Mientras el Congreso mantiene congeladas las iniciativas para regular la gestación subrogada, agencias, reclutadoras y creadoras de contenido impulsan un mercado que crece en TikTok
Por Neldy San Martín / La Cadera de Eva
“Vamos a conocer a los papás del bebé que llevo en mi vientre”, dice Denisse Pérez con una sonrisa y unos nervios que delatan su emoción en un video que superó las 886 mil reproducciones y casi 50 mil “me gusta” en la red social TikTok. Ella es una influencer de la gestación subrogada y en su cuenta, en la que tiene más de 21 mil seguidores, comparte sus experiencias como “mamá de alquiler”. Como cuando publicó un video de su último día embarazada, el 13 de mayo de 2025, “de un bebé tan amado y esperado, pero que no es mío”.
A un año de ese embarazo, Denisse, de 35 años, cuenta que desde joven quiso ayudar a unos amigos que no podían tener hijos, aunque al final la pareja no se animó. En 2024 pudo cumplir su deseo de convertirse en gestante por subrogación a través de una agencia en Cancún, donde vive, de la cual no tiene quejas, pero tampoco quiere decir el nombre para no darle publicidad gratuita.
El proceso no fue sencillo. Primero tuvo que convencer a su esposo para que la apoyara. Durante el embarazo, lidió con náuseas, agruras y cansancio, además de que el tratamiento incluyó inyecciones hormonales para imitar el ciclo del embarazo. También tuvo que afrontar las dudas y los cuestionamientos de las personas que la rodean. Su mamá, quien viajó desde la Ciudad de México para ayudarla, desarrolló un vínculo con el bebé. “Para ella era su nieto”. Sus suegros no entendían. “Me preguntaban cosas como ‘¿es tu hijo y lo vas a regalar?’ Y yo les decía no, no es mi óvulo y el espermatozoide es de sus papás. También he sido duramente criticada en redes sociales por todo este tema”.
Aun así, lo más difícil llegó después del parto, cuando se tuvo que despedir del bebé, pues los papás de intención eran de China y debían volver. Denisse se había preparado mentalmente para ese momento y se repetía que no era suyo. Pero cuando nació el bebé, sufrió depresión posparto, que afecta a dos de cada 10 mujeres en México según reportó en 2023 el Instituto Nacional de Psiquiatría “Ramón de la Fuente Muñiz” (INPRFM).
“Porque finalmente tienes una conexión muy fuerte con el bebé, tú lo estás gestando y todos los cambios de tu cuerpo son por este bebé”, dice en entrevista. “Es el instinto maternal, no puedes manejarlo”.
Cuando Denisse estaba en el proceso de embarazo y, sobre todo, durante la depresión postparto, buscó por internet a “mamás subrogadas” porque quería escuchar sus experiencias y quería ver cómo enfrentaban ese proceso. “Pero no encontré a nadie. La única que encontré, Nayeli, vive en Estados Unidos, y ahorita está embarazada de su quinto bebé. Yo la veía muy feliz, muy alegre, animando a todas a ser gestantes”.
Denisse pensó que las personas necesitaban algo más real y decidió publicar su propia historia y mostrar los claroscuros de la gestación por subrogación. “Pensé que tal vez otras chicas que busquen van a encontrarme a mí y se van a sentir identificadas”.
“Subí la realidad. Yo estaba sufriendo, y grabé mi sufrimiento. Yo les dije: esto pasa realmente, no es como la que vi súper feliz todo el tiempo, no es cierto, vas a llorar, vas a sufrir. Es una realidad, también te duele y también pasas una depresión posparto aunque no sea tu bebé. También es difícil desprenderte”, comparte.
El limbo que llena el algoritmo
“Bono de gratificación $400,000. ¿Quieres ser gestante?”, se lee en el anuncio que compartió la reclutadora de una agencia en TikTok. “Tu ayuda puede cambiar una vida. Compensación de 21 mil dólares”, anuncia otra publicación. “Estamos buscando mamitas que quieran ser gestantes”, dice una reclutadora en un video. No son las únicas, hay decenas de cuentas en TikTok de reclutadoras y agencias que publican ofertas económicas como estas y que son parte de una realidad: la gestación subrogada en México es un mercado en expansión en el que intervienen agencias nacionales y extranjeras sin vigilancia ni regulación. En la red social conviven estas cuentas con las de creadoras de contenido que hablan de sus experiencias como gestantes por subrogación y que rechazan su participación en la cadena de reclutamiento.
