Luis Enrique Ortiz
El proyecto de la Cuarta Transformación tiene grietas desde endenantes, al principio pequeñas fisuras, nada que el maquillaje político no pudiese tapar, pero asuntos como Adán y La Barredora, marinos huachicoleros, más un que otro alcalde narco, en poco tiempo hicieron más evidentes las cuarteaduras del nuevo régimen.
Pero ojo, lo que ya se dejó venir podría no solo exhibir los “pecadillos” del morenismo y sus aliados, sino provocar fracturas y acelerar la caída de personajes que llevan ocho años disfrutando de las mieles del poder.
“¡Qué mamen otros!”, dicen los mineros de Nacozari.
El vecino del norte no solo le echó el ojo al petróleo de Venezuela y los minerales de Groenlandia, sino a los de México, el crecimiento brutal del suroeste de Estados Unidos, requiere con urgencia entradas y salidas a la Cuenca del Pacifico, pero también precisa desalar millones de metros cúbicos de agua del Mar Bermejo.
Ya no sólo podríamos ser culo y patio trasero, sino una arteria más que vital para la existencia de la nación de las barras y las estrellas.
El nuevo expansionismo gringo, producto o no del presunto colapso de su imperio, necesita cobre de Cananea, carne de Mexicali y Hermosillo, playas cálidas para su cansada sub élite, producción agropecuaria no ejidal para sostener su irracional forma de consumir y hasta cerros verdes para cultivar mota orgánica para su creciente mercado interno y externo.
Requiere burdeles, hoteles, puertos, mejor infraestructura carretera y ferroviaria y por supuesto que todo eso suceda en el marco de sus leyes internas, preferentemente.
Así las cosas, la reelecta administración Trump dejó de tener interés en negociar un tratado de libre comercio con Canadá y México. ¿Para qué negociar con la soberanía de esos países si puede tomarla?
En este contexto, la mala noticia es que la 4T y sus valiosos logros sociales peligran, especialmente en los estados fronterizos donde le urgen al Tío Sam, gobiernos a modo como el de Maru Campos en Chihuahua, dócil al Imperio y servil al mismo.
Necesita personajes como Toño Aztiazarán en Sonora, sin sentido patriótico que digan sí a una desalinizadora de agua en Puerto Peñasco y hasta sí a un oleoducto Guaymas-Phoenix.
Antes de tomar vikinescamente cualquier espacio ajeno para saquearlo, los gabachos necesitan colocar títeres como lo fueron por lo menos todos los presidentes de Miguel de la Madrid hasta el 2018.
Ese proceso, el de apoyar a sus sirvientes ya está en marcha no solo a nivel nacional y Maru Campos es su Corina Machado, pero también se instrumenta poco a poco en los estados, Sonora y Sinaloa son ejemplos de eso.
¿Quién es la Corina Machado sonorense? A lo mejor el presidente estatal del PAN, Gildardo Real nos puede orientar.
De entrada, el tecleador quiere aclarar que bajo ninguna circunstancia se sumará a cualquier ataque infundado a la 4T, no sólo porque la gran mayoría de sus personeros fueron electos con abrumadora mayoría, todos del más capaz al más limitado están ahí por la voluntad del Pueblo, sino porque en menos de ocho años, la redistribución del ingreso se nota en mejoría del bienestar de la población y los indicadores económicos no mienten.
Empleo, salario, educación, salud y hasta una importante reducción en la comisión de homicidios dolosos, son parte de las estadísticas que lo explican con números fríos y datos tan duros como el diamante.
Por lo demás, sí hay muchos que son indefendibles y es el tipo de cosas que deben corregirse antes que el número de impresentables cuatro teístas se eleve, porque en la medida que esto suceda, los logros de la Cuarta Transformación empezarán a erosionarse como sucedió con el paso de los gobiernos de la Revolución a los del neoliberalismo.
Valió la pena que a la hora de determinar a su sucesora, el presidente Andrés Manuel López Obrador no haya cometido el error que cometió el general Lázaro Cárdenas al desdeñar a Mújica, pero ese proyecto que fundó AMLO ahora se encuentra bajo ataque nacional y con mayor virulencia en algunos estados como los ya referidos.
Y no es que los de la 4T no se den cuenta el tema es qué hacen además de darse cuenta.
Nadie, ni siquiera los senadores sonorenses garantes del pacto federal y la política exterior de no intervención, han dicho esta boca es mía en el caso de los ataques contra el gobernador Alfonso Durazo, en el contexto de esta escalada intervencionista.
Eso preocupa, porque es claro que la CTM no realizará marchas obreras a favor del mandatario, ni los funcionarios de invernadero de la administración estatal harán nada ¿ni una selfie celidesca con el jefe que les dio un espacio que en justicia debería ser de un fundador de MORENA? ¿qué dicen los diputados sonorenses locales y federales? Mutis.
Les dieron instrucción de no moverse acaso. De seguro tienen miedo fundado y algunos podrían perder más que la visa que les impediría llevar a sus hijos a Orlando o a Anaheim.
Llegado el momento habrá que defender con más claridad a la Patria, pero como que no dan muchas ganas de hacerlo con “líderes” del Movimiento más preocupados por ser candidato a algo, que por honrar con huevos u ovarios la soberanía nacional.
Y antes del punto final de esta atormentada columna de muy humilde opinión, dejar clara la frase del finado periodista Ricardo Rocha: “una cosa es morir por la Patria y otra cosa es mentir por Ella”.
Publicado originalmente en: https://www.facebook.com/luisenrique.ortiz1




