Días de revuelta, días de combate
Con información del ejército de los 12 monos
POR JORGE TADEO VARGAS
Una de las problemáticas más comunes en la actualidad, en muchas ciudades del mundo y en México particular, es lo que se conoce como crisis hídrica que en muchos lugares ya alcanzó niveles de tandeo, es decir suministrar agua a la población en determinadas horas, días e incluso semanas, lo que ha llevado a que los ciudadanxs hayan terminado por normalizar vivir de esta manera y no cuestionan – más allá de la infraestructura – las verdaderas razones para que se les suministre agua por tiempos. Mucho menos cuestionan las causas de este estrés hídrico.
Poniendo de ejemplo la ciudad de Hermosillo, Sonora donde las últimas semanas se ido agudizando el tandeo, incluso con colonias y barrios sin agua por semanas, se ha llegado a cuestionar especialmente a las autoridades municipales y al organismo operador de agua potable y alcantarillado, esto pues, en el entendido – y que lleva mucho de verdad – que la red hidráulica que suministra agua a la ciudad es insuficiente, además que el porcentaje de pérdida por fugas supera el sesenta por ciento. Aunque esta situación no es nueva y este organismo ha operado – y así operan la mayoría en el país – con altos porcentajes de pérdidas al menos en los últimos veinte años, lo que nos habla de que la forma en que se distribuye el agua no es sostenible, mucho menos sustentable.
Es claro decir que el organismo operador es la causa/razón o el indicador a tomar en cuenta, es quedarse corto, no es la única causa y hay que ver diversos factores para tratar de encontrar una solución de raíz a la problemática y trasvasar agua de otra cuenca mediante un acueducto no es la mejor forma de buscar solucionarla, pues se crea una dependencia de los flujos hídricos de una cuenca externa, además de todos los otros problemas que se puedan acumular en el propio trasvase – como tener daños en el acueducto por ejemplo – y que se resienten en la ciudad que recibe esta agua, en este caso, en Hermosillo.
Aquí, con el acueducto tenemos una solución de final de tubería que ya se cuestionó cuando fue propuesta como parte del Plan Sonora SI en la administración estatal de Guillermo Padres. Al final lo que tenemos es una externalización del estrés hídrico a otra cuenca – en este caso la del Río Yaqui – que ya comienza a vivir sus propias problemáticas con respecto a la disponibilidad de agua, tanto verde como azul.
Antes de escribir sobre las alternativas y/o estrategias que podrían funcionar para recuperar la cuenca, me gustaría dar un par de datos, de dos instituciones que si bien se quedan en lo que podría ser políticamente posible, son muy clarificadores para entender lo que se está viviendo en la capital de Sonora, en pleno desierto, un ecosistema de lo más delicado al momento de pensar en sus ecosistemas de cuenca y el cómo manejarlos.

En el 2015, el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas (IPCC), en el informe publicado ese año hace mención que el noroeste de México, principalmente el estado de Sonora, con énfasis a la cuenca del Río Sonora, tendrá el cenit de su estrés hídrico en el 2030, alcanzando una falta de agua azul de más del sesenta por ciento, es decir, la mala gestión que se ha hecho del agua verde – cuencas – dejaría con una disponibilidad de agua para las actividades humanas del cuarenta por ciento del que se tenía en ese año – 2012 -. Este informe, que es público, que lo puede consultar cualquier persona y que en tiempos de crisis climática debería ser el eje rector de muchas políticas públicas con perspectiva socioambiental, pasó de noche para el gobierno en los tres niveles, con los resultados que ya todos conocemos. A cuatro años de alcanzar el deadline que da el IPCC, no hay una verdadera política de recuperación de la cuenca encaminada a estabilizar el agua verde y garantizar el agua azul.
Para el 2018, la Comisión Mundial de Represas publicó un reporte donde se menciona que para los ecosistemas áridos y semiáridos, así como aquellos que tengan un nivel de explotación mayor al cincuenta por ciento de sus acuíferos, no sólo no se deben de proyectar la construcción de más presas de ningún tipo – hidroeléctricas, de abastecimiento, control de avenidas, etc. – además que se debe de ir proyectando la eliminación de las ya existentes, con el propósito de recuperar el cauce del río, para reparar los ciclos del agua afectados e ir recuperando todo el ecosistema, desde los sistemas riparios, de corredor, el propio caudal de los ríos y todo aquello que mantiene la dinámica de este macro ecosistema funcionando de forma correcta.
