Los padres y madres de los 43 estudiantes desaparecidos de la Escuela Normal de Ayotzinapa les enviamos un fraterno y combativo saludo. A pesar de que los gobiernos nos han mentido y han ocultado la verdad, nosotros nos mantenemos firmes en la exigencia de la presentación con vida de nuestros hijos.
En víspera del 10 de mayo, miles de madres no podemos festejar porque aún no tenemos de vuelta a nuestros hijos. Día y noche pensamos dónde están. En la hora de la comida nos preguntamos si habrán comido o no y si están bien o enfermos. El dolor es tan profundo que el día de las madres no existe para nosotras. En México hacen falta más de 133 mil personas, una grave crisis de desaparición en el país, considerado por la ONU como un crimen de lesa humanidad. Por eso nos sumamos al clamor de las madres buscadoras que con mucha valentía saldrán a las calles el 10 de mayo en exigencia de la presentación con vida de sus seres queridos.
La angustia y la incertidumbre que sentimos como madres y padres es el mismo que desde el primer día en que se llevaron a nuestros hijos. No ha cambiado nada. La herida sigue abierta y con los días se hace más grande. Vivimos un tormento interminable, pero nuestro inmenso amor nos anima para seguir luchando hasta encontrarlos. No podemos quedarnos callados y de brazos cruzados.
Nos destroza el corazón saber que han pasado once años con siete meses sin saber nada de nuestros hijos, pero nosotras seguimos con la esperanza de tener alguna noticia de su paradero. Con el apoyo solidario y comprometido de las organizaciones presentes en esta Asamblea Nacional Popular seguiremos en la exigencia de saber la verdad de lo que ocurrió con ellos y llegaremos hasta las últimas consecuencias.
Estamos convencidos de que las autoridades le apuestan al desgaste de los padres y madres, y pretenden debilitar nuestro movimiento con su desprecio e indiferencia. Sin embargo, no nos vamos a dejar pisotear por los malos gobiernos que ocultan la verdad y le ponen precio a la justicia.
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Al día de hoy han pasado cinco meses de la última reunión con la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo sin que haya señales de alguna otra próxima. Sabemos que no nos reciben porque no están dispuestos a ceder el regreso del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), que siguen protegiendo a toda costa al ejército mexicano para que no rinda cuenta y ocultar los 853 folios del Centro Regional de Fusión de Inteligencia (CRFI), pese a que un Juez de Distrito mediante sentencia dictada en el mes de febrero del presente año ordenó al ejército entregar toda la documentación relacionada con la desaparición de nuestros hijos.
La línea de investigación de los 17 jóvenes que fueron detenidos y llevados a barandillas municipal de Iguala no se le da seguimiento. Las extradiciones de Ulises Bernabé y Tomás Zerón de Lucio no caminan. La telefonía que la presidenta se había comprometido en la conformación de un equipo de expertos tampoco han dado resultados. Nos dicen que tienen voluntad para seguir en el caso de nuestros hijos, pero no hay avances ni nos dan respuestas de dónde están. Las líneas de investigación se encuentran estancadas.
Poco o de nada ha servido que las autoridades hayan reconocido que la desaparición de nuestros hijos es un crimen de Estado. No hay una voluntad real de esclarecer este crimen atroz cometido en agravio de nuestros hijos. De nueva cuenta nos encontramos ante una administración insensible y alejada de las víctimas. Lo peor es que hemos regresado al punto de partida porque no sabemos dónde están nuestros hijos.
Ante este escenario desolado y a escasos meses de llegar a los 12 años de la desaparición de nuestros hijos, como padres y madres de los 43 reafirmamos nuestra postura de seguir en la lucha por encontrarlos. Que no daremos ni un paso atrás, seguiremos con la frente en alto como lo hemos hecho durante estos años, seguiremos levantando la voz en cada espacio y oportunidad que se nos presente.
Hacemos un llamamos a las organizaciones hermanas y colectivos de desaparecidos, a las organizaciones del campo y de la ciudad, a los sindicatos, al sector magisterial, obrero y estudiantil, a la unidad y a la movilización por nuestras demandas legítimas tomando las calles.
Vamos a seguir en la lucha inclaudicable hasta la última gota de vida que nos quede para encontrar a nuestros hijos y a los más de 133 mil personas desaparecidas. No importa si el sol se apaga, en la oscuridad encenderemos luciernágas para encontrarlos, sin miedo, aunque nos cueste la vida.
Por lo anterior anunciamos una jornada intermedia en el mes de junio hacia los 12 años de la desaparición de nuestros hijos, jornada que tendrá lugar en la Ciudad de México del 1 al 12 de junio del presente año.
Atentamente
¡Porque vivos se los llevaron, Vivos los queremos!
Padres y madres de los 43 estudiantes de Ayotzinapa
Publicao originalmente en la página del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan: https://www.facebook.com/Tlachinollan





