#DíasdelFuturoPasado 114
Jorge Tadeo Vargas
Tuvieron que pasar más de tres décadas de investigación científica, reuniones entre países y afectaciones socio-ambientales a nivel planetario para que los negacionistas reconocieran -al quedarse sin argumentos- que el cambio climático es real y que este genera serios impactos capaces de cambiar la geopolítica global, esto por múltiples factores asociados a la crisis climática como son la desaparición de franjas costeras e islas, el aumento de refugiados climáticos, la pérdida de ecosistemas, altas temperaturas históricas para la humanidad y muchos otros aspectos que nos hacen pensar en un colapso del capitalismo como sistema económico-político y en una transformación del sistema de clases actual.
Los negacionistas se han topado de frente con una realidad que les es imposible negar: vivimos en tiempos de cambios climáticos intrínsecamente relacionados con el Antropoceno. Ante esto han intentado cambiar sus argumentos, aceptando que el cambio climático es real pero niegan categóricamente que este tenga relación con la actividad humana, principalmente con las actividades industriales del último siglo. Su nuevo argumento es que el cambio climático existe pero este se da por “causas naturales” y para defender este argumento presentan tres evidencias -dicen ellos- las cuales ya mucho antes habían sido desmentidas por científicos e investigadores en todo el mundo.
El primer factor o evidencia que mencionan son los Ciclos de Milankovic, que básicamente nos dicen que cada cierto periodo geológico -los períodos geológicos se miden por millones de años- se dan ciertos cambios climáticos atribuidos a los ciclos orbitales (vuelta al sol y vuelta en su propio eje), la oblicuidad del eje terrestre y la precesión. Hasta aquí los negacionistas no están diciendo una mentira, solo que los tiempos no dan con lo que los negacionistas argumentan, no estamos en el periodo geológico para que este fenómeno producido por los Ciclos de Milankovic ocurran. Sin embargo, estudios recientes, arrojan información de que en el último siglo la actividad antropogénica ha contribuido para que el menos en lo que se refiere a la oblicuidad del eje terrestre se modifique por lo que se ha reducido el tiempo y la rapidez en que se darán estos cambios climáticos. Estos mismos estudios nos dicen que en períodos geológicos, la tierra se está acercando a una nueva glaciación, la cual se puede acrecentar si no disminuimos las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) en los próximos años. Es decir, que si no paramos antes de llegar al punto del no retorno -mismo que se ha ido recorriendo cada cierto tiempo para darle nueva vida a este colapso climático- estos ciclos pueden darse mucho antes de lo que naturalmente se esperaría.

Otro factor que los negacionistas utilizan como evidencia para asegurar que el cambio climático es natural es la actividad volcánica, que no necesariamente son las erupciones de magma, sino algo tan simple como lo que pasó con el Popocatépetl hace un par de meses y que es una actividad normal en un volcán activo en cualquier parte del mundo.
Las emisiones que los volcanes arrojan, o han arrojado en otras eras geológicas han contribuido a cambios en el clima, básicamente por ser emisiones de GEI, sin embargo estudios recientes arrojan información científica muy valiosa, como por ejemplo que en el último siglo la actividad volcánica ha sido menor que en otras eras, además que las emisiones de la actividad volcánica, no alcanza a ser similar a las emisiones de la actividad industrial, siendo superadas por mucho, lo que nos dice que la actividad volcánica puede tener cierta repercusión pero su contribución es mínima comparada con las emisiones antropogénicas.
Por último se mencionan los ciclos solares como otra evidencia de que no existe el Antropoceno, ni mucho menos el cambio climático producido por este. De nuevo una mentira disfrazada de verdad a medias, donde juegan con los períodos geológicos como si estos se midieran en décadas y no en cientos de miles o millones de años.
Si, los ciclos solares afectan el clima, pero al anteponer los datos que se tienen de estos ciclos con las emisiones de la actividad antropogénica, no concuerda entre lo que ha pasado en el último siglo y el próximo ciclo solar con el anterior.
Es importante aclarar que no existe, ni puede haber un modelo físico del clima que reconstruya la historia climática sin incluir las emisiones de GEI producidas por la actividad antropogénica, principalmente de la industrial de los últimos cien años, por lo tanto se reconocen tanto los impactos naturales como los antropogénicos, lo que quiere decir que a la par que se reconoce lo que ha venido pasando por millones de años, también se reconoce como el modelo de producción-consumo ha contribuido mucho más en el último siglo que cualquier factor natural, por lo que los argumentos de los negacionistas no son capaces de sostenerse ante verdades científicas que nos dicen que el Antropoceno es el causante principal del aumento de GEI en la atmósfera que traen consigo las consecuencias que estamos viviendo en la actualidad.
También es importante aclarar que los principales líderes de los negacionistas han reconocido en muchas ocasiones que su conocimiento sobre cambio climático es muy poco, si no es que nulo, lo que repiten como verdades absolutas son los argumentos que la industria les comparte, proporcionados por científicos mercenarios que no tienen empacho en acomodar datos para que digan lo que el sistema necesita para mantener su hegemonía. No hay argumentos y sus charlatanes lo saben, lo han dejado claro ante los medios, tan solo es buscar en Internet para encontrar sus declaraciones.
En estos días de colapso y crisis socio-ecológicas, donde el catastrofismo oscurantista es parte del discurso de la supuesta disidencia anticapitalista que repite la frase neoliberal Thatcheriana de “No Hay Alternativa” mientras que el capitalismo se justifica desde el negacionismo, preparándose para entrar a una época neofeudal tecnócrata, toca que la ciencia se ciudadanice y así se tomen las decisiones que nos lleven en una dirección mucho más comunalista y de apoyo mutuo.
Julio 2023
Desde el exilio en Ankh-Morpork
Jorge Tadeo Vargas, escritor, ensayista, anarquista, a veces activista, pero sobre todo panadero casero y padre de Ximena. Está construyendo su caja de herramientas para la supervivencia.
En sus ratos libres coordina el Observatorio de Emergencias Socio-Ecológicas
