El Gobierno de México ha puesto en marcha una estrategia para recuperar la soberanía farmacéutica del país, perdida, según las autoridades, debido a políticas implementadas en gobiernos anteriores que favorecieron la importación sobre la producción nacional de medicamentos.

Alejandro Svarch, director del IMSS-Bienestar, explicó durante la “Mañanera del Pueblo” que México arrastra una gran dependencia en el sector salud, con más del 65% de los productos farmacéuticos siendo importados. Svarch lamentó que el país aporte más en el embalaje de medicamentos que en su manufactura, una situación que atribuyó a la eliminación de políticas industriales clave.

El funcionario señaló un punto de inflexión en 2008, durante el gobierno de Felipe Calderón, cuando se renunció al “requisito de planta”. Esta política, vigente por muchos años, obligaba a cualquier farmacéutica interesada en vender en México a tener una planta de producción en el país. Su eliminación, según Svarch, significó un grave golpe a la capacidad y soberanía farmacéutica nacional.

“Era una política industrial que durante muchos años tuvo nuestro país vinculada al acceso a medicamentos que obligaba a que cualquier farmacéutico que quisiera vender en nuestro país tuviera que tener alguna planta”, detalló Svarch. Argumentó que de haberse mantenido esta medida, México habría tenido una capacidad propia para producir medicamentos esenciales durante la pandemia de COVID-19.

Svarch comparó la situación de México con la de Brasil, que, al contrario, impuso el requisito de planta el mismo año en que México lo eliminó. Actualmente, Brasil produce el 80% de sus medicamentos, lo que le otorga una ventaja considerable. Además, este año se liberará una gran cantidad de patentes de medicamentos, una oportunidad que México podría haber aprovechado de mantener la política de producción nacional.

La presidenta Claudia Sheinbaum respaldó la iniciativa, citando datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) que indican que la inversión en el sector farmacéutico es altamente beneficiosa para México. Este sector no solo paga un 80% más que otras industrias manufactureras, sino que también genera una gran cantidad de empleos, especialmente para mujeres.

En este contexto, el gobierno ha emitido un decreto para reinstaurar el requisito de planta. La presidenta Sheinbaum afirmó que la meta es recuperar la industria farmacéutica nacional, la cual “cayó por completo” tras la retirada del requisito durante la administración de Calderón.

El decreto establece que en las próximas licitaciones para la compra de medicamentos, la existencia de plantas de producción nacional será un “elemento central” a considerar, marcando un giro en la política de adquisiciones y buscando impulsar activamente la manufactura farmacéutica dentro de México.