Las agencias trabajan con clínicas de fertilidad y reproducción asistida. En México un total de 234 establecimientos cuentan con al menos una licencia sanitaria vigente para la disposición o banco de células germinales con fines de reproducción asistida, de acuerdo con el listado de licencias de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris). Sin embargo, no existen datos oficiales de cuántas agencias nacionales e internacionales operan en el país.

Estas agencias fungen como intermediarias entre los padres de intención, las gestantes y las clínicas de reproducción asistida. Para ello, emplean a reclutadoras que, en redes sociales, anuncian ofertas económicas para atraer a las gestantes, algunas de ellas también han vivido procesos de gestación por subrogación. “Entre más mujeres lleves tú, más te pagan”, dice sobre las reclutadoras una gestante, quien habló bajo condición de anonimato. Ella cuenta que una reclutadora puede ganar desde 30 mil pesos por cada gestante que refiere y recibe su primera transferencia embrionaria. Sin embargo, los montos dependen de cada agencia. Extraordinary Conceptions LLC, una agencia internacional, anuncia en TikTok que paga 5 mil dólares (unos 87 mil pesos) a cada gestante que se convierte en reclutadora tras la firma del contrato con la reclutada.

Para este reportaje se identificaron al menos 20 cuentas de agencias o intermediarias que operan en México y usan TikTok, una red social que fue tomada como muestra porque registra una tendencia a la alza, aunque no es exclusiva, ya que este tipo de contenido también existe en Facebook. Las agencias detectadas en TikTok ofrecen entre 300 y 450 mil pesos de compensación a las gestantes en México, lo que representa un porcentaje menor de lo que cobran a las parejas de intención. Por ejemplo, los programas de Extraordinary Conceptions LLC cuestan 80 mil dólares si el procedimiento se hace en México, esto es 1 millón 402 mil 624 pesos, al tipo de cambio actual, que incluye la compensación a la gestante, los gastos legales y los costos médicos en una clínica de fertilidad. Esa agencia anuncia en redes sociales que paga a las gestantes 450 mil pesos en el país, esto es el 32% del costo del programa. Buscamos entrevista con esa agencia, cuya matriz está en California, pero ignoraron la solicitud de entrevista. Lo mismo ocurrió con otras agencias como BabyBoom Surrogacy, también con sede en Estados Unidos.
Los paquetes de gestación por subrogación de las agencias internacionales son más económicos en los países sin regulación. Para darnos una idea, The Fertility Center de Las Vegas cobra entre 110 mil y 170 mil dólares para realizar el procedimiento en Nevada, un estado donde está regulado. Y ofrece a las gestantes 35 mil dólares (unos 613 mil pesos), según su sitio de internet. Nayeli, la influencer de la gestación subrogada que mencionó Denisse, asegura que ha rentado su vientre hasta por 130 mil dólares en Estados Unidos.
Entre los requisitos para que una mujer pueda convertirse en gestante en México, según la lista que nos compartió una reclutadora vía mensaje directo de TikTok —sin mencionar la agencia de la que se trataba—, se encuentra la credencial de elector, tener entre 20 y 38 años, ser soltera, “haber tenido al menos un hijo vivo”, un máximo de cuatro partos y dos cesáreas previas y al menos un año transcurrido desde el último embarazo. Estos requisitos varían según la agencia.
En el ecosistema de la gestación subrogada en TikTok conviven ofertas económicas con denuncias de mujeres que han tenido malas experiencias. “Si el embarazo no se logra o se pierde, muchas veces te mandan a casa con pastillas para resolverlo, sin el apoyo médico y emocional que realmente se necesita”, acusa Nathaly, una gestante y abogada, en su cuenta. “Hay casos de gestantes que han perdido la matriz, y la agencia simplemente no se hace responsable ni ofrece compensación alguna por el daño”, denuncia en otra publicación.
