#DiasdelFuturoPasado 103
Hace unos días la ONG Fundar presentó un informe titulado: “Crisis climática y opacidad presupuestaria. Análisis de los anexos transversales de cambio climático y transición energética”, que tiene como objetivo identificar hacia dónde se está dirigiendo el presupuesto que el gobierno federal ha destinado en materia de cambio climático.
Este informe lo que hace es revisar y hacer un resumen del ejercicio fiscal para el 2023, específicamente del apartado de los anexos transversales en el cual varias instancias del gobierno federal se coordinan para cuantificar e informar sobre el presupuesto destinado a una problemática en específico. En teoría esto se hace con el objetivo de informar a la población, de cómo se gasta el dinero o hacia dónde se dirige el presupuesto, garantizando con esto una mayor rendición de cuentas de los recursos públicos y el uso que se le da a ellos. En la práctica tiene muy poca utilidad pues al no ser vinculante a ningún proceso, esta partida presupuestal no pasa por una mayor fiscalización, todo lo contrario, tal parece que su uso es discrecional y a capricho de la presidencia. Al menos en este caso específico del ejercicio fiscal de este año.
Hay dos cosas importantes a resaltar de este informe con respecto a estos dos anexos transversales. Primero, la cantidad de dinero otorgado es mayor que el del año pasado, aproximadamente tuvo un aumento del 146 por ciento con respecto al 2022 con un total de 198, 256 millones de pesos (mdp), lo cual podríamos decir que es una buena noticia, reconociendo la crisis climática y la necesidad urgente de implementar soluciones a la problemática. Aquí nos encontramos con la primera irregularidad y esta se presenta tanto en el ejercicio fiscal actual como el del año pasado, donde parte del dinero destinado (66, 542 mdp) se usó para un programa de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y su programa de servicio de transporte basado en Gas Natural, para nada relacionado con cambio climático y/o transición energética. Este año se suma a este dinero, el 52 por ciento del presupuesto que irá a parar directamente en la construcción del tren mal llamado maya. Es decir, las propuestas a financiar por parte de estos anexos transversales no son ni transversales, ni tienen relación con el cambio climático o la transición energética, sino todo lo contrario abonan más a la crisis socio-ecológica que se vive actualmente.
Veamos. La destrucción de ecosistemas en la península que comprende a la construcción del tren, no solo con respecto a las selvas, sino también a ecosistemas oceánicos impacta directamente en cualquier medida contra el cambio climático. Desde ahí es claro que el presupuesto está siendo mal utilizado, hay una irregularidad que de ser vinculante, podrían tomarse medidas legales. Este proyecto deja más perjuicios que beneficios tanto en el presente como hacia el futuro.
Del mal llamado tren maya, se ha hablado mucho y no voy a detenerme más de lo necesario en esta clara irregularidad que significa usar el presupuesto de cambio climático para financiar infraestructura de un megaproyecto tan dañino. Las afectaciones que está causando en su construcción son muy claras, y sí se tiene la suficiente información sobre lo que afectará en el futuro, por lo que este proyecto no lo podemos ni siquiera incluir en la idea de las falsas soluciones, es a todas luces un ecocidio, uno de los más grandes en toda la historia del país (por lo que significa en términos ecológicos) que está causando un daño irreparable en la naturaleza. Esto no está a discusión, nadie con un mínimo de responsabilidad puede defender este proyecto, sin ser cómplice de todo el daño que está causando.

El punto que me parece importante destacar es por un lado la partida presupuestal que se le está otorgando a la CFE para sus programas de transporte mediante el uso de Gas Natural, así como el otro tanto para proyectos de transición energética, el cual asciende a más del 90 por ciento de la partida, es decir que el sobrante del dinero, que no se va al tren, se usará para promover megaproyectos de energías mal llamadas limpias, que no son más que falsas soluciones para aprovechar la crisis climática en su beneficio, como lo es el Plan Sonora, las propuestas de grandes extensiones de territorio en Durango y Zacatecas para instalar paneles solares y por supuesto, el espejismo del Litio, tan cacareado por el presidente López Obrador, como la panacea que salvará al país de la crisis, poniéndonos en el mapa de los nuevos tratados verdes. Esto tampoco tiene bases en que sustentar que son proyectos que ayudarán a mitigar la crisis climática, de adaptación ni hablar, para el gobierno federal esta no existe, al menos no desde la perspectiva en que debería aplicarse, es decir, como una medida comunitaria, horizontal y colectiva.
Una de las características de este gobierno es la simulación y el doble discurso ante las problemáticas que tienen cierta disconformidad social, este informe de FUNDAR lo deja más que claro, pues mientras que por un lado presume estar comprometido en las acciones contra el cambio climático, mientras que por el otro lado, deja estas acciones sin presupuesto. Tanto las falsas soluciones como la transición energética, el fraude del tren en la península maya, son las dos caras de esta moneda. Es un gobierno con una agenda contraria a lo que se necesita para enfrentar la crisis climática en particular y la socio-ecológica en general.
Ante lo que tenemos enfrente, el gobierno actual no solo muestra una inacción con las problemáticas socio-ecológicas, sino que además es cómplice directo de los daños e impacto actuales y futuros.
Enero, 2023
Desde algún lugar en el exilio
Jorge Tadeo Vargas, escritor, ensayista, anarquista, a veces activista, pero sobre todo panadero casero y padre de Ximena. Está construyendo su caja de herramientas para la supervivencia





