Días de revuelta, días de combate
Con información del ejército de los 12 monos
POR JORGE TADEO VARGAS
En la década de los setenta el oceanógrafo y divulgador científico Jacques-Yves Cousteau realizo una serie de documentales sobre el Golfo de California/Mar de Cortés para resaltar la importancia de lo que según muchos medios de comunicación llamó “el acuario del mundo” esto por la gran cantidad de biodiversidad que existe en esta región ecosistémica.
Lo que Jacques-Yves Cousteau observo es que esta región geográfica es estratégica para la biodiversidad marina por varios factores, el principal es la alta productividad biológica que se da y que permite el afloramiento de nutrientes desde las aguas profundas hasta la superficie, teniendo con esto un alto contenido de plancton, como el inicio de una red trófica aún mayor. El resultado de esto se traduce en una diversidad muy amplia de ecosistemas que no solo son marinos, sino también terrestres y que además están entrelazados entre sí; justo aquí radica la importancia de este Golfo que podemos considerar como un gran ecosistema que por sus propias dinámicas es de riesgo por cualquier actividad antropogénica, donde ya la pesquería masiva, el turismo de sol y playas y las granjas acuícolas han contribuido para aumentar el riesgo. Desde la década de los setenta, es decir un poco más de cincuenta años, el oceanógrafo francés ya advertía de los riesgos que se corren de no proteger esta región.
Por décadas investigadores, activistas y comunidades han estado en alerta tratando de detener proyectos que ponen en riesgo este delicado macroecosistema, esto con relativo éxito en algunos momentos – recuerdo un proyecto de una planta de regasificación de inicios de los dos mil que afortunadamente logramos para y digo logramos porque desde mi trabajo en la Red Fronteriza de Salud y Ambiente, me tocó ser parte de la resistencia activa – y en otros fracasando rotundamente, como lo fue esa proyecto de escalas náuticas que aunque se puso en marcha no ha terminado por despegar y el impacto ha sido mínimo.
Si bien en los gobiernos anteriores este región pasó por momentos complicados, principalmente en lo que se refiere al Delta del Río Colorado y el Golfo de Santa Clara, la problemática con cierto sector pesqueros y la inminente extinción de la vaquita marina y la totoaba, en estos tiempos de cuartas transformaciones es cuando los proyectos con un enorme impacto socio-ecológico es cuando más han repuntado al grado de poner en riesgo a toda la región, pues es importante entender que a ser un Golfo, como tal este funciona en un intrincada red trófica y ecosistémica que cualquier impacto se resiente en toda la región.
Entonces, en esta columna me tomaré un tiempo para enumerar los megaproyectos que están en categoría de aprobados o apenas en planes. Esto como un primer ejercicio que iré desarrollando en mis próximas columnas:
Iniciemos este recuento con la Bahía de Ohuira y el proyecto de Planta de Amoniaco de Gas y Petroquímica de Occidente (GPO), que se presenta con capital suizo-alemán y que busca producir cientos de miles de toneladas de amoniaco anhidro, principalmente para la agroindustria, es decir que su impacto – de llevarse a cabo la planta es más allá de la bahía – con lo cual se están poniendo en riesgo zonas RAMSAR, con la destrucción de más de 126 hectáreas de humedales, manglares principalmente. Cabe mencionar que aunque la empresa habla de mitigación y trasplante de mangles, el porcentaje de sobrevivencia de una hectárea de mangle trasplantado es menor al veinte por ciento. Usted, lector, saque las cuentas. Si a esto le sumamos que es una zona de reproducción de camarones y bivalvos, los cuales entrarán en un colapso en su reproducción poniendo en riesgo a toda la población, el impacto ya se presenta como un daño irreparable.
