Barcelona impulsa un proyecto para utilizar residuos agrícolas en la fabricación de asfalto más sostenible, mediante la incorporación de huesos de aceituna convertidos en biocarbón o biochar.

La propuesta, llamada BIOCHAR, fue seleccionada dentro del reto urbano “La sección de calle del siglo XXI” y plantea sustituir el filler, un componente mineral usado para dar consistencia al asfalto, por biocarbón obtenido a partir de huesos de aceituna y restos de pino.

De acuerdo con el proyecto, este cambio podría reducir alrededor de 75 por ciento las emisiones de CO₂ asociadas a la fabricación y aplicación del pavimento. La disminución no se refiere al tráfico vehicular, sino a la huella de carbono del propio material utilizado en las calles.

La iniciativa es desarrollada por las empresas Agustí i Masoliver y ELSAN, en colaboración con la Universitat Politècnica de Catalunya. Las primeras validaciones indican que las mezclas con biocarbón tienen prestaciones similares a las del asfalto convencional en pruebas de laboratorio.

El siguiente paso será probar el material en condiciones reales de calle para evaluar su comportamiento frente al tráfico, los cambios de temperatura, la lluvia y el desgaste continuo. Si los resultados son positivos, Barcelona podría avanzar hacia un modelo de pavimentación urbana con menor impacto ambiental.