Ni la gestación subrogada ni la reproducción asistida están reguladas a nivel federal en México. En el Congreso de la Unión existe una reforma constitucional y dos iniciativas de ley secundaria en materia de salud que intentan regular ambas prácticas, pero se encuentran en la congeladora desde 2024 y 2026, de acuerdo con el sistema de información legislativa. Desde 2017 a la fecha, cinco iniciativas han sido desechadas en la materia, como una presentada por un diputado del PAN para prohibir la gestación subrogada con fines comerciales.

Las leyes sobre gestación subrogada varían según el estado. Por ejemplo, en Tabasco la gestación sustituta está en la ley desde 1997, sin embargo, en 2016 una reforma prohibió el acceso a extranjeros y la participación de agencias. En Sinaloa, la ley permite la gestación por subrogación sólo entre ciudadanos mexicanos. Mientras que en San Luis Potosí, Coahuila y Querétaro se prohíbe explícitamente cualquier acuerdo de gestación. En el resto del país es como si no existiera, pues no se menciona en ningún otro código civil o familiar local, pese a que es una realidad y basta con scrollear un rato por TikTok para notarlo.

La doctora en ciencias sociales Norma Angélica Callejas Arreguín, especializada en estudios de género y salud reproductiva, quien desde hace varios años investiga la gestación subrogada, explica en entrevista con La Cadera de Eva que, tras la reforma en Tabasco de 2016, las agencias dejaron ese estado y se comenzaron a instalar en otros lugares del país, aprovechándose del limbo jurídico:
“No hay un inspector, una autoridad que se encargue única y exclusivamente de atender el tema de la gestación subrogada, que les pida datos estadísticos, contratos, todo lo que eso representaría. Por eso, ante la ausencia viene el boom”.
“Han invertido mucho dinero en tiktokers, en cualquier influencer, para que hable sobre el tema. Pero no generan opiniones muy certeras, porque obviamente no hablan de la figura en toda su magnitud. Generalmente se van nada más a hablar de los beneficios económicos que se le puede ofrecer a la gestante, que es el gancho principal porque saben que hay una demanda muy grande de empleo, o que hay empleos mal pagados, o que hay muchas necesidades”, explica.

Lo que la pantalla no muestra
Miriam, a quien se le resguarda la identidad por seguridad, vio un anuncio en redes sociales con la solución a sus problemas económicos: 300 mil pesos por gestar al bebé de una pareja que anhelaba un hijo. El anuncio ofrecía contrato ante notario. Ella pensó que ayudaría a la familia y podría usar ese dinero para sostener a la suya. Pero, una vez que comenzó el proceso con una agencia extranjera (de la que nunca supo el nombre porque la reclutadora no se lo quiso decir), según contó en entrevista para La Cadera de Eva, no le dieron a firmar nada. Ahí comenzó el suplicio.
Sin contrato de por medio, le implantaron el embrión. Durante los primeros meses todo marchaba bien. Ella preguntaba por su contrato, pero la reclutadora, con quien mantenía la comunicación, le daba largas. Le pagaron un adelanto y eso la hizo sentir segura, tenían revisiones periódicas y le pagaban el transporte para que acudiera a las citas médicas.
Antes de la doceava semana comenzaron las complicaciones. En una revisión médica se detectó un problema con el embarazo que ponía en riesgo su vida. Sin embargo, la representante de la agencia la presionó para que continuara con el procedimiento, pues “el bebé no es tuyo”, se escucha decir a la representante en un audio que Miriam compartió para este reportaje.
“Me dijeron que yo no podía decidir, que los papás eran los que iban a decidir y que yo era una incubadora”, cuenta meses después. “Fue algo muy traumático. Entré en depresión, me puse muy mal”, lamenta Miriam.
El embarazo de Miriam no llegó a término. Tampoco enfrentó consecuencias legales, pero aún vive con temor a ser identificada. Ese miedo es, en sí mismo, un síntoma de la falta de regulación.