El segundo megaproyecto al que hay que ponerle atención es a Planta de Licuefacción Sahuaro Energía (Mexico Pacific) y Gasoducto Sierra Madre, que no es sino un proyecto reciclado que a inicios de siglo se logró detener, pero que tiene las mismas funciones. Bajo el discurso oficial de la soberanía energética – palabra manoseada desde tiempos de López Obrador – este proyecto fractura todo el Golfo con la presencia de grandes barcos que estarán compitiendo con los mamíferos, los que habitan la región, así como los migrantes. Especialmente ballenas. Por otro lado, la contaminación térmica y química pondrán en riesgo el ecosistema por los cambios físicos y químicos que estarán presente. La fragmentación de corredores biológicos marinos y terrestres dejará un impacto que no se puede medir del todo por la magnitud del daño.
Estos dos proyectos ya están aprobados a pesar de las resistencias comunitarias y a nivel nacional e internacional que han sumado voces para denunciar y buscar mecanismos legales que les permitan detenerlos. Esto a oídos sordos de SEMARNAT y el gobierno en sus tres niveles, por lo que no se ve de qué forma se puedan evitar. Sin embargo hay otros más que están en fase previa a su aprobación como lo es Plan Maestro de Marinas Turísticas y Desarrollos en La Paz y Loreto que busca detonar las escalas náuticas en Baja California Sur y Sonora con lo que aumentará el número de barcos – de distintos tamaños – en el Golfo poniendo en riesgo el delicado equilibrio de sus ecosistemas.
Por otro lado, aunque se sigue resistiendo aún está latente el riesgo de Minería Marina y Proyectos Offshore (Potencial Eólico) donde proyectos como Don Diego proyecta explotar Minería de Fosforita y Arena Negra, así como algunos proyectos energéticos en la isla de Tiburón. En la siguiente tabla intento sistematizar un poco los impactos por industria:
Como una especie de resumen:
| Sector Industrial | Impacto Crítico en Agua/Suelo | Impacto Crítico en Fauna |
| Terminales GNL | Contaminación térmica, vertido de biocidas (cloro). | Disrupción de biosonar en cetáceos por ruido subacuático. |
| Marinas y Turismo | Intrusión salina en acuíferos, pérdida de manglar. | Colisiones con tiburón ballena, pérdida de zonas de desove. |
| Gasoductos | Erosión de suelos áridos, fragmentación física. | Interrupción de corredores biológicos del desierto. |
| Minería/Dragado | Suspensión de metales pesados, anoxia local. | Destrucción del bentos y alteración de la red trófica. |
Si a esto le sumamos el tema de justicia ambiental la cosa se complica aún más pues muchos de estos desarrollos se traslapan directamente con los territorios tradicionales y zonas de exclusividad pesquera de los pueblos originarios de la región (como las comunidades Comca’ac/Seri y Cucapá), comprometiendo no solo el equilibrio ecológico, sino su soberanía alimentaria y acceso a la pesca ribereña.
El gobierno actual, un gobierno que se jacta de escuchar a las comunidades ha demostrado – y aquí tenemos varios ejemplos de ello – de tener una idea mucho más extractiva y depredadora que los gobiernos anteriores, mostrando que poco o nada le importa la evidencia científica, menos a aun el sentir de las comunidades afectadas. Tristemente lo que está ocurriendo en la Bahia de Ohuira o con el proyecto de la Planta de Licuefacción Sahuaro Energía (Mexico Pacific) y Gasoducto Sierra Madre, lo que estamos viviendo es la pérdida del Golfo de California o al menos una gran parte de este enorme ecosistema que nos urge mantenerlo lo más sano y equilibrado posible, ante una crisis socio-ecológica que no parece posible detenerla.
En las próximas semanas estaré escribiendo sobre cada uno de estos proyectos de forma individual, este es un repaso global, para entender la importancia de la red de ecosistemas que componen al Golfo de California.
Desde el autoexilio en los Bosques de Klatch City
Profesor, escritor, traductor, exactivista, anarquista y panadero casero.
Imagen principal: Móbulas emergiendo del agua y saltando al mar del Golfo de California https://www.facebook.com/GerardoRetratoPaisaje





