Por: Diana Isabel Espinoza Morales / Juan Antonio Lugo Machado / Escamilla Isiordia Erick Reymel/ Mérida P. Baltazar Beltrán

Muchas personas creen que roncar es algo normal o incluso motivo de broma. Sin embargo, cuando los ronquidos son fuertes, se acompañan de pausas al respirar mientras se duerme o la persona amanece cansada, aunque haya dormido varias horas, podría tratarse de un problema de salud llamado apnea obstructiva del sueño.

¿Qué pasa cuando tenemos apnea del sueño?

Mientras dormimos, la garganta puede cerrarse por unos segundos y bloquear el paso del aire. Esto hace que la respiración se detenga varias veces durante la noche. El cerebro reacciona despertando a la persona por unos instantes para que vuelva a respirar, aunque muchas veces ni siquiera se da cuenta de ello.

El resultado es un sueño de mala calidad. La persona se levanta con sueño, cansancio, dolor de cabeza o dificultad para concentrarse.

No es solo sentirse cansado

La apnea del sueño puede afectar mucho más que el descanso. Si no se detecta y trata a tiempo, aumenta el riesgo de presión alta, diabetes, enfermedades del corazón e incluso accidentes de tránsito por quedarse dormido al conducir.

¿Quiénes tienen mayor riesgo?

Un estudio realizado en un hospital de alta especialidad del IMSS en Ciudad Obregón encontró que las personas con apnea del sueño compartían varias características:

  • La mayoría tenía más de 50 años.
  • Muchas presentaban sobrepeso u obesidad.
  • Era frecuente que tuvieran diabetes o hipertensión.
  • La mayoría realizaba poca actividad física.

Esto no significa que una persona delgada o joven no pueda padecerla, pero sí que estos factores aumentan la probabilidad de desarrollar el problema.

Hay señales que no debemos ignorar

Algunas de las más comunes son:

  • Ronquidos muy fuertes.
  • Pausas en la respiración mientras se duerme, observadas por la pareja o la familia.
  • Despertar con sensación de ahogo.
  • Mucho sueño durante el día.
  • Dificultad para concentrarse.
  • Irritabilidad o cambios de humor.
  • Levantarse cansado, aunque se haya dormido toda la noche.

El peso sí importa

Los investigadores encontraron que las personas con mayor acumulación de grasa en el abdomen y en el cuello tenían una mayor probabilidad de presentar formas más graves de apnea del sueño. Esto ocurre porque el exceso de tejido puede dificultar el paso del aire durante el sueño.

La buena noticia es que bajar de peso, hacer ejercicio y llevar hábitos saludables pueden disminuir el riesgo y mejorar los síntomas en muchas personas.

¿Cómo se diagnostica?

Actualmente existen estudios sencillos que registran la respiración mientras la persona duerme. Con esta información, el médico puede saber si realmente existe apnea del sueño y qué tan grave es.

Dormir bien también es cuidar la salud

Muchas veces pensamos que el cansancio se debe al trabajo, al estrés o a la edad. Sin embargo, cuando el sueño deja de ser reparador, el cuerpo comienza a pagar las consecuencias.

Si usted o algún familiar ronca intensamente, deja de respirar mientras duerme o vive con sueño durante el día, vale la pena consultar con un profesional de la salud. Detectar la apnea del sueño a tiempo puede mejorar la calidad de vida y prevenir problemas mucho más serios.

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Referencia

Naranjo Medina, M. E., Lugo Machado, J. A., Gallardo Reyes, I. A., Serrano Osuna, R., & Galaviz Humo, J. A. (2025). Prevalencia de trastornos respiratorios del sueño y factores asociados en pacientes de una unidad de atención de tercer nivel. Horizonte Médico, 25(3), e3807. https://doi.org/10.24265/horizmed.2025.v25n3.06