Isabel Dorado Auz

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Es obvio que para el gobierno federal la educación superior no es una prioridad y uno se pregunta ¿por qué?

Según los expertos, el Presupuesto de Egresos de la Federación 2026 refleja un aumento en el gasto total de la Defensa Nacional, pasando de 158,287 millones de pesos en 2025 a 170,753 millones de pesos en 2026, En cambio, el presupuesto para la educación superior en México será de aproximadamente 181 mil millones de pesos, lo que representa una disminución real del 4% en comparación con 2025.

Por otro lado, producto de la desregulación, nos dicen Casillas y López (2024), el crecimiento de las instituciones particulares alcanzó su máxima proporción en el sexenio de López Obrador, con el 37.8% de la matrícula total de licenciatura y el 72% de la del posgrado. Estos datos son reveladores, ya que frenan el ascenso social de los más pobres, tomando en cuenta que para conseguir un buen empleo necesitas contar con un posgrado, mismo al que puedes acceder, si no tienes recursos económicos, solo en instituciones públicas y de preferencia que te ofrezcan una beca para poder realizarlos. Aunque hay quienes manejan otros datos, dos tercios en posgrados privados, no dejan de ser preocupantes.

En su toma de posesión, en 2018, Andrés Manuel López Obrador prometió terminar con los privilegios de la alta burocracia; pero, al parecer, no se refería a la burocracia dorada incrustada en las universidades públicas. Por lo mismo, no aplica aquello de que no puede haber burócrata rico, con maestro pobre. Es decir, no van a bajar los sueldos de los de arriba, ni van a aumentar los sueldos de los de abajo, el tope salarial lo garantiza y la complicidad con la burocracia dorada permite la prevalencia de sus privilegios. No solo eso, en la Universidad de Sonora se permite un puesto administrativo que no es reconocido por la actual ley universitaria, el secretario de rectoría, cuyo sueldo se incrementó en más de un 100%.

Queda claro que la 4T adoptó el sistema neoliberal y lo profundizó en términos de educación superior y no solo eso, a pesar de que, con la llegada de la 4T al gobierno federal, el salario mínimo NUNCA se ha fijado por debajo de la inflación, los salarios de los universitarios si son castigados y se les impone el tope salarial del 4%, cuando la inflación hasta el mes de abril estaba en 4.4%. Si, además, agregamos que l@s profesor@s de asignatura, quienes representan más del 50% de la planta docente, están sufriendo grandes precariedades económicas, más de 400 de ell@s no cuentan con seguridad social y ganan menos que un salario mínimo, ¿cómo se puede garantizar educación de calidad en esas condiciones?

El Pueblo educado es la mejor garantía de tener un verdadero estado de bienestar. Por lo mismo, es imperativo que la 4T abandone, de una vez por todas, el sistema neoliberal implementado en las universidades públicas del país y se reconcilie con esa gran masa de catedráticos que le profesan un gran amor a su práctica docente, por eso aún no abandonan a sus alumn@s para emigran a otras instituciones y percibir un mejor salario.

En tiempo de la 4T mejoró el salario mínimo, se están construyendo más hospitales y obras de gran renombre, ¿cuándo se atenderá el rezago salarial de l@s trabajador@s universitari@s?

Bibliografía;

Miguel Casillas, 2024. Balance y prospectiva de la educación superior en México. RMIE, VOL. 29, NÚM. 103, PP. 1069-1078 (ISSN: 14056666 • ISSN-e 25942271)