Texto publicado en colaboración con el área de Difusión del Colegio de Sonora.
Por: Luis Alan Navarro Navarro*
El noroeste de México enfrenta una mega sequía que muchos expertos señalan que lleva todo lo que ha transcurrido del milenio. La ciudad de Hermosillo no ha dejado de crecer en este cuarto de siglo. La entrada en operación del Acueducto Independencia en el 2013 le dio un alivio a la ciudad; sin embargo, ya no es suficiente: la ciudad pasó a depender de las lluvias, es decir, que llueva (cada año) y que el agua escurra en la cuenca del río Sonora.
En este contexto, dado el gran esfuerzo que realiza el municipio para conseguir agua, resulta importante cuidar el agua producida que se inyecta en la red. Inmediatamente vienen a la mente las fugas de agua potable; a nadie le gusta el desperdicio.
Los sistemas de distribución de agua en la ciudad se diseñan para funcionar de forma casi hermética (sistemas cerrados), sin pérdidas de agua. Controlando por los errores de medición, un litro producido debería ser, en un 99%, el mismo litro que se entrega a un usuario al otro lado del medidor. Esto es lo que se conoce técnicamente como eficiencia física del sistema, es decir, se mide volumen contra volumen.
Pero los ideales no se dan; la mayoría de las ciudades tienen bajas eficiencias físicas; esto no quiere decir que el agua se vaya en fugas al subsuelo o se evapore al correr por la superficie; gran parte del agua se pierde en usos efectivos no contabilizados. Hay usos socialmente aceptados, pero no se sabe cuánta agua se consume, por ejemplo, en el riego de áreas verdes, de edificios públicos, etcétera.
En general, podemos dividir las fugas en dos tipos: visibles e invisibles. En este espacio vamos a comentar las fugas visibles. Estas fugas son detectables, dado que el agua emerge a la superficie y queda a la vista de todos.
En el caso de Hermosillo (y cualquier ciudad), sería imposible para el organismo operador monitorear toda su red; aunque, dirá el lector conocedor, con sectorización hidrométrica y telemetría puede detectarse bien dónde se pierde agua, igual se tendría que ir al sector a buscar la fuga.
En términos prácticos, son los ojos de la ciudadanía los que monitorean la red y sus reportes generan un “folio” de seguimiento para su atención. En una entrevista realizada a un funcionario de Agua de Hermosillo, mencionó: “Las fugas se atienden por antigüedad de folio, pero los troncales pueden ser cuatro o cinco al día; esos se atienden inmediatamente: tubos de 4, 6, 8 y 14 pulgadas; a las fugas en vialidades principales también se les da prioridad. Esa es la forma en que se arreglan las fugas que surgen a diario. La forma en que se canalizan las denuncias ciudadanas es principalmente a través del CATI (Centro de Atención Telefónica e Información de Agua de Hermosillo), al cual los usuarios pueden acceder mediante diversos medios. Por ejemplo, por su teléfono celular por mensaje de texto. Agua de Hermosillo trabaja 24/7 durante todo el año atendiendo “folios”.
¿Cuántas fugas promedio se reportan al día en Hermosillo? 84, según una serie de tiempo de 2006 a 2025. En el año 2025, se recibieron un total de 25,886 (71 en promedio al día) reportes de fugas de agua potable y 12,691 (35 en promedio al día) reportes de drenaje y alcantarillado; para tener una referencia, comparando con una nota periodística de El Imparcial (Echeverría, M. 07/11/2024) donde se menciona que OOMAPAS de Cajeme recibió en el año 2024 19 mil 083 reportes, entre 25 y 30 reportes diarios por fugas o por drenajes colapsados. OOMAPAS tiene 180 mil usuarios. Hermosillo, en 2024, tenía 327,852 tomas. Esto se traduce en reportes por cada 1,000 tomas: 117.7 y 106.0 para Hermosillo y Cajeme, respectivamente. Estos valores no son constantes y pueden variar de un año a otro.

En general, el reporte diario de fugas ha venido disminuyendo desde la administración de Manuel Ignacio Acosta Gutiérrez (2015-2018) (AcG ver gráfica). Para evaluar en justa proporción la gráfica incluida en este artículo, hay que tener en cuenta que la ciudad de Hermosillo se ha expandido considerablemente desde la administración de Ernesto Gándara Camou (2006 – 2009) (GC) hasta la fecha (AsG2), tanto en superficie construida como en el número de tomas (usuarios). Con base en la información de los reportes de fugas, podemos decir que hay menos fugas en Hermosillo que hace 20 años. La explicación de esto está en manos de los expertos, y el espacio de esta nota no alcanza para desarrollarlo.
Aprovecho para comentarle a quien lea que El Colegio de Sonora tiene una larga trayectoria académica en el estudio del agua; tiene un programa de Maestría en la Gestión Integrada del Agua, profesionalizante, esto es, lo puedes cursar mientras trabajas, y es en línea. Está próximo a abrir su siguiente promoción en el año 2027, les invitamos a estar al pendiente de la convocatoria en www.colson.edu.mx
*Investigador por México – El Colegio de Sonora, Coordinador de la Maestría en Gestión Integral del Agua





