A más de una década de uno de los conflictos laborales más prolongados y emblemáticos de la minería mexicana, la Sección 65 del Sindicato Nacional Minero anunció una nueva etapa centrada en el diálogo institucional, aunque advirtió que persisten demandas históricas que continúan sin resolverse.

En el marco de la conmemoración obrera por el 120 aniversario del 1 de junio, la organización sindical manifestó su respaldo a las mesas de negociación impulsadas con el Gobierno Federal y el Gobierno de Sonora, al tiempo que hizo un llamado a dejar atrás la confrontación que durante años marcó la vida social y laboral de Cananea.

Sin embargo, el sindicato dejó claro que el cambio de estrategia no significa renunciar a sus exigencias.

Entre ellas destaca la solicitud para que los recursos provenientes del Impuesto Minero regresen directamente al municipio, una demanda que durante años ha sido planteada por diversos sectores de la comunidad bajo el argumento de que la riqueza generada por la actividad extractiva no se refleja en la infraestructura ni en los servicios públicos de Cananea.

La Sección 65 también insistió en la necesidad de concretar los acuerdos alcanzados en la mesa de negociación celebrada el 18 de diciembre, particularmente los relacionados con oportunidades de empleo para trabajadores sindicalizados y la diversificación económica de la región.

Otro de los temas que consideran pendientes es la resolución definitiva del llamado “5 por ciento”, un conflicto que para los trabajadores representa una de las asignaturas históricas sin resolver y que, aseguran, continúa generando incertidumbre jurídica y social en la comunidad minera.

En su pronunciamiento, la organización reconoció que los años de polarización dejaron profundas divisiones en Cananea, pero sostuvo que el diálogo solo será útil si se traduce en resultados concretos para los trabajadores y para la comunidad.

La postura ocurre en un momento en que Cananea sigue enfrentando retos relacionados con el empleo, el desarrollo urbano y la dependencia económica de la minería, una actividad que históricamente ha definido la identidad y el futuro de la región.

Para la Sección 65, la paz laboral y la reconciliación social pasan por resolver los temas pendientes que dieron origen al conflicto, garantizar oportunidades para las nuevas generaciones y asegurar que parte de la riqueza generada en el subsuelo regrese a las familias que habitan la ciudad minera.