Por: Diana Isabel Espinoza Morales, Mérida Priscilla Baltazar Beltrán, Erick Reymel Escamilla Isiordia

Cada 5 de septiembre se conmemora el Día Internacional de las Mujeres y Niñas Indígenas. Desde 2025, la fecha cuenta además con reconocimiento formal de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que ha destacado el papel de las mujeres indígenas como guardianas del conocimiento, lideresas y agentes de cambio (Naciones Unidas, 2026).

Pero hablar de mujeres indígenas es también hablar de salud y conocimiento. En México, durante generaciones, mujeres pertenecientes a distintos pueblos originarios han acompañado embarazos y nacimientos, cuidado enfermos, utilizado plantas medicinales y transmitido conocimientos relacionados con el cuerpo, la alimentación, el territorio, la salud y la enfermedad. Algunas son reconocidas en sus comunidades como parteras, sanadoras o médicas tradicionales. Otras forman parte de una generación que busca ingresar a universidades y profesiones sanitarias.

Esta realidad plantea una pregunta fundamental: ¿Podemos reconocer los saberes indígenas sin idealizarlos, evaluar científicamente las prácticas terapéuticas sin despreciar su origen cultural y, al mismo tiempo, abrir más espacios para que las propias mujeres indígenas participen en la construcción de los sistemas de salud?

Las mujeres que han cuidado la salud durante generaciones

Conviene aclararlo desde el principio: no existe una sola “medicina indígena mexicana”. Los distintos pueblos originarios de México poseen historias, lenguas y concepciones propias sobre salud y enfermedad.

La Secretaría de Salud define la medicina indígena tradicional como la concreción de un conjunto de saberes sobre salud y enfermedad que los pueblos originarios han acumulado y organizado a lo largo de su historia dentro de sus propias cosmovisiones (Secretaría de Salud, 2026).

Dentro de estos sistemas, las mujeres han desempeñado un papel fundamental como cuidadoras, parteras, sanadoras y transmisoras de conocimientos. Siendo la partería tradicional uno de sus ejemplos más visibles.

Partería tradicional: conocimiento, confianza y límites

La partería tradicional constituye una de las expresiones más visibles de los saberes indígenas sobre la salud. Sus conocimientos pueden transmitirse entre generaciones y su práctica suele estar vinculada con la lengua, las relaciones familiares y la manera en que cada comunidad comprende el embarazo y el nacimiento. En México, la normatividad sanitaria reconoce actualmente esta práctica y establece una relación intercultural de respeto y sin subordinación entre las parteras tradicionales y los servicios de salud (Secretaría de Salud, 2025).

Este reconocimiento no significa asumir que toda práctica tradicional sea necesariamente eficaz o segura. Las complicaciones obstétricas requieren reconocimiento oportuno, referencia y atención especializada, por lo que la partería tradicional no sustituye la atención hospitalaria en situaciones de riesgo.

Ambos modelos, sin embargo, pueden complementarse. Un estudio realizado en 80 comunidades indígenas de Guerrero evaluó un modelo en el que participaron parteras tradicionales, aprendices, personal sanitario y mediadores interculturales. La intervención incrementó los nacimientos considerados culturalmente seguros sin deteriorar los resultados maternos y perinatales (Sarmiento et al., 2022). Estos hallazgos muestran que la seguridad clínica y el respeto cultural pueden coexistir en la atención materna.

Entre tradición y evidencia científica

La medicina tradicional reúne conocimientos y prácticas desarrollados históricamente dentro de distintas culturas. Su valor cultural y ancestral, sin embargo, no demuestra por sí mismo su eficacia clínica. Una planta medicinal puede contener sustancias biológicamente activas, pero sus beneficios, dosis, riesgos e interacciones requieren evaluación científica; además, “natural” no significa necesariamente “seguro”.

La Estrategia Mundial sobre Medicina Tradicional 2025-2034 de la Organización Mundial de la Salud propone precisamente fortalecer la investigación, la seguridad y la regulación para favorecer una integración apropiada de las prácticas que demuestren beneficios (OMS, 2025). El reto no es aceptar ni rechazar automáticamente estos saberes, sino estudiarlos con rigor y respetar los derechos de las comunidades que los han preservado

Mujeres indígenas de México: conocimiento, identidad y liderazgo

En Vícam, Sonora, María Francisca Rosario “Panchita” Matuz, partera y sanadora tradicional yaqui, encabeza un consultorio de medicina tradicional dentro del Hospital IMSS-Bienestar de Vícam, un espacio donde convergen el conocimiento tradicional y la atención institucional. (Universidad Tecnológica de Hermosillo, 2026).

También en territorio yaqui, María de Jesús López Valenzuela, “Chuyita”, partera tradicional de las comunidades de Pótam y Rahum, cuenta con más de cinco décadas de trayectoria y reconocimiento comunitario (Echeverría, 2026).

En Michoacán, Rosita Ascencio García, reconocida curandera purépecha de Puácuaro, llevó su experiencia más allá de su comunidad y representó a México en espacios internacionales relacionados con la Iniciativa de Salud de los Pueblos Indígenas de la OPS/OMS (PUIC-UNAM, 2022).

Desde otro ámbito, Norma Don Juan Pérez, mujer nahua, promotora de derechos humanos, educadora popular e investigadora social, ha participado en discusiones sobre género, interculturalidad, derechos humanos y discriminación hacia las mujeres indígenas (CEPAL, 2025).

Estas trayectorias muestran la diversidad de experiencias y aportaciones de las mujeres indígenas: no existe una única manera de preservar el conocimiento, ejercer liderazgo o contribuir a la transformación de sus comunidades.

