Morena se deslindó este viernes de la decisión de Rubén Rocha Moya de retomar la gubernatura de Sinaloa y aseguró que la dirigencia nacional no tuvo conocimiento previo de su reincorporación, ocurrida después de 112 días de licencia.
“Esta dirigencia no tuvo conocimiento previo de la decisión personal del gobernador. Por lo anterior, Morena se deslinda de esta decisión”, señaló el partido en un comunicado difundido horas después de que Rocha anunciara su regreso al cargo.
El posicionamiento contrasta con el mensaje emitido previamente por el gobernador, quien aseguró que durante su licencia se puso a disposición de las autoridades mexicanas y que, después de 112 días de investigación, la Fiscalía General de la República había informado que “no existen los mínimos elementos de prueba” que sustenten su participación en alguna conducta penal.
Morena, sin embargo, presentó un escenario distinto. En su comunicado señaló que la separación temporal de Rocha ocurrió después de las acusaciones formuladas por el Departamento de Justicia de Estados Unidos y agregó que “la FGR y diversas autoridades mexicanas mantienen las investigaciones al respecto”.
El partido afirmó que será respetuoso del debido proceso y de los resultados de las investigaciones de la FGR, y aseguró que mantendrá como principios la transparencia, la rendición de cuentas y el respeto a las instituciones.
Rocha había anunciado horas antes su regreso asegurando hacerlo “con la frente limpia y en alto, y con la fuerza de la verdad de nuestro lado”. En la misma carta calificó los señalamientos en su contra como “patrañas” y “falsas acusaciones” motivadas, según él, por sectores de la ultraderecha nacional y extranjera.
La posición de Morena introduce así una diferencia relevante respecto de la versión ofrecida por el mandatario: mientras Rocha presenta el resultado de las actuaciones de la FGR como una conclusión favorable que acredita la inexistencia de elementos en su contra, su partido sostiene que las investigaciones continúan.







