Escrito por IA
A principios de los dosmiles andaba recién salido de la universidad, vivía por la 5 de mayo y, de entrada, me caía gordo todo casi todo lo que sonara demasiado en la radio. Prejuicio absurdo que, con el favor de los años, luego se me quitó. Pero Bacilos además se me hacía una banda muy fresa, aunque… “quién dice que no duele…”
Confieso que más allá de las dos o tres canciones que han sido éxito internacional, no he conocido mucho de su música. Total que ayer abrieron el escenario Plaza Alonso Vidal y… qué agradable sorpresa.
La banda fue armada en Miami en el 97 por el colombiano Jorge Villamizar, el brasileño André Lopes y el puertorriqueño José Javier «JJ» Freire, quien abandonó el barco en 2021.
Javier Villamizar, voz y composición, no tiene pose de rockstar. Sencillo, prefiere quedarse parado “como estamos todos” para contestar las preguntas. Habla de su evolución: al principio eran rockeros, “hacer rock es lo más fácil, por lo menos para mí”, dice. Después fueron buscando su propio estilo, incorporando instrumentos, experimentando con ritmos.
Se dice entusiasmado de que, además de las canciones conocidas, en conciertos recientes le han coreado temas de su reciente producción titulada “Pequeños romances”, cuya gira promocional incluyó las Fiestas del Pitic 2025.
También habló de los músicos que los acompañan, “son de primer nivel mundial”, dijo, descripción que fue corroborada sin dudas minutos después en el concierto. Bacilos toma ritmos latinoamericanos conocidos pero les inyecta ese pop característico suyo… el resultado no te deja quieto, mueves algo porque lo mueves.






Si a eso le sumas que de pronto, justo cuando estás deleitando el oído con las melodías del violín o la guitarra, llegan los arreglos de los metales… uff! otra dimensión, hay profundidad musical.
En la hora con veinte minutos que tocaron escuchamos varios temas de sus primeros álbumes y algunas más nuevas. Algunas que rayan en la salsa y otras le rascan más al pop, alguna con tintes de reggae y hasta un casi hiphopeado.
Aunque la gran mayoría tiene letras de amor y desamor, Bacilos tiene piezas con temas político-sociales. “Crónica”, tema que desempolvaron pues porque Trump, habla de los migrantes y de sus avatares para sobrevivir en una cultura distinta. En “Facho”, reivindican su manera de pensar diferente. Ah, bueno, también está la del primer millón, que es “una canción de protesta”, dice Javier.
Qué agradable sorpresa, dije. Qué agradable escuchar en la parte final de “Guerras Perdidas” un guiño a “La vida es un carnaval” de Celia Cruz. Qué agradable ver un cantante que se quita el sombrero al final de cada canción para agradecer al público sus aplausos. Qué agradable escuchar un sonido bien regulado, donde las voces se entienden, donde los arreglos de bajo te retumban en el pecho pero bien sabroso. Qué agradable que subieran a Marissa Mur, artista hermosillense, casi al final del concierto.
Qué agradable bailar a ritmo de la “Caraluna” veintitantos años después, cantados por sus mismísimos autores… y eso que dizque ni me gustaba la rola…