De la comunidad a la universidad

Durante el ciclo 2024-2025, la SEP registró 66,274 estudiantes hablantes de lenguas indígenas en educación superior. Sin embargo, no encontramos un registro nacional reciente que permita conocer con precisión cuántas mujeres indígenas estudian Medicina, concluyen la carrera, ingresan a una especialidad o ejercen como médicas en México (SEP, 2025). Este vacío de información también es significativo: lo que no se mide corre el riesgo de permanecer invisible.

Las barreras no terminan al llegar al hospital

Las desigualdades que enfrentan las mujeres indígenas también se reflejan en el acceso y la experiencia dentro de los servicios de salud. De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Discriminación 2022, 28.1% de las mujeres indígenas de 12 años o más reportó haber experimentado discriminación durante los 12 meses previos (INEGI, 2022).

En el ámbito sanitario, un estudio nacional basado en información de 72,873 mujeres mexicanas con nacimientos recientes encontró desigualdades en la cobertura efectiva de atención materna entre mujeres indígenas y no indígenas, y señaló la relevancia de la discriminación étnica y racial en estas diferencias (Serván-Mori et al., 2025).

Las barreras no son únicamente económicas o geográficas: la distancia, el transporte, el idioma y la disponibilidad de servicios pueden sumarse a experiencias de incomprensión cultural, discriminación o maltrato. Por ello, no basta con preguntarnos por qué algunas mujeres indígenas encuentran dificultades para acudir a los servicios de salud; también debemos preguntarnos qué encuentran cuando llegan y cómo son atendidas.

Una medicina más intercultural

La interculturalidad puede traducirse en acciones concretas: facilitar la comunicación en la lengua de la paciente, escuchar sin prejuicios, explicar riesgos y beneficios de manera comprensible y reconocer las prácticas culturales siempre que sean compatibles con una atención segura (Secretaría de Salud, 2026). También implica formar profesionales capaces de comprender que la salud está influida por la cultura, la familia, el territorio y las condiciones sociales de cada persona. No se contrapone a la medicina basada en evidencia: el rigor científico y el respeto por la identidad cultural pueden coexistir para ofrecer una atención más segura, comprensible y digna.

Más que una conmemoración

El Día Internacional de las Mujeres Indígenas es una oportunidad para reconocer su contribución histórica, pero también para mirar hacia el futuro. Preservar los conocimientos transmitidos durante generaciones no significa renunciar al rigor científico, así como ingresar a una universidad o a un hospital no debería exigir renunciar a la identidad cultural.

El desafío es garantizar que las nuevas generaciones de mujeres indígenas encuentren mayores oportunidades en universidades, hospitales, investigación y espacios de decisión. Preservar los saberes indígenas y aumentar su presencia en la ciencia y la medicina no son proyectos opuestos: pueden formar parte de una misma historia.

Fuentes consultadas:

  1. Naciones Unidas. Día Internacional de las Mujeres y Niñas Indígenas. Nueva York: Naciones Unidas; 2026.
  2. Organización Mundial de la Salud. Estrategia mundial sobre medicina tradicional 2025-2034. Ginebra: OMS; 2025.
  3. Secretaría de Salud. Medicina Tradicional Indígena. México: Secretaría de Salud; 2026.
  4. Secretaría de Salud. Interculturalidad en Salud. México: Secretaría de Salud; 2026.
  5. Secretaría de Salud. Norma Oficial Mexicana relativa al reconocimiento de la partería tradicional y su vinculación intercultural con los servicios de salud. Diario Oficial de la Federación. México; 2025.
  6. Sarmiento I, Paredes-Solís S, García AJ, Maciel Paulino N, Serrano de Los Santos FR, Legorreta-Soberanis J, et al. Safe birth in cultural safety in southern Mexico: a pragmatic non-inferiority cluster-randomised controlled trial. BMC Pregnancy Childbirth. 2022;22(1):43. doi:10.1186/s12884-021-04344-w.
  7. Secretaría de Educación Pública. Información sobre matrícula de educación superior: estudiantado hablante de lenguas indígenas, ciclo 2024-2025. México: SEP; 2025.
  8. Instituto Nacional de Estadística y Geografía. Encuesta Nacional sobre Discriminación (ENADIS) 2022. México: INEGI; 2023.
  9. Serván-Mori E, Meneses-Navarro S, García-Díaz R, Cerecero-García D, Contreras-Loya D, Gómez-Dantés O, et al. Ethnic and racial discrimination in maternal health care in Mexico: a neglected challenge in the search for universal health coverage. Int J Equity Health. 2025;24(1):10. doi:10.1186/s12939-024-02374-2.
  10. Universidad Tecnológica de Hermosillo. De visita Panchita Matuz en la Universidad Tecnológica de Hermosillo [Internet]. Hermosillo: UTH; 2026.
  11. Echeverría M. Chuyita, la “mamá de todos” en la etnia Yaqui: cómo una partera tradicional ha acompañado vidas en comunidades indígenas de Sonora. El Imparcial. 12 mayo 2026.
  12. Programa Universitario de Estudios de la Diversidad Cultural y la Interculturalidad, Universidad Nacional Autónoma de México. Rosita Ascencio García [Internet]. México: PUIC-UNAM; 2022.
  13. Comisión Económica para América Latina y el Caribe. Norma Don Juan Pérez [Internet]. 67ª Reunión de la Mesa Directiva de la Conferencia Regional sobre las Mujeres de América Latina y el Caribe. Santiago: CEPAL; 2025.