospechosas; cuatro de ellas ya son inspeccionadas en aguas nacionales, mientras que para las nueve restantes (en aguas internacionales) se ha solicitado cooperación internacional.
- Emanaciones naturales (Chapopoteras): Filtraciones naturales de hidrocarburo ubicadas a cinco millas del puerto de Coatzacoalcos, las cuales tienen actividad intermitente.
- Filtraciones en Cantarell: Emanaciones naturales ubicadas a 60 millas de Ciudad del Carmen. Según el almirante, este punto podría ser el más contaminante debido a un flujo constante registrado durante todo el mes de marzo.
Operativo de contención y monitoreo ambiental
Para mitigar el desastre ecológico, la Marina y Petróleos Mexicanos (Pemex) han desplegado barreras marinas, drones y buzos. El monitoreo es constante.
De acuerdo con los modelos oceanográficos de la UNAM, el Instituto Mexicano del Petróleo y el CICESE, las corrientes y el viento han desplazado la mancha de hidrocarburo hacia el noroeste. Actualmente, las principales afectaciones se registran en las costas de Veracruz y Tamaulipas.
Para hacer frente a la contingencia en las playas, el Gobierno Federal ha desplegado un operativo que incluye:
- 2,200 elementos desplegados en la zona afectada.
- 7 buques y 12 embarcaciones menores.
- 4 aeronaves y drones aéreos.
- Más de mil metros de barreras de contención.
Las investigaciones continúan abiertas para determinar con exactitud si el desastre fue provocado por el factor humano o responde a un fenómeno de la naturaleza.




