Editorial, 22 de Junio de 2020

No ha llegado la declaración contundente, ni siquiera aclaradora de los hechos en la región de Caborca del fin de semana.

Se emitió un boletín de la Mesa de Seguridad informando de 12 decesos, pero el resto es obviedad: “se está investigando”, “se realizan patrullajes”, “se confiscaron automóviles”.

Pero mientras las imágenes de los cuerpos en la carretera se compartía por las redes, el silencio del Gobierno del Estado ante la ola de violencia se torna inexplicable.

Las pugnas entre bandas se extendió de Cd. Obregrón y Guaymas al norte, Magdalena y Caborca son ejemplos, pero la violencia del viernes llegó hasta Puerto Lobos y Puerto Libertad.

¿Pero en verdad son pugnas entre bandas rivales? ¿No hay manera de prevenirlas, de acotarlas? ¿No pueden las inteligencias estatal y/o federal dar elementos para poder intervenir antes de que ocurran esos episodios? ¿O no hay la fuerza suficiente?

El gobierno federal dará conferencia sobre el tema hasta el miércoles, junto con lo sucedido en Guanajuato. ¿Porqué hasta el miércoles? En Caborca se sabe de por lo menos 2 muertos totalmente inocentes, uno era trabajador de la Universidad de Sonora, la explicación es que lo confundieron. A un comunicador lo secuestraron y lo devolvieron, pero se habla de más secuestros.

La desconfianza gana terreno, la gente dice que seguro hay más muertos o secuestrados, que la autoridad esconde información. ¿Por qué la Policía Estatal y la Guardia Nacional llegan siempre después de los hechos, aunque estos duren horas?

Según algunas encuestas, la aceptación de la gobernadora sube mes con mes. Claudia Pavlovich está concentrada en comunicar sobre el #covid19 como si no existiera otra cosa, con un manejo de imagen que raya en lo exquisito. Ojalá también tuviera el buen gusto de decirnos que pasó, y que planes tienen para evitar que suceda de nuevo.

Por el otro lado, la inseguridad en Sonora es asunto crítico para Alfonso Durazo, pues la violencia se ceba en su estado natal, que tendrá elecciones el año próximo y donde es posible una candidatura suya. La ciudadanía también mira con desconfianza las cifras de delitos que el Secretario presenta como a la baja, sobre todo si tienen que pasar la noche pecho a tierra por el estruendo de ráfagas y granadazos.

Un sentimiento de orfandad, de abandono, de que nadie está en control, es la sensación que va creciendo entre la gente. Pero el temor social puede tornarse en coraje, tanto va el cántaro al agua. Y entonces sí, no habrá asesores de imagen ni estrategias de control de daños que funcionen.

Redacción: Libera Radio.

Fotos tomadas de internet.