Dulce María Antúnez Medina

Ana Sofía Hernández Valencia

Teresa Juárez Ruiz

Mario Alberto Velázquez García

*Texto publicado en colaboración con el área de Difusión del Colegio de Sonora.

¿Necesita Hermosillo más museos? La respuesta que ofrecen 167 personas encuestadas por las estudiantes y un profesor del Colegio de Sonora como parte del Proyecto Temático Estratégico: Saberes Territorios y comunidades- Living Museo Lab es clara y consistente: sí, y no solo más, sino mejores. En una ciudad donde el crecimiento urbano ha privilegiado durante décadas los espacios comerciales por encima de los culturales, esta consulta revela un interés amplio por extender la oferta museística y, sobre todo, por redefinir el papel que estos espacios deben cumplir en la vida cotidiana.

Las respuestas muestran una preocupación compartida por la escasez de opciones culturales, así como una demanda por fortalecer la identidad local y generar alternativas recreativas distintas a los circuitos de consumo. Expresiones como “hay muy pocos”, “no hay mucho que visitar” o “faltan espacios culturales” aparecen de manera reiterada, mientras que incluso quienes reconocen la existencia de algunos museos señalan problemas como la escasa difusión, el limitado contenido o el hecho de que algunos permanecen cerrados con frecuencia.

No obstante, la discusión no se agota en la cantidad. Uno de los hallazgos más relevantes es la crítica al modelo tradicional de museo como espacio pasivo. Diversas personas encuestadas proponen que estos recintos deben transformarse en espacios dinámicos, con talleres, actividades recreativas, cine, teatro y conciertos. La idea de “museos vivos” emerge como una alternativa para atraer públicos más amplios, especialmente jóvenes, quienes buscan experiencias interactivas y participativas. En este sentido, el museo deja de ser únicamente un lugar de exhibición para convertirse en un espacio de encuentro, aprendizaje y producción cultural, integrado en la vida urbana.

A ello se suma un elemento fundamental: el papel de los museos en la construcción de identidad, memoria y pertenencia. Para muchas personas, estos espacios son clave para conocer la historia local, preservar el patrimonio y comprender el presente. La insistencia en argumentos como “para que no se pierda la historia” o “para fortalecer la identidad” evidencia una percepción de vacío en la manera en que la ciudad representa su propio pasado. Asimismo, se identifica una demanda por ampliar los contenidos y hacerlos más incluyentes, particularmente en relación con la diversidad cultural de Sonora, incluyendo a comunidades indígenas que han sido poco visibilizadas en los espacios existentes.

En cuanto a los tipos de museos que la ciudadanía desea, las respuestas delinean un panorama diverso. Existe un interés por museos de historia local que expliquen los procesos sociales y culturales de Hermosillo, así como por museos interactivos dirigidos a públicos jóvenes, con tecnologías y experiencias inmersivas. También se mencionan espacios dedicados al arte contemporáneo y a la promoción de artistas locales, museos sobre biodiversidad y entorno natural, y museos comunitarios enfocados en recuperar memorias y tradiciones. Esta pluralidad de propuestas sugiere que la ciudad cuenta con un potencial cultural aún no desarrollado plenamente.

Las lecciones que deja esta encuesta son significativas. Primero, existe una demanda social real por la cultura, que no está siendo satisfecha por la oferta actual. Segundo, la infraestructura cultural es limitada en número, calidad y accesibilidad. Tercero, es necesario replantear el modelo de museo hacia formatos más abiertos, participativos e incluyentes. Finalmente, la cultura puede y debe ser entendida como un eje de desarrollo urbano, con impactos en la cohesión social, el turismo y la calidad de vida. En este contexto, los museos no son un lujo, sino una necesidad para una ciudadanía que busca reconocerse, aprender y habitar su ciudad de una manera distinta.

Fuente: https://www.colson.edu.mx/SeccionProyectosTematicos/STyC.aspx