Por: Diana Isabel Espinoza Morales/ Juan Antonio Lugo Machado/ Mérida Priscila Baltazar Beltrán/ Erick Reymel Escamilla Isiordia

En los últimos días, las autoridades de salud de México emitieron un aviso preventivo dirigido a las personas que viajan a Estados Unidos debido a un brote de **ciclosporiasis**, una enfermedad intestinal causada por un parásito llamado *Cyclospora cayetanensis*. Aunque el nombre puede parecer complicado, comprender cómo se transmite y qué podemos hacer para prevenirla es mucho más sencillo de lo que parece.

La buena noticia es que el riesgo de infección puede disminuir mediante medidas básicas de higiene, consumo de agua segura y cuidado en la preparación de los alimentos.

Un enemigo que no podemos ver

Imaginemos un parásito tan pequeño que no puede observarse a simple vista. Puede encontrarse en agua o alimentos contaminados y, cuando entra al organismo, llega al intestino delgado, donde provoca diarrea y otros síntomas digestivos.

A diferencia de algunos microorganismos que pueden transmitirse directamente de una persona a otra, Cyclospora necesita permanecer varios días en el ambiente antes de adquirir la capacidad de causar una nueva infección. Por ello, el contagio directo entre personas es poco probable. La infección ocurre principalmente al consumir agua, frutas, verduras u otros alimentos contaminados (Dirección General de Epidemiología, 2015).

¿Qué está ocurriendo en Estados Unidos?

De acuerdo con el aviso emitido por el Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica y el Comité Nacional para la Vigilancia Epidemiológica, desde mayo de 2026 se ha observado un aumento importante de casos de ciclosporiasis en Estados Unidos.

Hasta el momento del aviso se habían confirmado 1,645 casos distribuidos en 34 estados. Una parte importante de los casos se concentraba en Kentucky, Michigan, Ohio y Virginia Occidental, donde se habían registrado más de 400 casos. Hasta ahora, no se ha identificado una fuente única de contagio (CONAVE 2026).

¿Cómo ocurre el contagio?

El parásito puede contaminar frutas, verduras o el agua utilizada para regar, lavar o preparar alimentos. Si estos productos se consumen sin las debidas condiciones de higiene, existe la posibilidad de adquirir la infección.

En brotes anteriores, la enfermedad se ha relacionado con productos frescos como lechuga, albahaca, cilantro, frambuesas, ensaladas y otros vegetales. Sin embargo, cualquier alimento que haya tenido contacto con agua contaminada podría representar un riesgo (Dirección General de Epidemiología, 2015; Ortega & Sánchez, 2010).

¿Cuáles son los síntomas?

Algunas personas infectadas pueden no presentar molestias. En quienes desarrollan la enfermedad, los síntomas suelen comenzar aproximadamente una semana después de consumir el alimento o agua contaminados, aunque el tiempo puede variar.

Los síntomas más frecuentes son:

  • Diarrea abundante y acuosa.
  • Dolor o cólicos abdominales.
  • Náuseas.
  • Pérdida del apetito.
  • Distensión abdominal y gases.
  • Cansancio intenso.
  • Pérdida de peso.
  • En algunos casos, vómito o fiebre.

Una característica de esta infección es que los síntomas pueden disminuir temporalmente y después volver a aparecer. Aunque generalmente la enfermedad no pone en riesgo la vida, la diarrea puede durar varios días o incluso semanas si no se recibe atención médica.

Si no se atiende, la pérdida continua de agua y sales minerales puede ocasionar deshidratación, pérdida de peso, debilidad intensa y alteraciones en el equilibrio de minerales del organismo. En los casos más graves puede ser necesaria la hospitalización, especialmente en niños pequeños, adultos mayores o personas con las defensas disminuidas. En pacientes inmunocomprometidos, la infección puede prolongarse durante meses (Dirección General de Epidemiología, 2015).

¿Quiénes tienen mayor riesgo?

Cualquier persona puede infectarse. Sin embargo, pueden presentar una enfermedad más prolongada o mayores complicaciones:

  • Las personas que viven o viajan a regiones tropicales y subtropicales.
  • Los niños pequeños.
  • Los adultos mayores.
  • Las mujeres embarazadas.
  • Las personas con enfermedades que debilitan el sistema inmunológico.
  • Los pacientes con cáncer, trasplantes o VIH.

¿Cómo protegernos y qué hacer si aparecen síntomas?

La prevención se basa principalmente en consumir agua segura, lavarse las manos antes de comer y después de ir al baño, y lavar cuidadosamente frutas y verduras. También conviene evitar alimentos cuya preparación o conservación parezca poco higiénica.

Es importante recordar que el lavado disminuye el riesgo, pero no siempre elimina por completo al parásito. Por ello, la calidad del agua y las condiciones en las que se preparan los alimentos también son fundamentales.

Si durante un viaje o en los días posteriores aparece diarrea persistente, dolor abdominal, náuseas o cansancio intenso, es recomendable mantener una buena hidratación con agua potable o soluciones de rehidratación oral y evitar la automedicación.

Se debe acudir al médico cuando la diarrea sea muy abundante, dure más de dos o tres días, aparezcan vómitos persistentes, fiebre alta, sangre en las evacuaciones, poca orina, mareos, debilidad intensa o signos de deshidratación. Los niños pequeños, los adultos mayores, las mujeres embarazadas y las personas con defensas bajas deben buscar atención de manera temprana.

Si hubo un viaje reciente a una zona con casos, es importante mencionarlo durante la consulta medica, ya que esta información puede ayudar a solicitar estudios específicos y establecer el tratamiento adecuado.

Reflexión final

La ciclosporiasis suele tener una evolución favorable cuando se reconoce y atiende oportunamente. Informarse antes de viajar, consumir agua segura, cuidar la higiene de los alimentos y buscar atención si la diarrea persiste son medidas sencillas que pueden prevenir complicaciones.

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Referencias

Comité Nacional para la Vigilancia Epidemiológica. (2026). *Aviso preventivo de viaje por brote multiestatal de ciclosporiasis en Estados Unidos*. Dirección General de Epidemiología. (2015). Ciclosporiasis: Una enfermedad transmitida por alimentos. *Boletín Epidemiológico, 32*(30), 1–7.

Ortega, Y. R., & Sánchez, R. (2010). Update on *Cyclospora cayetanensis*, a food-borne and waterborne parasite. *Clinical Microbiology Reviews, 23*(1), 218–234. [https://doi.org/10.1128/CMR.00026-09](https://doi.org/10.1128/CMR.00026-09)