Lo que le ocurrió a Miriam no es una excepción. El Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE), una organización feminista que defiende la autonomía reproductiva de las mujeres, documentó en un informe casos similares: gestantes sin contrato, agencias que retienen pagos, agencias que priorizan a las personas que quieren convertirse en padres y madres sobre la salud de quien gesta.
“Este vacío legal no significa que la práctica no ocurra. Sabemos que desde hace años se da la gestación por sustitución. Lo que sucede es que, ante la ausencia de reglas claras, muchos casos terminan resolviéndose en tribunales”, dice en entrevista Verónica Esparza, coordinadora de investigación en GIRE.
Ante el hueco normativo existente, la responsabilidad recae en las clínicas o en las agencias, que comúnmente son los intermediarios entre las parejas de intención y las gestantes, y se encargan de todos los servicios, como la asistencia legal, los servicios de salud y la atención psicológica, lo que implica un evidente conflicto de interés, señala GIRE en su informe.
Sin embargo, GIRE también documentó un caso en el que la agencia impedía la comunicación directa entre la gestante y la familia intencional y, cuando esa comunicación finalmente ocurrió y decidieron prescindir de la agencia como intermediaria, el resultado fue incluso peor.
“Creo que es algo que se está ignorando desde hace muchos años, pensando que ignorarlo hace que la práctica no suceda, y lo que genera es que la práctica suceda en lo oscurito, en la clandestinidad, donde los riesgos son mayores”, explica Verónica Esparza.
Mientras tanto, el pasado 3 de febrero de 2026, el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación estableció que, ante la ausencia de legislación, se debe firmar un acuerdo para la gestación subrogada ante notario y un juez, quien tiene la tarea de revisar que no se vulneren derechos humanos, principalmente los de la gestante y el bebé. Sin embargo, la Corte reconoció que no se trata de una solución definitiva y pidió al Congreso que legisle sobre el tema.
“No es un trabajo, es una vida”
El contenido de Denisse sobre su embarazo subrogado se viralizó y comenzó a recibir muchos mensajes, algunos con insultos y otros con dudas. Muchas gestantes por subrogación de México, pero también de otros países como Colombia, Perú o Argentina, le escribieron para pedirle consejos o compartir sus propias vivencias. “Me siento igual que tú, estoy pasando por lo mismo”, le decían.
“Me hablaban por teléfono y llorábamos juntas”. “Yo les decía: ‘cuando te sientas mal, ve mis videos porque te vas a sentir menos sola’”, recuerda.
Otras la buscaban con la urgencia de ganar dinero y le pedían que las ayudara a contactar a su agencia y convertirse en gestantes de inmediato. “No es un trabajo. Me molesta mucho que me digan ‘quiero dinero, quiero hacerlo ya’, porque no es una venta de bebés, como la gente lo dice, no es un negocio. Siento que debes tener la mente muy fría, pero también un corazón dispuesto a ayudar a otras personas, porque estás trayendo un ser humano al mundo”.
En la agencia en la que estuvo Denisse le pagaron 19 mil dólares, unos 332 mil pesos aproximadamente al tipo de cambio actual. La compensación, dice, es necesaria por las emergencias que puedan surgir durante el proceso y después.
Una amiga suya se hizo gestante y tuvo una complicación al final, una hemorragia. A la semana de dar a luz la tuvieron que ingresar de nuevo a quirófano para hacerle un lavado de útero porque estaba sangrando demasiado. “Y dices: ¿cómo no voy a recibir la compensación si puedo perder la matriz?”, reflexiona Denisse.
Denisse dice que lo volvería a hacer, pero también lo piensa dos veces porque se sintió muy enferma en los 9 meses de embarazo. Comenta que si una agencia le ofreciera ser coordinadora de reclutadoras para compartirles su experiencia, también lo haría.
Mientras tanto, acompaña a dos amigas en el proceso de gestación por subrogación. “Les dije la realidad. No me gusta pintarlo como si fuera todo color de rosa”.
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Publicado originalmente en La Cadera de Eva. Ver su publicación aquí.






