Por: Juan Antonio Lugo Machado / Diana Isabel Espinoza Morales / Escamilla Isiordia Erick Reymel/ Mérida P. Baltazar Beltrán
Durante los últimos años, las computadoras, teléfonos celulares y tabletas se han convertido en herramientas indispensables para estudiar, trabajar y comunicarnos. Sin embargo, pasar muchas horas frente a una pantalla también puede afectar nuestra salud visual. A este conjunto de molestias se le conoce como Síndrome Visual Informático (SVI) o fatiga visual digital, un problema cada vez más frecuente en estudiantes y trabajadores que utilizan dispositivos electrónicos durante gran parte del día (Sheppard & Wolffsohn, 2018).
¿Qué es el Síndrome Visual Informático?
El Síndrome Visual Informático es un conjunto de síntomas que aparecen después de utilizar pantallas digitales durante periodos prolongados. No se trata de una enfermedad contagiosa, sino de una condición causada por el esfuerzo constante que realizan nuestros ojos al enfocar imágenes digitales (Chawla et al., 2019).
Además de afectar la visión, también puede ocasionar molestias en el cuello, los hombros y la espalda debido a una mala postura frente a la computadora (Coles-Brennan et al., 2019).

¿Qué tan frecuente es?
Más de dos de cada tres estudiantes de ciencias de la salud presentan síntomas compatibles con este síndrome. Diversos estudios realizados en varios países han encontrado que entre el 70 % y el 85 % de los estudiantes de medicina, enfermería y otras carreras relacionadas experimentan fatiga visual después de largas jornadas frente a pantallas (Anbesu & Lema, 2023).
El incremento del uso de clases virtuales durante la pandemia de COVID-19 hizo que este problema aumentara considerablemente en todo el mundo (Almousa et al., 2023).
¿Cuáles son los síntomas?
Las molestias más frecuentes incluyen:
- Cansancio o fatiga en los ojos.
- Visión borrosa.
- Ardor o sensación de quemazón.
- Ojos secos.
- Lagrimeo excesivo.
- Dolor de cabeza.
- Dificultad para enfocar.
- Dolor de cuello y espalda.
Muchas personas consideran estos síntomas como “normales” después de estudiar o trabajar, pero cuando aparecen todos los días pueden afectar el rendimiento escolar, laboral y la calidad de vida (Iqbal et al., 2021).
¿Quiénes tienen mayor riesgo?
El riesgo aumenta cuando:
- Se utilizan pantallas durante más de cuatro horas al día.
- No se realizan descansos durante el trabajo o el estudio.
- La pantalla está demasiado cerca de los ojos.
- El brillo de la pantalla es muy intenso.
- Se trabaja con iluminación inadecuada.
- No se utilizan lentes cuando son necesarios (Huyhua Gutierrez et al., 2023).
Aunque cualquier persona puede presentar este problema, diversos estudios muestran que las mujeres reportan síntomas con mayor frecuencia que los hombres (Lopez-Choquegonza et al., 2025).
¿Cómo podemos prevenirlo?
La buena noticia es que la mayoría de los casos pueden prevenirse con medidas muy sencillas.
Los especialistas recomiendan aplicar la regla 20-20-20: cada 20 minutos de trabajo frente a una pantalla, mirar durante 20 segundos un objeto que se encuentre aproximadamente a seis metros de distancia.
También es recomendable:
- Parpadear con frecuencia.
- Mantener la pantalla a una distancia de 50 a 70 centímetros.
- Ajustar el brillo de acuerdo con la iluminación del lugar.
- Utilizar una silla que permita mantener una buena postura.
- Descansar algunos minutos después de varias horas de trabajo continuo.
- Acudir con un oftalmólogo u optometrista cuando las molestias sean persistentes (Coles-Brennan et al., 2019).
¿Cuándo debo acudir al médico?
Si presenta visión borrosa frecuente, dolor intenso de cabeza, molestias oculares que no mejoran con el descanso o síntomas que interfieren con sus actividades diarias, es importante acudir a una valoración médica. Un diagnóstico oportuno permite identificar si las molestias se deben únicamente al uso de pantallas o si existe algún problema visual que requiera tratamiento (Sheppard & Wolffsohn, 2018).
Un mensaje para nuestra comunidad
La tecnología llegó para quedarse y ofrece enormes beneficios para la educación y el trabajo. Sin embargo, cuidar nuestros ojos también debe formar parte de nuestros hábitos diarios.
Realizar pausas, mantener una buena postura y limitar el tiempo continuo frente a las pantallas son acciones sencillas que pueden prevenir la fatiga visual y proteger nuestra salud a largo plazo.
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Referencias
Anbesu EW, Lema AK. Prevalence of computer vision syndrome: A systematic review and meta-analysis. Scientific Reports. 2023;13:1801.
Almousa AN, Aldofyan MZ, Kokandi BA, et al. The impact of the COVID-19 pandemic on the prevalence of computer vision syndrome among medical students in Riyadh, Saudi Arabia. International Ophthalmology. 2023;43:1275-1283.
Chawla A, Lim TC, Shikhare SN, Munk PL, Peh WCG. Computer vision syndrome: Darkness under the shadow of light. Canadian Association of Radiologists Journal. 2019;70(1):5-9.
Coles-Brennan C, Sulley A, Young G. Management of digital eye strain. Clinical and Experimental Optometry. 2019;102(1):18-29.
Huyhua Gutierrez SC, Zeladita-Huaman JA, Diaz-Manchay RJ, et al. Digital eye strain among Peruvian nursing students: prevalence and associated factors. International Journal of Environmental Research and Public Health. 2023;20:5067.
Iqbal M, Elzembely H, Elmassry A, et al. Computer vision syndrome prevalence and ocular sequelae among medical students. Open Ophthalmology Journal. 2021;15:156-170.
Lopez-Choquegonza R, Copaja-Corzo C, Flores-Cohaila J. Computer vision syndrome and its associated factors in health science students from a university in Peru. Frontiers in Public Health. 2025;13:1485515.
Sheppard AL, Wolffsohn JS. Digital eye strain: prevalence, measurement and amelioration. BMJ Open Ophthalmology. 2018;3.

