Los ministros integrantes de la Suprema Corte de Justicia de la Nación decidieron, por unanimidad, ordenar el amparo, y con ello la libertad a la señora Alejandra Cuevas Morán, cuñada del fiscal general de la República Alejandro Gertz Manero.

Con esto se anula la orden de aprehensión que había sido ordenada por un juez de la Ciudad de México, esto último a petición del Gertz Manero.

El proyecto lo propuso el ministro Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena tanto para la señora Cuevas Morán como para su hija, el pleno de la corte votó por unanimidad de sus 11 ministros.

Por su parte el ministro presidente, Arturo Zaldívar, se congratuló con el resultado ya que esto certifica, según él, la independencia del máximo tribunal; asimismo pidió notificar de inmediato la decisión del tribunal para poner en absoluta e inmediata libertad a Alejandra Cuevas Morán de 68 años de edad, y cancelar la orden de aprehensión qué hay para Laura Morán Servín, quien fuera pareja sentimental del hermano del fiscal.

Con la conclusión de los ministros el caso queda resuelto de forma definitiva, lo que representa un absoluto revés a la guerra ejercida por el titular de la Fiscalía General de la República, Alejandro Gertz Manero, que acusaba a su cuñada y a la hija de ésta de no haber cuidado bien a su hermano Federico Gertz, lo que provocó su muerte.

Según publicó El País, los estudios del forense indicaron que la causa de muerte en 2015 de Federico Gertz de 82 años, fue una “congestión visceral generalizada, producto de una neumonía y un choque séptico por una úlcera en la espalda”, ante esto el fiscal denunció que dicha congestión había sido provocada por el maltrato ejercido a su hermano por parte de su pareja y su hija.

Alejandra Cuevas Morán ha estado presa desde hace 18 meses y Laura Morán Servín, cuñada del fiscal está acusada del mismo delito y hasta hoy había una orden de aprehensión en su contra.

Izquiera, Alejandra Cuevas Morán ha estado presa desde hace 18 meses y Laura Morán Servín, cuñada del fiscal está acusada del mismo delito y hasta hoy había una orden de aprehensión en su contra.

A continuación, el orígen del caso jurídico en contra de la familia política de Gertz Manero publicado hoy por el www.washingtonpost.com

En julio de 2015, el abogado de 81 años, Federico Gertz Manero, comenzó a sufrir un deterioro severo de su salud: perdió la vista casi por completo, desarrolló demencia y experimentó una caída que le restó movilidad. Laura Morán Servín, la pareja que lo acompañó durante medio siglo de vida, intentó con cuanto tuvo a su disposición asegurarle el mejor cuidado, a pesar de ser siete años mayor que él.

Entre otras cosas llamó a su cuñado, Alejandro Gertz Manero, para que la apoyara con el enfermo. El actual fiscal general de la República, quien entonces era rector de la Universidad de las Américas en Ciudad de México, hizo traer a tres médicos para que vigilaran la salud de su hermano.

Durante la última semana de agosto, la familia instaló una cama en la sala principal de su residencia, para que Federico no tuviera que desplazarse al segundo piso. Ahí lo visitaron regularmente, además de su hermano, Victoria Samantha y María de las Mercedes Gertz Loizaga, hijas de Alejandro Gertz, y también las hijas de Laura Morán: Alejandra y Laura Cuevas.

El 29 de agosto, un tropel de abogados y ministerios públicos, liderados por Alejandro Gertz y Juan Ramos López, hoy subprocurador especializado en delitos federales de la Fiscalía General de la República (FGR), irrumpió sorpresivamente en la casa con una orden judicial para trasladarlo a un hospital. Según la denuncia, Federico no estaba recibiendo la atención médica que merecía.

En ese momento Laura Morán fue amenazada: si se aparecía por el hospital, sería acusada penalmente por intento de homicidio. Desde aquel momento corrieron casi 30 días sin que ella tuviera noticias de su pareja.

El 27 de septiembre falleció Federico Gertz en el hospital. El expediente medico no menciona que haya perdido la vida porque alguien intentó asesinarlo. No obstante, a partir de aquel momento Alejandro Gertz hizo todo lo posible para proceder en contra de su cuñada y, de paso, contra sus dos hijas, quienes jamás vivieron en casa de Federico. Por razones obvias no hubo imputaciones contra las hijas de Alejandro, a pesar de que ellas también habían participado del cuidado de su tío Federico.