Alejandro Valenzuela/Vícam Switch

Con el título, traducido al buen romance, quiero decir que hay venganzas inocentes, pero no perversas y que hay venganzas perversas, pero inocentes (rayando en la imbecilidad).

Ejemplos de las primeras son el derribamiento de las estatuas de Lenin, Stalin y la de Nicolae Ceaușescu a la caída de los regímenes totalitarios en Europa. Es un desahogo de la ira popular.

Ejemplo de la segunda es dejar la estatua de Felipe Calderón tirada en el suelo “para que otro árbol no la vaya a derribar”. Eso es equivalente a la vengancita facilona de la derecha que muestra una imagen de Claudia embarazada, agarrándose la pancita y diciendo: “fue Calderón”.

México ha tenido una larga ristra de personajes inútiles y dañinos en la presidencia, con las muy contadas excepciones de Vicente (me refiero a Guerrero, no al inútil de Fox), Benito, Francisco I. y Lázaro. Que tengamos estatuas de los dañinos personajes que nos han gobernado en la antigua casa de Los Pinos es un desperdicio inútil de dinero, pero ¿vengarse así (dejando su estatua tirada) de un personaje anodino que gobernó México hace 14 años…?

Publicado originalmente en: https://www.facebook.com/alejandro.valenzuela.7921