Un equipo del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, integrado por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y la Universidad Autónoma de Madrid, identificó un grupo de moléculas del organismo que podrían ayudar a frenar el crecimiento de la leucemia linfoblástica aguda de células T, un tipo de cáncer de la sangre considerado especialmente agresivo.

El estudio, liderado por la investigadora María Luisa Toribio, se centró en microARN conocidos como miR-15b/16-2, pequeñas moléculas encargadas de regular la actividad de distintos genes dentro de las células.

De acuerdo con los resultados, publicados en la revista científica Blood, estos microARN actúan como un freno natural para impedir el crecimiento descontrolado de células tumorales.

Los investigadores observaron que al aumentar artificialmente los niveles de estas moléculas en células de leucemia se redujo el crecimiento tumoral y se ralentizó el avance de la enfermedad en modelos experimentales.

El estudio señala que los microARN bloquean genes relacionados con la supervivencia y división celular, entre ellos BCL-2 y ciclina D3, ayudando tanto a detener la proliferación de células malignas como a favorecer su eliminación.

Aunque la investigación todavía se encuentra en fase experimental, el equipo considera que estos hallazgos podrían abrir nuevas posibilidades para desarrollar tratamientos más específicos contra este tipo de leucemia.