Alejandro Valenzuela/ Vícam Switch

Yo creo que la huelga en la Universidad de Sonora fue una trampa en la que cayeron los profesores. Cuando todos los pronósticos indicaban que se votaría mayoritariamente en contra, el mismo juez que había archivado inútilmente el emplazamiento del STEUS, archivó el del STAUS, lo que encendió los ánimos de los maestros. Yo no sé si la autoría de la trampa es la Rectoría, el gobierno del estado, el gobierno federal o los tres. Así lo muestran las partes en conflicto:

En esta esquina (la patronal, digamos):

Primero, la federación reduce el presupuesto universitario y ha mantenido el tope salarial (que no le quieren llamar tope salarial) en 4%, por debajo de la inflación, con lo que los ingresos universitarios han caído 40% en lo que va del siglo. Esa es una muestra de que la educación no es la prioridad del gobierno.

Segundo, la Rectoría se levanta de la mesa de negociación cuando le da la gana y envía esencialmente la misma propuesta una y otra vez.

Tercero, la estrategia de la parte “patronal” es patear el bote. Pides–contesto–analizas–contrapropones–propongo lo mismo nada más cambiando la fecha…

En la otra esquina, en el STAUS:

Primero, carece de una estrategia de lucha. La estrategia, oí que dijo una maestra del comité, que se tenía ¡la esperanza de que las autoridades se sienten a negociar!

Segundo, se tiene un pliego petitorio que es como una pepitoria: Las demandas esenciales, generales y de corto plazo (que no pueden ser más de cinco) están revueltas con las marginales, personales, grupales, y de largo plazo.

Tercero, un sector radical del CGH se niega llamar a asamblea general porque existe la probabilidad que la mayoría decida aceptar los limitados ofrecimientos de la Rectoría. En la reunión de hoy se pospuso esa convocatoria (quizá por primera vez con razón) para pedirle a la Rectoría que asegure el pago de los salarios caídos. A ver si no termina la huelga, no con un amento, sino con una reducción del 4%.

Cuarto, no hay ninguna propuesta para recomponer fuerzas y diseñar estrategias de lucha novedosas que no dejen toda la carga en un periodo del año y en el mecanismo de la huelga. Esa estrategia debe estar pensada para atender el desprestigio que (injustamente) tiene ahora la universidad en la sociedad.

Hay luchas que se ganan y luchas que se pierden. Las luchas que se pierden pueden ser porque se haya obtenido una derrota rotunda o porque se decidió una retirada táctica para reagrupar fuerzas. Estamos justamente en ese punto donde la retirada podría ser táctica

Publicado originalmente en: https://www.facebook.com/alejandro.valenzuela.7921