#DíasdelFuturoPasado 104
Get off the internet, I’llsee you in the streets!
En las últimas semanas, se ha venido dando un reacomodo dentro de lo que se conoce como capitalismo de plataforma, en la que las corporaciones más importantes dentro de la virtualidad que esta forma de hacer negocios significa, han tenido una serie de pérdidas que de cierta forma son indicadores del reacomodo de este capitalismo tardío rumbo a su fase neofeudal.
Corporaciones como Amazon, Google, Meta, Twitter, Microsoft, Spotify entre otras, han despedido entre el 1.2 y el 50 por ciento de sus empleados a nivel mundial, lo que me hace suponer -sin ser economista- que estamos ante el desinfle de la burbuja del capitalismo de plataforma, lo cual no necesariamente significa que habrá una crisis mayor ni mucho menos, es simplemente es un reacomodo ante diversos factores post COVID que se viene presentando desde hace unos meses, donde muchas plataformas de internet van estabilizándose aunque esto signifique recorte de su planta laboral.
Este “reacomodo” sugiere dos cosas, la primera es que estas corporaciones que se hicieron millonarias vendiendo servicios de internet sin tener un medio de producción y contradiciendo a varios economistas marxistas, no tienen el poder que sugerían en algún momento; lo segundo es que en estos momentos la burbuja solo puede ir en decrecimiento hasta estabilizarse (como pasó con el truene de la burbuja de las empresas punto com hace unos años) en la realidad, al menos en lo que se refiere a las llamadas redes sociales, las cuales son las que más resienten este desinfle o la pérdida del poderío que Amazon mantuvo por muchos años, pues ahora han surgido varias empresas que le compiten al tu por tu, incluso llevando a la empresa de Bezos a tener que cerrar algunos centros de distribución y despedir a una buena parte de sus empleados.
Pasa lo mismo con las empresas que ofrecen servicios de Streaming (léase Netflix, Spotify, entre otras) que ante la saturación de plataformas, comienzan una especie de decrecimiento que se traduce en la economía de los usuarios, que no están viendo reflejado una baja en los costos, sino un aumento en las suscripciones a este tipo de plataformas. Se calcula que un hogar promedio tiene alrededor de cuatro suscripciones de Streaming.
Esto nos da otro factor más, pues a pesar de este decrecimiento en términos laborales, la huella de carbono que va dejando el uso del Internet no ha disminuido en lo más mínimo, al contrario, hemos pasado de una responsabilidad de un 4 por ciento previo a la pandemia COVID a un 7 por ciento en tiempos de post COVID, lo que indica que al menos con respecto al capitalismo de plataforma, una llamémosla crisis económica no es significativa en la reducción de emisiones de Gases de Efecto Invernadero. Al contrario lo que nos dicen los datos es que la huella de carbono aumento y, bueno, es más que sabido que en las discusiones sobre cambio climático no está dentro de la discusión.
Por otro lado, digamos que de la misma moneda, de lo que significa este capitalismo tardío es que tenemos un aumento de las zonas de sacrificio a nivel global, pero principalmente en el Sur. Esto en un claro intento de aprovechar al máximo lo que queda de esta crisis socio-ecológica, rumbo al neofeudalismo tecnócrata al que nos dirigimos.
Para hablar más sobre esto usaré un ejemplo que me parece de lo más significativo por todo lo que representa. Pues mientras que en el norte de México, específicamente en el Estado de Sonora, celebran la puesta en marcha (como siempre y para no perder la costumbre sin ninguna resistencia ciudadana) el llamado Plan Sonora donde el gobierno federal con la complicidad del Estatal y los municipales involucrados, están impulsando varios proyectos de la mal llamada energía limpia. Sobre este plan ya hemos hablado en este espacio, por lo que no diré mucho al respecto, ya le dedicaré otra columna, sin embargo lo menciono para evidenciar la contradicción del gobierno federal que a la par de este plan, en el centro del país, en una de las regiones de sacrificio más contaminadas del mundo, como lo es la región tolteca dentro del Valle del Mezquital, se ha puesto en marcha una de las plantas procesadores de coque más grande del mundo, contradiciendo con esto los supuestos planes contra el cambio climático y la transición energética.
Expliquemos que es el coque: es el residuo que se produce de la refinería del petróleo, el cual concentra la mayor cantidad de contaminantes que tiene este combustible fósil, como son metales pesados, diversos compuestos de azufre, entre algunos otros, todos ellos cancerígenos o al menos precursores de algunos tipos de cáncer. La EPA en los Estados Unidos lo tiene catalogado como uno de los combustibles más dañinos para la salud ambiental y humana.
Esta planta inaugurada el año pasado por el presidente, presentándola como parte de su programa de soberanía energética (otra de sus contradicciones), procesara más de ochenta mil barriles de coque al día, los cuales terminarán en los hornos cementeros de las 7 plantas que se encuentran en esa región para ser usados como parte de su mezcla de combustibles (residuos industriales, municipales…), con lo que el aumento de la contaminación y los prejuicios a la salud ambiental y humana en esa región. Es el sistema de clases y su modelo de producción-consumo manteniendo su hegemonía más allá de los discursos verdes o socialmente responsables.
Ahora, ustedes se preguntaran cual es la relación entre una zona de sacrificio y el capitalismo de plataforma, que tienen en común una con la otra. Pues bien, le respondo su pregunta.
Primero, es que mientras que las corporaciones que hacen funcionar el capitalismo de plataforma están en decrecimiento laboral, eso no ocurre en las zonas de sacrificio, al contrario, hay cada vez mas trabajo, se instalan más empresas, maquilas, claro con sueldos precarios, ninguna seguridad laboral, mucha violencia y una serie de injusticias socio-ambientales.
Lo segundo es que mientras que el capitalismo de plataforma recibe bastantes reflectores por parte de los medios e investigadores, las zonas de sacrificio son olvidadas por completo, a lo mucho se escriben artículos científicos que no resuelven la problemática, tal parece que se han aceptado estas regiones como parte del costo a pagar por el progreso tecnócrata que nos gobierna y nos dicen que es lo único que nos puede salvar del colapso. Ayudan a crear este espejismo donde los habitantes no importan más que como sujetos de estudio.
Los impactos que se generan desde el capitalismo de plataforma y las zonas de sacrificio son los dos extremos que ponen en evidencia este colapso socio-ecológico y justo desde ahí es donde podemos ir trabajando hacia otra forma de relacionarnos tanto como comunidad, como con los ecosistemas, ir más allá de lo que nos ofrecen con sus plataformas de convivencia para organizarnos donde se necesita.
Febrero, 2023
Desde algún lugar en Ankh-Morpork
Jorge Tadeo Vargas, escritor, ensayista, anarquista, a veces activista, pero sobre todo panadero casero y padre de Ximena. Está construyendo su caja de herramientas para la supervivencia





