Días de revuelta, días de combate
POR JORGE TADEO VARGAS
Históricamente el trabajo e investigaciones sobre la gestión de cuencas o sobre el agua –así en abstracto- se ha dado desde una visión muy antropocéntrica, donde se prioriza la disposición de agua para las actividades humanas por sobre la naturaleza. Desde ahí es que incluso ideas y/o propuestas de políticas públicas que pueden ser un tanto sostenibles, como la nueva cultura del agua que surgió a inicios de siglo tienen como principal objetivo seguir abasteciendo de agua a las ciudades y todas sus actividades, donde, aunque se le critique fuertemente, la industria en todos sus sectores es quien se lleva la mayor parte de esta agua.
Esta visión que pone al ser humano por encima de la naturaleza y los ecosistemas es la hegemónica, incluso cuando se habla de la cosmovisión de los pueblos originarios o indígenas, se habla de nuestra obligación de protegerla. Somos la única especie que piensa que debemos protegerla, porque somos los únicos que afectamos las dinámicas ecosistémicas de los espacios donde vivimos. De nuevo es una visión errónea, pues parte de que los humanos estamos en el centro de todo y la naturaleza está para darnos un servicio.
Es importante dejar claro que la crisis hídrica que estamos viviendo desde hace ya varias décadas, radica en un modelo de producción-consumo lineal e insostenible que no tiene nada que ver con las dinámicas ecosistémicas que se dan en la naturaleza y es justo la razón por la que estamos ante una situación de riesgo, el agua –así en abstracto- ha pasado a convertirse en un servicio, una mercancía, lo cual ha afectado todos sus ciclos dentro de las cuencas, dando como resultado esta crisis hídrica que más que una crisis de falta de agua es de contaminación y disponibilidad, tanto para la supervivencia de las comunidades humanas más allá del sistema, como de la naturaleza, por lo tanto la urgencia de buscar otras formas de relacionarnos con las cuencas, al final vivimos dentro de ellas, somos parte de estos ecosistemas que son sin duda los más importantes dentro del planeta.
Aclarar que cuando hablo de cuencas me refiero a todo el mecanismo de transporte de agua desde su nacimiento en las sierras y montañas hasta su llegada a los mares, lagos y lagunas. De ahí la importancia de entender que todo el planeta es una macrocuenca conectada entre sí.
Desde hace ya varios años, mis investigaciones sobre la crisis socio-ecológica que vivimos y que nos está llevando a un colapso civilizatorio parten de un enfoque ecosistémico, es decir, para mi es importante entender que los seres humanos no somos el centro de la naturaleza, pero tampoco los villanos o guardianes de la misma, sino una parte de ella y por lo tanto debemos de insertarnos en sus dinámicas para garantizar una vida digna y un planeta saludable, por lo que en esta columna haré un recuento de conceptos que deben suplir a los actuales cuando se trata de una verdadera recuperación de nuestros ríos, nuestras cuencas y nuestras vidas, más allá del capitalismo y su modelo de producción-consumo.
· Agua verde – agua azul: aunque para mí, estos conceptos aún tienen un poco de esa idea antropocentrista, son una buena forma de entender que el agua debe mantener un equilibrio. La primera –agua verde- se refiere a la cantidad de agua que necesita la naturaleza para llevar a cabo todas sus dinámicas y mantener sano un ecosistema. Este debe partir de un equilibrio en todo su recorrido en la cuenca. Por otro lado, la segunda –agua azul- es la que necesitamos los seres humanos para sobrevivir. Ojo, aquí no estamos hablando del modelo de producción-consumo y su gasto desmedido de agua, que además la contamina, esta se refiere a el agua que necesitamos para nuestras necesidades básicas. El equilibrio entre estas dos “aguas” supone un verdadero manejo ecosistémico de las cuencas.
· Recuperación de precipitación: el agua que se evapora y evapotranspira no siempre cae por precipitación en la misma cuenca donde ocurrieron las dos dinámicas mencionadas. Muchas veces la evaporación que ocurre en el río Sonora –por citar un ejemplo- se precipita en forma de lluvia en Mazatlán. Esto debido a muchos factores, principalmente climáticos, de erosión de suelos o de contaminación atmosférica, por lo que es importante para lograr una recuperación de precipitación, mantener la cuenca sana, pues este se refiere a la capacidad que tiene una cuenca de mantener la precipitación en su región.
· Lluvia verde: El agua verde es agua asociada con la vegetación y el suelo. Por lo tanto, la lluvia verde es la lluvia que proviene de la vegetación o el suelo. Es importante entender que, a mayor vegetación, los suelos tienen mayor capacidad de absorción, lo cual nos da una mayor cantidad de evaporación y evapotranspiración, con lo que tenemos mayor precipitación y mayor porcentaje de recuperación de esta lluvia.
· Ciclo verde del agua / Ciclo verde de la lluvia: El pequeño ciclo del agua que proviene de la evapotranspiración de la vegetación y el suelo. Siempre que hablamos del ciclo del agua, lo pensamos de forma global, sin embargo, este tiene un factor importantísimo que algunos investigadores llaman el pequeño ciclo del agua, que se refiere a focalizar lo que ocurre en ciertas regiones. Para mí el uso del ciclo verde del agua o de la lluvia es como un complemento más de los conceptos antes mencionados y que ayuda de cierta forma a entender las dinámicas desde un enfoque ecosistémico local con repercusiones en lo global.
· Lluvia de acuíferos: Los árboles extraen gran cantidad de agua subterránea en verano y luego la evaporan al aire. Parte de ella se convierte en lluvia. A la lluvia que se origina en aguas subterráneas la he denominado lluvia de acuíferos. El ciclo del agua subterránea-atmósfera es donde la lluvia oscila entre el acuífero y la atmósfera.
· Ciclo de Cuenca: la lluvia que regresa a su propia cuenca, ampliando con esto el ciclo verde del agua.
Estos son unos cuantos conceptos que investigadores en todo el mundo están/estamos desarrollando desde hace décadas para tratar de darle otra visión al trabajo que se desarrolla en la gestión de cuencas y que se contrapone a la visión actual de políticas hidráulicas, antropocéntricas que no han hecho más que llevarnos a una crisis hídrica y ecológica. La próxima semana estaré planteando una serie de acciones de una verdadera recuperación y transición justa de las cuencas desde el enfoque ecosistémico, más allá de la responsabilidad extendida al productor y los planes de remediación y recuperación de ríos.
Paz, anarquía y pan casero para todxs.
Mayo del 2025
Desde el exilio de Ankh-Morpork
Jorge Tadeo es anarquista, escritor, traductor, profesor, ex – activista, pero sobre todo panadero casero y padre de Ximena.
Aún construye su caja de herramientas para la supervivencia.
