En portada: Protesta por el asesinato de Kimberly Joselín, Karol Toledo y la desaparición de Alondra Contreras, en Cuernavaca. Foto Margarito Pérez.

Por casi un mes, estudiantes de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) han mantenido tomadas las instalaciones del campus central Chamilpa, así como diversas facultades, como protesta por la desaparición y feminicidio de dos estudiantes de esta universidad. En este tiempo han sido blanco de acoso y hostigamiento, mientras tanto, el gobierno del estado y las autoridades universitarias tratan de dar solución a la crisis a través de implementar más vigilancia, a costa de la autonomía universitaria.


Kimberly Ramos, estudiante de la Facultad de Contaduría de la UAEM, desapareció dentro del campus Chamilpa el 20 de febrero pasado. Las movilizaciones para exigir su aparición con vida iniciaron unos días después, como respuesta a la falta de respuesta de las autoridades estatales y universitarias. Las últimas, de acuerdo a declaraciones de la madre de Kimberly en redes sociales, se negaron en un inicio a proporcionar el registro de las cámaras de seguridad del día que la estudiante de 18 años desapareció. 

El 2 de marzo Kimberly fue localizada sin vida en un predio cercano al campus principal de la universidad. El mismo día, fue reportada como desaparecida a Karol Toledo, estudiante de Derecho de la Escuela de Estudios Superiores de Mazatepec, sede regional de la UAEM en el sur de Morelos. Ese mismo día inició el paro en la UAEM con la toma del edificio de rectoría, a la cual fueron incorporándose otras facultades tanto del campus central como externas a él. Unos días más tarde, el 5 de marzo, Karol Toledo fue encontrada sin vida en Coatetelco. 

Aunque estos dos casos encendieron de nuevo las alarmas en la universidad, la indignación de las y los estudiantes surge de ya varios años de omisiones de las autoridades ante la violencia hacia las mujeres en las instalaciones de la universidad y sus alrededores. Menos de un año atrás, en abril de 2025, fue asesinada Aylín Rodríguez, estudiante de psicología. A este caso se suma el secuestro y feminicidio de María Fernanda Toledo, estudiante de medicina, en diciembre de 2018 y el feminicidio de Mariana Leticia Valladares, estudiante de diseño, en mayo de 2019.

A los feminicidios se agregan una serie de denuncias de acoso y violencia sexual en contra de las estudiantes que por años han sido ignoradas o atendidas de forma deficiente por las autoridades. De esta manera, la huelga estudiantil actual en la UAEM es una respuesta a años de violencia contra las mujeres en la universidad y la violencia institucional que han tenido como respuesta. Es por esto que la demanda fundamental del movimiento ha sido el derecho a la vida y a la seguridad de las estudiantes:

“Estamos protestando por el primer derecho que es el derecho a la vida, a acceder a una educación en la que tengamos la seguridad de que vamos a regresar a nuestras casas y nuestra integridad se va a preservar”, declaran integrantes de la Resistencia Estudiantil de la Facultad de Medicina, en entrevista con Avispa Midia*.

Además de un pliego petitorio conjunto, cada facultad ha trabajado, a través de asambleas, un documento similar con demandas específicas en torno a seguridad, respeto a la autonomía universitaria, transparencia en el uso de los recursos y la conformación de instancias estudiantiles de vigilancia sobre el actuar del personal de seguridad de la universidad. 

Por otro lado, el movimiento estudiantil que sostiene el paro hasta el día de hoy, declaró desde los primeros días de la toma, su desconocimiento hacia las instancias de representación de estudiantes oficiales, la Federación de Estudiantes Universitarios de Morelos (FEUM) y los Consejos Estudiantiles de la Sociedad de Alumnos (CESA), a quienes acusan de intentar romper las tomas, y de suplantar la voz de las y los estudiantes.

Hostigamiento al movimiento estudiantil

De acuerdo a sus declaraciones, en el tiempo que han sostenido la toma de las facultades, las y los estudiantes han sido blanco de distintas formas de acoso y hostigamiento por parte de actores internos y externos a la universidad, desde asedio y amenazas en redes sociales, hasta vigilancia y acoso policiaco. 

“Durante la primera toma que realizamos se vivieron muchas situaciones de miedo. Constantemente éramos vigilados por drones, desde autos trataban de grabarnos dentro de la toma, también había mucha vigilancia de patrullas. Una de las situaciones más difícil de sostener la toma ha sido eso, el constante acoso, tanto de estudiantes vinculados con FEUM y los CESA, como de personas externas, de cuerpos policiacos, y la Guardia Nacional”, afirman.

En este sentido, las y los estudiantes en paro también denunciaron que el 8 de marzo ingresó al campus Chamilpa una camioneta de la Guardia Nacional y otro vehículo del ejército, quienes no se identificaron y dijeron haberse extraviado en la zona boscosa aledaña a la universidad. Sin embargo, los estudiantes presentes declararon que estos vehículos llevaban equipo antimotines y denunciaron esta acción de las fuerzas de seguridad pública como un acto de intimidación. 

