El fantasma de la huelga acecha nuevamente a la máxima casa de estudios sonorense. A escasos días de las votaciones decisivas —el 16 de abril para el STEUS y el 30 para el STAUS—, el ambiente de tensión es innegable. El panorama político y laboral es claro: existe un choque frontal entre las exigencias históricas de la base trabajadora y el estricto candado presupuestal de la administración universitaria.

El punto de quiebre es la cartera. Rectoría se mantiene inamovible en una oferta del 4% directo al salario y nulos incrementos en prestaciones. Para los gremios, la postura es inaceptable. Vilma Cha (STAUS) precisó que exigen un 10.8% de aumento y un plan de recuperación multianual para resarcir la grave pérdida adquisitiva del 40% que arrastran desde 1990. En paralelo, Alejandro Manzanares (STEUS) lamentó que, tras 11 mesas de diálogo, no exista voluntad política; ellos demandan un alza del 20% y rezonificación.

Mientras los alumnos respaldan la causa con el justificado temor de truncar el semestre, la Universidad escuda su austera propuesta en la viabilidad financiera. Sin embargo, con un pesado historial de 27 huelgas y más de 520 días perdidos desde 1976, la Unison parece irremediablemente destinada a paralizarse si no hay un verdadero golpe de timón en las próximas horas.

Publicado en: https://www.facebook.com/elexpedientemexico