Hoy, a la 1:17 de la mañana, el cohete Vulcan Centaur, despegó con la nave espacial Peregrine, desde Cabo Cañaveral, Florida, Estados Unidos.
Peregrine tiene a bordo los primeros micro-robots mexicanos que tienen como destino la Luna; esto como parte del proyecto llamado “colmena”.
Son cinco micro-robots de apenas 60 gramos y 12 centímetros de diámetro; a estos los acompaña un módulo de despliegue de y telecomunicaciones -llamado TTDM-
Lo antes mencionado ha sido diseñado, desarrollado y probado por científicos del Instituto de Ciencias Nucleares (ICN) y el Laboratorio de Instrumentación Espacial (LINX) la UNAM.
“Colmena” tiene la misión de estudiar los problemas a los que se enfrentan los micro robots en el hostil ambiente espacial, esto desde el punto de vista de la ingeniería.
“Es importante que la sociedad esté atenta a la misión no solo porque es un hito tecnológico en sí mismo: ir a la Luna es una de las actividades más complejas que puede realizar la civilización humana hoy en día; y es la primera misión mexicana, la primera que se hace desde Iberoamérica.
“Además, ha sido realizada por aproximadamente 250 jóvenes, universitarios de la UNAM y también del Instituto Politécnico Nacional, de Chiapas, de Mérida, Quintana Roo, de Baja California y es importante que otros jóvenes vean cómo ellos han sido capaces de hacer una cosa de la complejidad de COLMENA y tener presencia en las tecnologías de punta en el mundo”, comentó Gustavo Medina Tanco, investigador del Instituto de Ciencias Nucleares (ICN) de la UNAM, responsable de la Misión COLMENA y del Laboratorio de Instrumentación Espacial (LINX).
Gracias a este proyecto la máxima casa de estudios de México, se ha convertido en pionera en el desarrollo de micro-robótica espacial, tecnología que en los próximos años tendrá su auge con el impulso de la minería espacial.
“COLMENA es un maravilloso proyecto y es la primera parte de algo mayor. Queremos desarrollar las capacidades de realizar operaciones sobre la superficie de la Luna o de un asteroide con micro robots que puedan trabajar en grandes enjambres, colaborativamente.
Este tipo de tecnología no la tiene nadie en el mundo y la idea es que México cuente con ella y le dé fortaleza para cooperar con empresas que el día de mañana vayan a la Luna a hacer minería, o con asociaciones de agencias espaciales que hagan ciencia en la superficie lunar”, agregó el científico .











