Mientras el grueso de la población de la ciudad de acapulco hace todo lo posible por trabajar y recuperar algo de lo perdido por el paso del huracán Otis, tanto transportistas como pequeños negocios viven asediados por el crimen organizado sin que, aparentemente, ninguna autoridad haga lo que correponde.

Y es que, a pesar de las p+erdidas millonaria que ha sufrido Acapulco y de que sus pobladores la han estado pasando verdaderamente mal, el cobro de piso continúa y no espera a nadie, sin importar que la actividad económica se encuentre detenida.

“El sitio de taxis al que pertenezco tenemos que cumplir con la aportación a los grupos delincuenciales para que nos dejen trabajar y tampoco arriesgarnos a que atenten contra nuestra vida”, dio como testimonio un transportista.

Aseguran que el cobro lo hacen directamente los criminales, en el lugar en donde trabajan los transportistas, esto destaca ya que antes de Otis esto se hacía por medio de depósitos a cuentas que previantente se les asigaban.

Y no son los único, pequeños comerciantes que han logrado reabrir sus tiendas ya están siendo amenazados por los criminales quienes exiggen el pago de las cuotas.

¿Y las autoridades?