Esta es la primera parte de un texto de tres.
JORGE TADEO VARGAS
La música siempre ha sido parte de las formas de difundir ideas, es capaz de acompañar resistencias al menos en lo que se refiere a la historia moderna. Joe Hill, músico y activista anarcosindicalista de principios del siglo XX, hablo de la importancia de esta para la difusión de las ideas y de documentar la historia de las luchas contra el poder. El argumentaba que las personas al escuchar las canciones se las apropiaban e iban pasando de generación en generación, logrando con esto propagar ideas más allá del momento en que fueron escritas además de difundir sentimientos de lucha y resistencia.
Para Hill la música es tan importante como los folletos, los libros, los carteles, por lo que a la par de su trabajo como activista sindical desde la International Workers of the World (IWW) como un buen Wobbie que era, se fue formando una trayectoria como trovador, un músico que acompañaba las huelgas y las barricadas a inicios del siglo XX. Lo hizo hasta que fue asesinado por el estado en 1915.
Es difícil no identificar las canciones que acompañaron a momentos históricos como lo fue la guerra civil española, donde canciones como “no pasaran”, “hijo del pueblo”, “el paso del Ebro”, “la mala reputación” entre muchas otras aún siguen circulando ya sea cantadas en barricadas o en distintos tipos de formatos físicos o digitales. Aquel cassette que a mediados de la década de los noventa circulo de mano en mano, donde Coral Durrutti canto coplas y canciones anarquistas del ´36, acompaño muchas de los campamentos de las anticumbres en los años altermundistas.
La revolución mexicana –aunque supongo que en todas las revoluciones paso algo similar, por lo menos sé que fue parte de la guerra civil estadunidense- los corridos de hombres y mujeres que lucharon contra el poder son parte de la documentación de este fragmento de la historia. Los corridos –aun a la fecha- son una especie de crónica que son parte de la evidencia de la lucha del pueblo contra el gobierno y los poderosos.
La música refleja ideas, sentimientos tanto individuales como colectivos, lo cual muchas veces nos lleva a formar grupos sectarios alrededor de ella, que se definen por géneros, estilos; esto es un concepto que se acentuó en la historia contemporánea donde las subculturas –incluidas las llamadas contraculturas- definen el actuar colectivo de estos grupos, desde la música –y otros factores- donde nos vamos sectorizando.
Ya para las décadas de los sesenta y setenta, el Rock comenzó a afianzarse como el género o contracultura con la que se identificaban los jóvenes, esto como parte de ese proceso de rebeldía y confrontación que conlleva la juventud y este género musical se prestaba para sacar esas inconformidades, es así que se convierte casi en la música hegemónica de las resistencias, a la cual incluso los trovadores y cantantes de Folk comienzan a entrarle a estos sonidos, Bob Dylan paso de ser el alumno más adelantado de Woddy Guthrie a ser un músico del Mainstream tocando Folk/Rock y convirtiéndose en la leyenda que es actualmente. Incluso Joan Báez tuvo sus coqueteos con el Rock, aunque se mantuvo más dentro del Folk.
Con la “llegada” del Rock a la sonorización de las resistencias, donde es difícil imaginar un mayo del ’68, las protestas de Vietnam, las resistencias estudiantiles en México, todo el activismo que se dio en esos años sin tener de música de fondo a The Beatles, Rolling Stone, The Doors, incluso los festivales musicales de aquellos años comenzaron a cederle el paso a los campamentos de resistencia de otros años, claro en Woodstock –por citar el más famosos- convergieron el Folk y el Rock, aunque este último fue el que predomino tanto en número de bandas como en cabezas de cartel de todo el festival.
No podemos imaginar las exigencias de cambio, las resistencias contra el gobierno y quienes sostenían –y sostienen- el poder económico sin tener en nuestro soundtrack imaginario a John Lennon, Bob Dylan, Cat Stevens, Neil Young y todos aquellos que cantaban el sentir de la juventud de esos años, tan revueltos como caóticos.
Mientras que el Rock se posicionaba como la nueva música de protesta en todo el mundo, con excepción de Cuba, donde la Nueva Trova Cubana jugó ese papel, pues la burguesía roja en el poder intentaba prohibir el Rock bajo la premisa de ser música del imperio yanqui, el capitalismo encontró una forma de comercializar la rebeldía juvenil por medio de la industria musical. Si bien la mayoría de las resistencias tenían una legitima petición de un cambio político y social, el Rock se usó por la industria de la música como una estrategia de aligerar estas exigencias vendiendo una rebeldía juvenil sin sentido. Aquí muchos músicos, grupos, solistas e incluso sellos discográficos fueron parte de esta industria que con una agenda de domesticación fueron siendo cómplices del sistema para detener resistencias legítimas, convirtiendo la rebeldía y la protesta en un producto de consumo.
Esta ja sido la estrategia del sistema y la industria desde Elvis Presley hasta Kurt Cobain, empaquetando la rebeldía y convirtiéndola en una marca, en un producto a consumir. En toda la historia del Rock –y sus subgéneros- la fórmula para apaciguar la inconformidad de la juventud ha sido la misma: empaquetar la rebeldía y venderla como una marca/producto.
Es importante puntualizar que a pesar de las nuevas formas de trivializar y dividir resistencias, convirtiendo las exigencias, la protesta en marcas, slogans publicitarios, en productos de consumo –Do You Remeber to Che Guevara?- aún existe una parte, una gran parte de música que se aleja del Mainstream, de la industria para acompañar barricadas, campamentos, luchas y resistencias, reflejando la protesta de forma honesta y coherente, más allá de la rebeldía inducida por el capitalismo.
A pesar de todo, las ideas que Joe Hill plasmaba en sus canciones, el sentimiento de las coplas anarquistas italianas y españolas aún existe más allá del capitalismo y las luchas contra el poder siguen siendo sonorizadas por esas canciones congruentes, sinceras que nos recuerdan que esa idea de otro mundo posible va acompañada de la voz de los desafinados.
Enero 2025
Desde la frontera con Elisyum.
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Sobreviviente de Ankh-Morpork, activista, escritor, traductor, anarquista, pero sobre todo panadero casero y padre de Ximena. Hay días que viajo a MundoDisco. Este es mi espacio donde escribo sobre música, cine, cómics, activismo.Suscribirse
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