El mismo día sucedió un incidente similar en la Facultad de Nutrición, en la zona de Belenes: “Primero, alrededor de las 8, 9 de la noche, comenzaron varios drones a sobrevolar la facultad, y aproximadamente a las 10, 11 de la noche, llegaron Guardia Nacional y patrullas y empezaron a golpear el portón, incluso los compañeros que se encontraban adentro se asustaron mucho porque en la puerta los policías cortaron cartucho dos veces”, comentó un participante de la resistencia estudiantil en entrevista con Avispa Midia.

En la Facultad de Medicina (FACMED) específicamente, el 12 de marzo, las y los estudiantes que mantenían tomado en protesta el edificio desde unos días atrás, fueron desalojadas por un grupo de presuntos estudiantes e integrantes de la Federación de Estudiantes Universitarios de Morelos, incluyendo a la presidenta de este organismo, Adriana Guadarrama. Aunque la toma continuó unos días después, la Resistencia Estudiantil de la FACMED ha denunciado los constantes intentos de las autoridades universitarias por confrontar a los estudiantes y romper la protesta.

Tras estos incidentes, y el acoso constante del que han sido blanco, las y los integrantes de la resistencia estudiantil han incorporado como una de sus demandas que las autoridades garanticen por escrito que no se tomarán represalias académicas ni judiciales en su contra.

Apoyo de la comunidad y organizaciones

En el casi un mes de movilizaciones y paro, el movimiento estudiantil en la UAEM ha contado con el apoyo de personas de la comunidad cercana a la universidad y padres de familia de la misma. De esta manera, han podido sostener la toma de instalaciones a través del acopio de alimentos y víveres. 

Por otro lado, organizaciones de la sociedad civil han mostrado públicamente su apoyo al movimiento estudiantil a través de comunicados y llamados a acciones solidarias. Algunas de estas organizaciones son la Asamblea Permanente de los Pueblos de Morelos, Consejo de Pueblos del Estado de Morelos Altepetlalli Tlauica, A.C, y el Grupo Territorio Género y Extractivismo.

Plan Integral de Seguridad Universitaria

El 9 de marzo el gobierno del estado de Morelos presentó un programa, presuntamente trabajado en conjunto con representantes de la FEUM, con una serie de propuestas para abordar la crisis de seguridad denunciada por el movimiento estudiantil, expuesta por los tres feminicidios en menos de un año que han ocurrido dentro de las instalaciones de la UAEM o en zonas aledañas.

El plan propone abordar el problema a través de dos enfoques. En primer lugar, la mejora en infraestructura, que incluye la creación de arcos de seguridad en puntos específicos del campus central de Chamilpa y la instalación de luminarias y cámaras de seguridad conectadas al sistema de seguridad de la ciudad, C5. El segundo enfoque propone la creación de actividades de prevención sobre la violencia de género, así como mejorar la oferta cultural para las y los estudiantes universitarios.

A través de un comunicado, las facultades agrupadas en la Resistencia Estudiantil UAEM declararon su rechazo a este proyecto del gobierno estatal y expusieron sus razones, entre ellas, consideran que el plan carece de legitimidad por haber sido creado con el aval de representaciones estudiantiles ya desconocidas por el movimiento de resistencia. De igual manera, consideran que el plan compromete la autonomía universitaria, además de calificarlo como “ineficiente, superficial y ajeno a la realidad estudiantil”.

Por su parte, integrantes de la Resistencia Estudiantil de la Facultad de Medicina, declararon, en entrevista con Avispa Mídia, que el denominado Plan Integral de Seguridad Universitaria se centra sólo en la creación de infraestructura en el campus central, olvidando una vez más a otras sedes del Estado donde también las y los estudiantes enfrentan condiciones de inseguridad.

“Se enfrascan en Chamilpa, pero hay otros campus en otras regiones de Morelos que están totalmente desprotegidos, como en Jonacatepec, o Mazatepec, donde fue el caso de Karol. Estos campus están en medio de la nada, la única vía de acceso son carreteras, no hay servicios de transporte suficientes. Los estudiantes tienen que bajar caminando, y de verdad no hay nada alrededor, cualquier cosa que pase ahí, nadie se entera, no hay iluminación, las condiciones son deplorables”, afirman.

Además de que el gobierno está atendiendo hasta ahora demandas de infraestructura que el movimiento estudiantil ha demandado por años, integrantes de la resistencia estudiantil también afirman que el Plan Integral no atiende la complejidad de la violencia hacia las mujeres en la UAEM:

“No nada más es cámaras y paraderos. Es la punta del iceberg, todo lo que hay atrás, acoso de maestros, toda esta parte de la que no nos dan una solución clara. No son situaciones aisladas, son todas esas situaciones que se han suscitado y que por esa omisión han ido escalando”, declararon a Avispa Mídia.

A pesar del rechazo de la Resistencia Estudiantil, la gobernadora de Morelos y las autoridades de la UAEM firmaron el pasado 23 de marzo un convenio de colaboración para llevar a cabo el plan de seguridad propuesto por el ejecutivo estatal. 

*La identidad de los entrevistados permanece en anonimato por cuestiones de seguridad


Publicado originalmente en http://Avispa