Aquí vemos, con estos dos datos que las políticas hidráulicas – no hídricas – que el gobierno en sus tres niveles ha venido promoviendo como solución, no sólo no son los correctos, sino que de continuar con esa tendencia, los riesgos de disponibilidad de agua paras las actividades humanas seguirán en aumento entrando en un momento civilizatorio histórico, el cual es muy complicado proyectar de hacia dónde se dirige, pero lo que se vive actualmente es poco alentador como indicador de lo que sigue.
Ahora bien, las noticias pueden ser un tanto pesimistas, pero si existen alternativas que aunque pueden leerse un tanto radicales – el propio sistema es radical cuando se habla de acción que atentan contra la naturaleza y las comunidades más vulneradas – no son más que medidas o estrategias que deben de ponerse en marcha o de lo contrario no hay como resolver la crisis hídrica, claramente sus políticas hidráulicas no han funcionado, es momento de pensar en otras acciones más allá de la tecnología.
Primero: hay que entender, especialmente y con mucho énfasis los tomadores de decisiones, que para mantener el flujo de agua azul, se debe garantizar un flujo equilibrado y constante de agua verde, lo que solo se puede lograr con un ecosistema saludable, equilibrado en todas sus dinámicas y todos los factores bióticos y abióticos que lo componen. Es imposible garantizar agua para las actividades humanas si la cuenca está dañada, tiene que haber un equilibrio que primero garantice la salud del ecosistema y así tenemos garantizada el agua para las comunidades humanas.
Segundo: es una realidad que la infraestructura hidráulica utilizada para proveer de agua a los habitantes de una ciudad, está en crisis y es más que claro que ya no funciona. La tecnología de entubar el agua para darle cauce es obsoleta, por lo tanto hay que buscar otras formas de recuperar las cuencas urbanas y así, desde la hidrología regenerativa y los sistemas de Keyline, mismo que parten de diseñar las ciudades desde el reconocimiento del ecosistema son una guía que nos va a permitir que el agua llegue a todxs los habitantes con la menor merma posible, de hecho no hay merma cuando se habla de un ecosistema sano, lo que se puede recuperar, recuperando los ríos urbanos. Esto implica modificar el organismo operador de agua potable y alcantarillado, pero a mediano plazo se puede recuperar hasta los ciclos del agua, aumentando las precipitaciones y disminuyendo los riesgos de inundaciones.

Vaso de la presa Abelardo L. Rodríguez, Julio 2025/Libera Radio
Tercero: este punto es el más importante, porque se trata de recuperar algo que hemos perdido con la llegada de la modernidad y el encementar las ciudades, represar los ríos y otras acciones de este modelo/sistema y tiene que ver con la visión de cuenca, pero no como un discurso vacío, demagógico como el que dan actualmente, sino como una acción real de recuperación y reparación de todo el ecosistema, por lo que es importante comenzar a trabajar en estrategias que nos lleven a recuperar el pequeño ciclo del agua, mediante la hidrología regenerativa, la pro-forestación – ya basta de ver la recuperación de los bosques desde la lógica mercantil – una verdadera transición justa que nos lleve de la agroindustria a la agroecología, prohibir actividades extractivas – como la minería, el fracking, etc. – priorizando el paisaje sobre las políticas hidráulicas y sobre todo entender que el balance, el equilibrio entre la salud ambiental de la cuenca y el uso del agua para actividades humanas siempre debe de prevalecer. Una cuenca que da más del noventa por ciento de su agua verde para que haya agua azul está condenada a desaparecer.
Históricamente hemos priorizado una visión antropocéntrica cuando se trata del manejo del agua, así en abstracto, agua y no ríos o cuencas, es como se piensa cuando se habla de ello y así es que venimos desarrollando la tecnología hidráulica. Esta ha sido la tendencia histórica, más allá de modelos económicos, políticos y de producción-consumo.
Esta visión ha venido agravando los daños a la cuenca, que actualmente se traduce en una crisis hídrica sin precedentes y no solo se refleja en el agua, vivimos una crisis socioecológica que si bien los ríos son los más afectados – necesitamos agua para todas nuestras actividades, incluido vivir – por lo que es importantísimo cambiar no solo la forma en que nos relacionamos con el agua, sino con todo el ecosistema, esto es vital para nuestra supervivencia más allá de modelos socio-económicos y políticos. Es un acto de recuperar nuestra relación con los ríos y todo lo que ellos significan en nuestras vidas.
Desde el autoexilio en los bosques de Klatch City
Profesor, escritor, traductor, exactivista, anarquista y panadero casero.
Foto principal: Río Sonora, Cañada Mazocahui/Libera Radio






