Por: Manuel Alberto Santillana

1. Meses antes de que el Lic. Andrés Manuel López Obrador tomara posesión como presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, comenzó un largo conflicto con la oposición. Es más, desde las campañas políticas ya había periodistas que señalaban que la gran ventaja de AMLO era posible revertirse porque, decían ellos, el 30% de los indecisos podía aún mover la balanza. En eso todos los dirigentes de las encuestadoras les dicen que eso es imposible, porque históricamente se sabe que los indecisos van a votar en las mismas proporciones que los  que ya decidieron su voto. Tal como sucedió: una victoria aplastante de AMLO. O sea la realidad es una, el periodismo otra cosa.

2. No es de extrañar, entonces, que en estos dos años y meses de gobierno de la llamada 4aT, la oposición siga en los mismos caminos. O sea, inventar, calumniar, falsear, cuestionar con verdades a medias o mentiras exacerbadas, o de plano en toda una orquestada campaña desastabilizadora. Más aún cuando ante un fenómeno inesperado como la actual pandemia de covid-19, el presidente coloca al frente de la misma a otro personaje que cumple las expectativas de Rockstar como él mismo, o sea el Dr. Hugo López-Gatell.

3. No vamos a decir que no ha habido errores, imprudencias, cosas incumplidas o improvisaciones. Es más la actual vigilancia sobre la 4aT, por una prensa que ya no recibe subvenciones legales o ilegales, ha sido con microscopio. De hecho por eso hemos conocido tales errores o torpezas, así como la presencia aún de funcionarios públicos corruptos o aprovechados quienes creen que todo es un cambio ornamental, pero que abajo todo sigue igual. En ese sentido qué bueno que esta prensa o intelectuales vendidos al poder de antes, ahora sean tan quisquillosos. El problema es que les gana el hígado rencoroso y entonces un error o un dislate lo amplifican, tergiversan o de plano mienten con tal de atacar, no informar.

4. Es dentro de este panorama mediático que puede verse o analizarse el papel de la actual Senadora por la República Lilly Téllez. Periodista de profesión y, hasta donde conozco, egresada de una escuela de comunicación de una Universidad privada de Sonora. Ojo, no tiene que ver para nada su persona, edad o género, ni tampoco su derecho a una libre expresión de ideas. Esos aspectos deben de respetarse y defenderse. Incluso el que sea afín a una ideología conservadora como la del movimiento “pro vida” o afiliada al Partido Acción Nacional deben de respetarse. Y menos aún agredirla sea por redes sociales o por cualquier medio. Eso es reprobable. Más aún por Morenistas quienes en los meses de su campaña le aplaudieron y ahora la atacan sin el menor pudor.

5. Pero la Senadora de la República sí es cuestionable o criticable en su función como senadora, es decir como representante popular. Y en forma similar se le puede cuestionar porque las expresiones que hace no son a título personal. Eso no existe cuando eres funcionario público y menos representante popular elegido que cobra, y bien, por ese puesto. Y desde luego porque es una periodista profesional y sabe, conoce el peso de sus declaraciones. Ahí está el meollo del asunto.

6. Desde luego pedir su desafuero es una tontería. La senadora puede decir lo que quiera, de la misma forma que nosotros como ciudadanos podemos estar en contra de sus expresiones y así mismo cuestionarlas. Lo que es muy debatible es si sus expresiones como senadora son las representativas de nosotros, sus electores sonorenses. Desde luego al ser elegida por una mayoría de votantes por Morena le obligaba a representar las propuestas políticas, éticas y económicas de este partido. No es válido el “yo pensaba diferente y aún así ustedes me eligieron”, porque eso es una muestra clara de deshonestidad. Y menos aún es válido a me paso al PAN, porque con el que sí me identifico y desde ese mismo momento me vuelvo una acérrima crítica de la 4aT, de AMLO y más aún de López Gatell.

7. En fin, a la Senadora de la República Lilly Téllez la historia ya la está juzgando, y dictaminará su papel a favor o en contra de un proyecto social que busca trastocar los poderes económicos y políticos de cuarenta años anteriores. Tuvo su oportunidad histórica de estar del lado del cambio, pero prefirió el stablishment. Lo que sí vemos, hemos observado y creo que seguiremos mirando es que si su crítica a la 4aT, al Presidente Constitucional elegido por una amplia mayoría, o al Dr. López Gatell siguen de la misma forma, irá cayendo día con día más en el descrédito. No porque sea una mala periodista, al contrario porque mediáticamente es muy buena. Escribe algo y medio país se atrapa en sus dichos, entrevistas, participaciones o tuits. Para mala fortuna –en mi humilde opinión- está cayendo en lo mismo de toda prensa fifí u opositora, como de sus intelectuales: Primero ataca y luego busca pruebas, miente de inicio y luego busca datos a modo para sostener esas mentiras, ofende y luego se victimiza, señala errores y los magnifica para resaltar que “todo está mal” y cuando se llegan a corregir señala que es por su accionar. Utiliza las redes sociales (en especial tuiter) pero se espanta de los maravillosos memes que le hacen provenientes de la picardía o el ingenio nacional.

¿Qué esperaba una buena periodista, decir algo y que no haya reacción a su trabajo? Lo dicho, es una excelente periodista.