Ures, Sonora, a 5 de agosto de 2026.

La primera piedra fue colocada en el 2015, un año después del derrame ocasionado por Grupo México en nuestros amados ríos Sonora y Bacanuchi. Ese proyecto nunca se completó; fue el monumento a la impunidad que hoy sigue de pie, y a nuestra vista. Hoy se coloca, por segunda vez, la primera piedra de un hospital que representa una deuda enorme para las comunidades
del Río Sonora.

Mañana se cumplen doce años de estar conviviendo con los efectos de un derrame minero provocado por la negligencia de Grupo México, que goza de impunidad crónica. Cuando pasó el derrame hablábamos de vivir en la incertidumbre, de no saber que estaba pasando, pero nos quitamos esa venda de encima y nos pusimos a trabajar y a exigir nuestro derecho a la verdad. Hoy sabemos lo que pasa: vivimos en un territorio contaminado. Lo sabemos con nuestro conocimiento, con la ciencia de nuestro lado, y con estudios avalados por autoridades federales.

Esto lo decimos, no para restar valor a este momento, sino porque la historia de lucha por justicia en el Río Sonora es lo que nos tiene aquí, a todos, reunidos.

Reconocemos que esta nueva construcción es un paso importante ante una demanda histórica por la cual los Comités de Cuenca Río Sonora hemos luchado durante doce años. Esperamos que esta vez la obra se concluya, cuente con el equipamiento necesario, personal especializado y recursos suficientes para brindar una atención de calidad, especializada en toxicología.

Queremos dejar claro que con esta esta primera fase, el hospital no tendrá la capacidad para atender a las más de sesenta mil personas que se busca sean beneficiadas. El presupuesto actual absorbe todo el recurso destinado a esta obra. Falta dar certeza de que será terminado, no sólo de su inicio. Es necesario saber cuándo y cómo se completará esta obra en toda su capacidad.

Necesitamos saber si este hospital contará con personal especializado en toxicología por metales pesados y con presupuesto para operar por años. Las comunidades del Río Sonora no pedimos privilegios. Pedimos saldar las deudas y nunca volver a recaer en prácticas anteriores: perdida de expedientes, falta de coordinación entre autoridades, carencia de un Plan de Atención a la Salud enfocado en metales pesados.

Aquí deberían estar, enojadas y con justa razón, las personas que han sido abandonadas por el sistema de salud en el Río Sonora, las familias de quienes han fallecido con sus análisis de metales pesados en mano, demostrando que tenían contaminantes en su sangre. Deberían estar las personas a las que se les prometió intervención inmediata y urgente por los niveles de metales en su cuerpo. Deberían estar luchadoras sociales que quieren respuestas. No lo están, y abrir esas puertas sigue siendo una deuda pendiente para todos los que estamos en este proceso.

La obra que hoy se anuncia, tan necesaria para empezar a hablar de justicia, no borra el daño acumulado, ni resuelve la relación de poder que todos estos años ha favorecido a la empresa de Grupo México y y que ha desfavorecido a quienes cuidamos la tierra.
Es momento de revisar la forma en que hablamos de empresas como Grupo México. Nada de agradecerles a quienes causan tanto daño, ni ahora ni nunca, todavía hay mucho qué reclamar. Por ello, esperamos que esta obra sea el inicio de un proceso transparente.

Esta administración y sus funcionarios han mostrado buena fe en que harán público el convenio entre la empresa y gobierno para demostrar que no se negoció nuestra integridad. Es momento de romper el ciclo de acuerdos a puerta cerrada y dar buenos pasos. Les invitamos hacer públicos los acuerdos. La confianza no se construye con piedras, se construye con honestidad.

Hoy se coloca de nuevo la primera piedra de un hospital. Nosotros esperamos que hoy también se coloque la primera piedra de otra cosa: una forma distinta de atender los desastres ambientales en este país, una que proteja a las generaciones presentes y futuras, con coordinación entre autoridades, con prevención y la no repetición, con transparencia y con respeto a los derechos humanos y al ambiente.

Por la memoria de las personas que lucharon y no alcanzaron a ver justicia: Martha Particia Velarde, Ramón Miranda, Norberto Bustamante, Carla Duarte, Apolonio y muchas persoas más que ya senos adelantaron en el río Sonora y Bacanuchi estamos aquí.

Esperamos ver terminada la obra. Que el Río Sonora deje de ser ejemplo de una tragedia y se convierta en ejemplo de cómo un país aprende de ella.

Comités de Cuenca Río Sonora