Isabel Dorado Auz
isabel.dorado@unison.mx

Justo antes de estallar la Huelga del STEUS, la burocracia dorada de la Universidad de Sonora se dio el lujo de aumentarse sus salarios sin respetar el tope salarial que quieren imponerle a l@s trabajador@s académic@s y emplead@s, tanto del STEUS como del STAUS.

Mientras Ell@s pueden incluso ganar más que la presidenta de la República, hay 800 integrantes del STEUS y 600 profesores de asignatura que ganan menos del mínimo, razón por la cual es altamente probable que también el STAUS recurra al proceso de Huelga como única alternativa para evitar una serie de injusticias.

En el caso del STAUS, por ejemplo, es muy posible que la próxima semana se vote a favor de la Huelga, debido a que no sólo es relevante la revisión salarial, sino que además hay una serie de violaciones al Contrato Colectivo de Trabajo. Algo tan sencillo como respetar la Ley Federal del Trabajo, en términos de reconocimiento de antigüedad, está provocando que un buen número de docentes estén verdaderamente enfadados porque han encontrado que mientras el ISSSTESON contabiliza todos los años trabajados, la Unison no reconoce la totalidad de los mismos si algún docente perdió la relación laboral por dos años consecutivos o más, en virtud de un extraño convenio que se firmó a principios de la década pasada entre una Comisión sindical y la autoridad universitaria.

L@s 600 docentes que ganan menos del salario mínimo no tienen derecho a seguridad social, a pesar de que instituciones privadas si te cubren el servicio médico con tan solo establecer la relación laboral sin importar el número de horas impartidas.

Ante este panorama, uno se pregunta por qué la cuarta transformación es injusta con la clase trabajadora universitaria. Cómo es posible que el Presidente del Consejo Nacional de Morena, el gobernador Alfonso Durazo Montaño, sea la misma persona que no quiere atender las demandas sindicales a pesar de que preside a un partido que se dice de izquierda y que sería el más comprometido en la solución de esta problemática. El gobernador ha demostrado una gran capacidad de gestión ante el gobierno federal, ya sea para carreteras, industria pública o para el Plan Hídrico y no muestre esa misma capacidad de gestión para resolver el grave rezago salarial que enfrentan ambos sindicatos.

Cómo es posible que ese mismo gobierno permita el secuestro de nuestra Universidad por un pequeño grupo de privilegiados, cuyo interés está muy lejos del quehacer académico interno. Para seguir siendo la institución superior de mayor prestigio académico en el estado de Sonora y aspirar a lo mismo regionalmente, se requiere también una buena
remuneración económica a quienes son el soporte del quehacer universitario, tanto quienes forman parte del STEUS como l@s docentes del STAUS.

Cuándo va a llegar la cuarta transformación a las Universidades Públicas de nuestro país, cuándo llegará a su fin el tope salarial impuesto por los gobiernos neoliberales. La mejor forma se evitar las Huelgas es atender las justas demandas de ambos sindicatos.